Fundado en 1910
Kierkegaard, por Luplau Janssen (1902)

Kierkegaard, por Luplau Janssen (1902)

La Familia en una Frase

Kierkegaard, filósofo: «El matrimonio no es la muerte del amor, sino su cumplimiento en una esfera más alta»

En O lo uno, o lo otro, el filósofo Soren Kierkegaard puso en boca del juez Wilhelm una defensa cerrada del matrimonio, que él mismo nunca llegó a vivir

Søren Kierkegaard nunca llegó a casarse. De hecho, la ruptura de su compromiso con Regine Olsen marcó toda su vida y buena parte de su obra.

Precisamente por eso, resulta tan fascinante que en O lo uno o lo otro, uno de de los filósofos más importantes del siglo XIX hiciera una de las defensas más hondas del matrimonio moderno, no en voz propia, sino a través del inmortal personaje del juez Wilhelm.

En esa obra, publicada en 1843 bajo pseudónimo, Kierkegaard confronta dos modos de vivir: el estético, representado por quien busca sensaciones, novedad y seducción; y el ético, defendido por un hombre casado que intenta mostrar que la elección estable y comprometida no destruye el amor, incluso el sentimiento de amar y ser amado, sino que lo eleva.

El amor para el filósofo de la voluntad

Con la categórica afirmación de que «el matrimonio no es la muerte del amor romántico, sino su cumplimiento en una esfera más alta», Kierkegaard resume la tesis del juez Wilhelm. El amor romántico, es decir, el sentimiento que suscita el enamoramiento, no queda abolido por la elección consciente de mantenerlo y conservarlo, a través de la promesa matrimonial. Queda purificado por una decisión de la voluntad.

Para el esteta, el amor sólo vale mientras resulta interesante, excitante o entretenido. Así, cuando aparece la repetición, la necesidad del sacrificio o la rutina, cree que el encanto ha muerto y eso basta para disolver la unión.

Para Wilhelm, en cambio, esa repetición del cariño en la vida cotidiana no es el enemigo del amor, sino el lugar donde se prueba su verdad como un crisol de la voluntad.

De este modo, Kierkegaard, el gran filósofo de la voluntad, señala que el matrimonio introduce a la persona en la conciencia del deber, en la construcción deliberada de la propia historia compartida, en la fidelidad y en la permanencia en el tiempo. Y esto no elimina el deseo, sino que lo rescata de la pura fascinación para convertirlo en vida.

Un filósofo herido por el compromiso

Søren Kierkegaard nació en Copenhague en 1813. Su biografía estuvo marcada por la melancolía familiar, una intensa religiosidad y su compromiso roto con Regine Olsen. Nunca se casó, pero experimentó y «pensó» el amor, la elección y la responsabilidad con una profundidad poco común.

De hecho, O lo uno o lo otro es una obra literaria y filosófica, compuesta de diarios, ensayos, cartas y discursos, cuya segunda parte ofrece una defensa vigorosa de la vida ética: elegir una vez para seguir eligiendo de por vida.

La fidelidad contra la novedad constante

Lo cierto es que no es difícil encontrar paralelismos entre la cultura actual y la postura del esteta de Kierkegaard, que teme al aburrimiento, sospecha del compromiso y confunde intensidad con verdad.

El matrimonio, en cambio, exige otra lógica, en la que amar no es sólo experimentar algo; es responder con la voluntad al deseo de seguir amando. No es sólo sentir que el otro me atrae, o suscita ciertos sentimientos en mí, sino decidir que su vida queda vinculada a la mía, y viceversa, y por eso merece la pena cuidarlo del desgaste, y restaurar lo dañado sin llegar a romperlo.

Kierkegaard, desde su propia herida personal, lejos de quedarse anclado en el desánimo o en la melancolía, propone algo esencial para una vida plena: que el amor romántico, el puro sentimiento de amar y ser amado, no alcanza su plenitud cuando evita toda obligación, sino cuando encuentra el modo de mantenerse firme.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas