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Marian Rojas, con un joven lector, en la pasada Feria de San Jordi

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Las 6 claves que Marian Rojas Estapé da a los padres: «Es un tema que trabajo mucho en consulta»

Con su estilo directo y didáctico, la psiquiatra hija de Enrique Rojas ha recordado en sus redes «una gran responsabilidad que asumimos cuando nos convertimos en padres y que debemos cultivar cada día con nuestros hijos».

La primera escuela de un hijo no es la tablet, ni el colegio: es el salón de casa. Ahí se aprende –o se olvida– a mirar al otro con dignidad, a pedir perdón, a dar las gracias... En resumen, las virtudes y valores que marcan nuestra personalidad y condicionan (aunque no determinan) nuestras relaciones presentes y futuras. Por eso, en su último mensaje, la conocidísima psiquiatra Marian Rojas Estapé pone las palabras justas a esa intuición de todo padre: la educación en valores es «una gran responsabilidad» que «debemos cultivar cada día con nuestros hijos».

Con su habitual estilo sencillo, didáctico y profundo, la psiquiatra ha compartido con sus más de 4 millones de seguidores en Instagram, seis claves prácticas para ayudar a los padres en algo tan fundamental como «educar a nuestros hijos en la empatía y el respeto».

Una ayuda para afrontar la vida

«Un tema que trabajo mucho en consulta con los padres es la educación en valores», explica la autora de los best-sellers internacionales Cómo hacer que te pasen cosas buenas, Encuentra tu persona vitamina y Recupera tu mente, reconquista tu vida.

Porque, como señala la hija del también reputado psiquiatra Enrique Rojas, y hermana de la psicóloga y escritora Isabel Rojas Estapé, «educar en la empatía, la bondad, la solidaridad y el respeto no solo les ayuda a crecer en entornos más seguros y humanos, sino que también fortalece su autoestima, mejora sus relaciones sociales y les da herramientas para afrontar la vida con resiliencia».

Seis claves para padres

Y da «seis claves importantes» para lograrlo.

1. Predicar con el ejemplo:

Los niños «imprimen» en su corazón lo que ven. Por eso, Rojas Estapé insiste: «Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que oyen». La coherencia vale más que mil charlas. Un «gracias» dicho de verdad, un móvil a un lado durante la cena, una disculpa a tiempo son lecciones silenciosas.

2. Validar emociones:

«Validar sus emociones es enseñarles a reconocer lo que sienten y darles espacio para expresarlo», afirma. Como suele insistir Marian Rojas, si «comprender es aliviar», nombrar las emociones ayuda a gobernarlas. Porque la validación no justifica todo, pero abre la puerta a la templanza.

3. Fomentar el compañerismo:

Rojas Estapé propone «celebrar los gestos de ayuda y colaboración, no sólo los logros individuales» como una buena nota o una medalla. El hogar se vuelve equipo cuando aplaudimos el gesto pequeño –poner la mesa por otro, acompañar al que está solo...– y así los niños crecen con una autoestima sana y vínculos fuertes.

4. Pedir perdón y reparar:

«Enseñar a pedir perdón y a reparar… es fundamental. También que nos vean a nosotros pedir perdón», dice Marian Rojas. Porque nada forma tanto como ver a mamá o papá reconocer un error. La reparación convierte el remordimiento en responsabilidad sanadora.

5. Fomentar la comunicación:

«Hablar en casa sobre la importancia de cuidar al que es diferente, y nunca reír las burlas», apunta Rojas Estapé. Y parece una obviedad pero es, sin embargo, una clave esencial, según la psiquiatra. Porque en casa se aprende el respeto activo: hablar de quien es distinto –por origen, aspecto, ritmo de aprendizaje– para cuidarlo. Reír la burla es participar de ella; frenarla es enseñar coraje moral.

6. Gratitud diaria:

«Cultivar la gratitud: enseñar a valorar lo que tienen y a agradecer los gestos de los demás» es el último de los consejos que apunta Marian Rojas. Un «gracias» al terminar el día, una nota en la mochila, una oración breve: hábitos que blindan el corazón frente a la envidia y el victimismo.

Rojas Estapé lo resume sin ambages y con horizonte social: «Educar en valores no sólo moldea la personalidad de cada niño y le impulsa a ser su mejor versión, también construye una sociedad más justa, sana y respetuosa para todos».

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