07 de julio de 2022

Carmen Fernández de la Cigoña es directora del Instituto CEU de Estudios de la Familia y miembro de NEOS

Carmen Fernández de la Cigoña es directora del Instituto CEU de Estudios de la Familia y miembro de NEOSCarmina Martínez

Entrevista a Carmen Fernández de la Cigoña

«La ley da a entender que el legislador se preocupa más por las menores embarazadas que sus padres»

La directora del Instituto de Estudios de la Familia del CEU y miembro de NEOS charla sobre la ley, las incoherencias y la Manifestación en defensa de la vida del próximo 26 de junio

El pasado 17 de mayo, el Gobierno aprobó la reforma de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva de 2010, contra la que el Partido Popular había presentado un recurso ante el Tribunal Constitucional. Esta nueva ley del aborto contempla que menores de edad, entre los 16 y los 18 años, puedan poner fin a su embarazo sin el consentimiento ni el conocimiento de sus padres, entre otros asuntos. Carmen Fernández de la Cigoña, en la presentación de la Manifestación en defensa de la Vida y la Verdad el pasado 8 de junio, adelantaba que esta ley «mata, miente y somete».
–¿Qué peculiaridades tiene esta nueva ley del aborto que no han tenido otras?
–Esta ley, como otras que ha aprobado este gobierno, es un nuevo un ataque a la vida y a la libertad. Quizá con la peculiaridad de que es un ataque más profundo, más directo, contra la vida del niño que se está gestando. Por eso, fundamentalmente es un ataque contra la vida con repercusiones en todo el ámbito social. Pero es también un ataque contra la libertad. La libertad de las mujeres, a las que se les somete a la presión de que no tienen otra salida que la de abortar. A la libertad de los médicos y de todo el personal sanitario. En definitiva, a la libertad de toda la sociedad española.
–¿Supone un ataque directo contra la institución familiar?
–La familia es una de las grandes perjudicadas con el desarrollo de esta ley. Dentro de las mentiras que se proclaman, dentro de la falta de información generalizada, parece que la ley pretende dar a entender que los poderes públicos, el Ministerio de Igualdad, el legislador; están mucho más preocupados por las menores embarazadas de lo que pueden estarlo sus propios padres. Solo así se entiende el empecinamiento en que puedan abortar sin el consentimiento ni el conocimiento de sus padres.

Porque la vida importa y por supuesto que merece la pena defenderla y vivirlaCarmen Fernández de la Cigoña

–Quizá en clave un poco más positiva, ¿suponen también estos ataques una oportunidad para que las familias se vuelvan más fuertes y resistentes en su núcleo?
–Muchas veces actuamos de forma reactiva, quizá porque damos por supuesto que todo está bien y no es hasta que nos pinchan que pensamos en reaccionar. Pero reaccionamos. Y somos capaces de tomar las riendas de nuestra propia vida, de la de nuestras familias, de la de nuestros hijos. Si son suficientemente mayores, somos capaces de ayudarles a que las tomen ellos, sabiendo que la familia está ahí para ayudar y apoyar.
Por eso este momento es una oportunidad perfecta para fortalecer las familias. Para que en ellas haya toda la comunicación necesaria. Para que cualquier miembro de la familia sea consciente de que ese es su lugar seguro. Y como tal, siga siendo un lugar de acogida de entrega y de aprendizaje. El lugar en el que la vida del niño se debe desarrollar. El lugar en el que la verdad debe iluminar la relación entre todos los miembros de la familia. El lugar propio de la vida.
Cartel de la Manifestación en defensa de la Vida y la Verdad del 26 de junio

Cartel de la Manifestación en defensa de la Vida y la Verdad del 26 de junioNosjugamoslavida.es

–Este 26 de junio, ¿se espera que esta manifestación despierte conciencias en todo el país?
–El gobierno va recibiendo distintos indicadores de que sus modos impositivos, su falta de transparencia, su restricción de la libertad, no casan con una sociedad adulta, libre y responsable.
Esas conciencias ya están despertando. Y por eso volvemos a decir que no queremos ni que engañen ni que adoctrinen a nuestros hijos. Ni a nosotros. Ni que nos digan que la vida del hombre, cuando es más vulnerable, no vale nada. Por eso la cita del 26 de junio es un grito por la Vida, por la Verdad y por la Libertad. Porque eso es lo que quiere la sociedad española y es lo que se merece.
Y si este Gobierno, o cualquier otro, se empeña en no escuchar y se empeña en ignorar, nosotros, el 26 de junio y siempre seguiremos empeñados en defender la Vida. La de todos y cada uno. Pero mucho más la de los más débiles, que es la que se ve más atacada. Porque la vida importa y por supuesto que merece la pena defenderla y vivirla.

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