29 de junio de 2022

Princesas

Charlene de Mónaco, Meghan Markle o Lady Di han sufrido la presión mediática en primera personaGTRES

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El peso de la corona: la incomprensión de las princesas ante sus problemas de salud mental

Bulimia, depresión o intentos de suicidio son habituales en los pasillos de palacio

La vuelta de la Princesa Charlene al Principado de Mónaco se esperaba como agua de mayo. Tras estar prácticamente un año en Sudáfrica, donde tuvo que quedarse después de sufrir una infección otorrinolaringológica, regresaba dispuesta a ejercer sus labores en la Corona.
Sin embargo, las dudas sobre si conseguiría adaptarse a lo que se considera su papel eran patentes desde que tuvo que internar en un centro de descanso en Suiza para recuperarse física y emocionalmente. Tal y como apuntó el propio Alberto de Mónaco en un comunicado, la Princesa sufría una «fatiga no solo física» que se ha ido recrudeciendo en los diez años que lleva al frente de Mónaco.
Princess Charlene of Monaco during the celebrations marking Monaco's National Day, November 19, 2019.

El semblante de la Princesa siempre es bastante tristeGTRES

Varios medios franceses aseguraron que la familia real monegasca restaba importancia al estado de salud de la exnadadora. De hecho, la publicación Oggi reveló esta misma semana que Carolina de Mónaco habría conspirado contra su cuñada y se habría encargado de alejarla lo máximo posible de la Casa Real. Retirada ahora en Roc Agel, su permanencia en el Principado responde a la buena suma de dinero que le paga su marido al año: 12 millones de euros por seguir representando a la Casa y no separarse de él, tal y como asegura la revista Voici. Que siga el camino de Meghan Markle abandonando definitivamente la Corona solo dirá el tiempo.
La mujer del Príncipe Harry se decidió a pedir ayuda cuando se planteó en serio la idea de suicidarse. Así lo relató en la sonada entrevista con Oprah Winfrey, que sacó a la luz muchos trapos sucios de la Familia Real británica. El matrimonio confesó lo coartado que se sintió hasta que decidió abandonar la Corona y trasladarse a California para alejarse de las polémicas. Si al principio eran los continuos ataques a Meghan de varios miembros de la familia y, especialmente, de los tabloides británicos, después fue el supuesto interés del Príncipe Carlos en el color de piel de sus futuros nietos.
«Estaba avergonzada de admitir lo que me pasaba y, al mismo tiempo, avergonzada de tener que decírselo a Harry por lo mucho que él había sufrido. Pero sabía que, si no lo contaba, lo haría. Simplemente no quería estar viva», explicaba en el programa. Además, su departamento de relaciones públicas ignoró sus peticiones de ayuda profesional para gestionar su salud mental por la mala imagen que pudiera darle a los Windsor.
Sweden's Crown Princess Victoria is seen in a 1996 file photo, left, and at another ball in November 1997, right, in this two picture combo from files. She looked much thinner than usual, the royal household admitted Victoria was suffering from an unspecified eating disorder.

El cambio físico de Victoria de Suecia fue muy comentadoGTRES

Cuando Harry supo la gravedad de la situación, intervino para que su mujer, a punto de dar a luz, no sufriese más. Su objetivo era evitar que viviese la misma situación a la que se enfrentó su madre durante años. La presión mediática, las infidelidades del Príncipe Carlos y las exigencias de su papel hicieron que cayera en una espiral bastante perjudicial para ella. La propia Diana confesó a su biógrafo, Andrew Morton, que había sufrido bulimia en los primeros tiempos de su matrimonio con Carlos, que había intentado cortarse las venas con una cuchilla, ante la falta de atención de su marido, o cómo se tiró por unas escaleras, incluso estando embarazada del príncipe Guillermo.
Antes estos problemas, la Corona británica siempre optó por ocultarlos en lugar de tratarlos. Ya lo hizo años antes cuando a la Princesa Margarita se le prohibió casarse con el amor de su vida Peter Townsend. La royal sufrió una crisis nerviosa y una depresión que se recrudeció con su tóxica relación con Antony Armstrong-Jones, tras la que aseguran que intentó suicidarse. Durante años buscó ayuda en el ala de psiquiatría de la Priory Clinic, pero murió años después sumida en una profunda indiferencia.
Victoria de Suecia, por su parte, nunca ocultó al mundo su problema de alimentación. Fueron sus propios padres los que, en un intento de que se recuperase de la bulimia que sufría, decidieron hacerlo público para acabar con las especulaciones que añadían perjuicio a su salud.
«Pasé un tiempo difícil», aseguró la heredera. «Necesitaba tiempo para resolver las cosas y recuperar mi equilibrio, conocerme a mí misma, descubrir dónde estaban mis límites y no presionarme demasiado». La heredera del trono sueco requirió de asistencia psicológica y nutricional, y los expertos le aconsejaron que incluyera el deporte en su rutina, gracias al cual conoció al que ahora es su marido.
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