25 de septiembre de 2022

Artillería francesa en Rabat, en 1911

Artillería francesa en Rabat, en 1911

Cómo Francia y España se adueñaron de Marruecos

En 1902 Francia y España se reparten la influencia en Marruecos, correspondiéndole a nuestra nación las regiones del norte, incluidas Fez y Taza

A la muerte del sultán Muley Hassan en 1894 le sucede en el trono de Marruecos Muley Abdelaziz, que era un hombre poco preparado para el Gobierno y entretenido en su palacio con inventos que los pícaros europeos le hacían llegar, como automóviles, luz eléctrica, etc. Era el momento de debilidad que Francia y España esperaban para lanzarse sobre Marruecos y establecer algún tipo de dominio colonial. Siempre España supeditada a Francia que llevaba la voz cantante, con Gran Bretaña, en el reparto africano y que sobrevolaba la debilidad magrebí para caer sobre los países. El sistema era complicado porque dependía de una gran red de tratados internacionales. Un país necesitaba el visto bueno de los demás para poder actuar sin conflictos. En 1902 Francia firma con Italia un acuerdo por el que la segunda renunciaba a disputar derechos en Túnez y Marruecos a cambio de Libia. Ese mismo año, Francia y España se reparten la influencia en Marruecos correspondiéndole a nuestra nación las regiones del norte incluidas Fez y Taza. Pero el tratado quedó como non nato al negarse Silvela a firmarlo por no haber contado con una activa participación británica. Hubo que empezar de nuevo y Francia e Inglaterra firmaron un tratado en 1904 por el que los británicos renunciaban a Marruecos siempre que la costa norte no fuera francesa, no estuviera fortificada y se dejara Tánger al margen.
El-Hadj el-Mokri, embajador de Marruecos en España, firma el tratado en la Conferencia de Algeciras el 7 de abril de 1906

El-Hadj el-Mokri, embajador de Marruecos en España, firma el tratado en la Conferencia de Algeciras el 7 de abril de 1906Wikimedia Commons

En 1904 se llegó a un acuerdo secreto de reparto marroquí entre Francia y España que ya no obtendría Fez ni Taza y su protectorado futuro quedaba reducido al Rif, Yebala y poco más. En 1911 se dio a conocer un nuevo acuerdo, de 1 de septiembre de 1905, que decidió que España y Francia se prestasen ayuda mutua en todas las cuestiones de Marruecos. Alemania no quiso quedarse al margen y en 1905 envió a Tánger el navío Hohenzollern con el kaiser Guillermo a bordo para garantizar la soberanía del sultán al margen de injerencias europeas. No era eso lo que pretendían sino asegurarse derechos comerciales en el país y posesiones en el sur de África. En 1906 tenía lugar la Conferencia de Algeciras, en la que se llega al acuerdo europeo de respetar la soberanía del sultán y la integridad territorial de Marruecos. Pero que, en el fondo, abría las puertas al comercio internacional y al protectorado querido por Francia como fórmula para dominar el país pero respetando lo pactado.

El sistema era complicado porque dependía de una gran red de tratados internacionales. Un país necesitaba el visto bueno de los demás para poder actuar sin conflictos

Los sucesos de Casablanca

Con estos instrumentos internacionales, solo faltaban cumplir los hechos. En 1907 unos obreros franceses que trabajaban en las obras del puerto de Casablanca son asesinados por marroquíes. Esto provocó el desembarco en la ciudad de fuerzas franco-españolas para restablecer el orden. Las españolas las mandaba Silvestre. En 1909 Francia y Alemania firman un tratado por el que se reconocía el derecho de Francia a intervenir y la libertad de comercio alemana y reconocimiento de las colonias germanas.
El crucero francés Gloire en el bombardeo de Casablanca de agosto de 1907, impreso en una postal

El crucero francés Gloire en el bombardeo de Casablanca de agosto de 1907, impreso en una postal

Los sucesos de Casablanca fueron el hecho que precipitaba la política expansionista francesa. Se repetía la tónica de forzar incidentes para justificar la intervención. La situación en el país era de revueltas generalizadas y el sultán pidió ayuda a Francia para mantener el orden público. Es probable que la petición no fuera espontánea sino inducida. El caso es que en 1911 desembarcaron nuevas tropas francesas al mando del general Moinier que entraron en Fez el 21 de mayo. Estaba claro que no tenían intención de abandonar ya la capital imperial. Unas maniobras francesas en las cercanías de Alcazarquivir, alentó al gobierno español de Canalejas sobra la posibilidad de que Francia no respetara los acuerdos de 1904 y se adueñara de parte de la zona de influencia española. Por este motivo se dio orden de ocupar Larache en junio de 1911 e inmediatamente después Alcazarquivir, donde se llegó poco antes que los franceses. Los españoles, que ya ocupaban la región fronteriza con Melilla, avanzaron también desde Ceuta por la costa tomando Monte Negrón y estableciendo un puesto estratégico a 14 kilómetros de Tetuán. Las protestas diplomáticas marroquíes no tuvieron eco en los gobiernos europeos.

Protectorado francés

Estas operaciones de España y Francia levantaron las suspicacias de Alemania, que quiso repetir la jugada de 1905 en Tánger enviando, esta vez, el cañonero Panther a Agadir en julio de 1911. Alegaban los germanos que si España y Francia habían ocupado ciudades del Imperio para garantizar la seguridad de sus habitantes, Alemania hacía lo propio para proteger sus casas comerciales. La crisis diplomática fue grande y se iniciaron unas conversaciones que culminaron con un nuevo tratado bilateral en el que Francia cedió más territorio en el Congo para que Alemania se retirara.
Francia había conseguido consolidar su posición en Marruecos, establecer una política de fuerza para obligar al sultán a la entrega. Se repetía la sutil manera de actuar que habían ensayado en Túnez. La fruta estaba madura y los franceses exigieron al sultán el establecimiento de un protectorado en el país con una zona norte que se cedería a España que actuaría de manera independiente, por lo que el país se dividiría en dos protectorados con dos administraciones europeas y un solo Majzén disminuido y representativo.
El sultán sabía que firmar un tratado estableciendo un protectorado era entregar el país a los extranjeros y quiso oponerse pero carecía de potencia para hacerlo. La situación era mala en todos los aspectos, incluido el financiero. Trató de evitar la intervención mediante la abdicación, pero no se lo permitieron. Finalmente firmó el Tratado de 30 de marzo de 1912, donde quedaba reconocido el protectorado. Lo que supuso la sublevación de Fez, que fue abortada a sangre y fuego. En abril de ese año, Francia nombró residente al general Lyautey y el sultán abdicó en julio. En noviembre se firmó el acuerdo hispanofrancés que acordaba los límites de la llamada zona española. Así se escribía la historia.
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