El Almanaque de Gotha
El Almanaque de Gotha y el intento de Napoleón por inscribir a su dinastía entre la realeza europea
A comienzos del siglo XIX, Napoleón Bonaparte se dio cuenta de la importancia simbólica de este libro, de cara a afianzar su dinastía y su obra política en Europa
En la ciudad alemana de Gotha, capital del ducado de Sajonia-Altenburg, la librería Ettinger comenzó a editar una guía anual de las familias reales del mosaico de estados que todavía mantenían el Imperio Sacro Germánico, a las que añadieron las del resto de reinos europeos. El apoyo de los duques de Sajonia proporcionó a sus impresores poder colocar una corona ducal, envuelta en laureles, en la portada del anuario encuadernado en rojo y dorado. Lógicamente, comenzaba el volumen con los nombres, fechas, títulos y cargos de todos los componentes de la Casa de Sajonia, para continuar, por orden alfabético, con los miembros de las Casas Reales y principados alemanes.
A comienzos del siglo XIX, Napoleón Bonaparte se dio cuenta de la importancia simbólica de este libro, de cara a afianzar su dinastía y su obra política en Europa. De tal manera que, durante su reinado, se editó una «edición napoleónica» del Gotha, revisada por el propio emperador. Quiso que se citara a la nobleza francesa creada por su mano y se quitara a aquellos príncipes alemanes que habían sido destronados por los ejércitos franceses. En su opinión, la legítima Casa de Francia era su familia y no los Borbones.
Tras la caída del Imperio napoleónico en 1814, se restauraron todas las dinastías legítimas en Europa y el anuario recobró su papel fundamental de «biblia de la realeza». Quien allí se citaba, existía socialmente y aumentaba su prestigio. Hacia 1816, la librería Ettinger cedió sus derechos de edición del ya conocido como Gotha a la firma de Justus Perthes, con sede en la misma ciudad alemana. Desde ese año hasta 1944 se mantuvo en esa editorial, publicándose en francés, es decir, en el idioma de la diplomacia y de las élites europeas.
La historia de Europa a través de las dinastías
Todos los cambios territoriales de la Europa del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX se reflejaron en el Almanaque de Gotha: la desaparición del Sacro Imperio Romano Germánico y de los estados italianos, la disminución territorial del Imperio otomano y el surgimiento de nuevos reinos en el Este europeo. Las decisiones que tomaban sus editores —incluir o quitar a determinada personas o familias— fueron vigiladas por las cortes y cancillerías. A partir de 1871, el libro se dividió entre varias partes relativas a las Casas Reales e Imperiales y otras a las familias principescas no reinantes. A partir de 1890, se añadieron a los principales miembros de las familias reinantes en el Imperio otomano, Japón, Abisinia y Afghanistán.
Los lectores del Gotha podían también conocer a los altos funcionarios, miembros de la corte y del mundo diplomático de los grandes estados, además de estadísticas sobre demografía, economía, comercio y fuerzas armadas. También se añadieron listas de agraciados con las grandes órdenes honoríficas y de caballería. Todo ello era una información fundamental para la relación entre redes sociales y políticas.
Pie de imprenta del Gotha (Ettinger)
¿Cómo consiguieron los editores esos datos tan precisos? Por el propio interés de los citados, ya que fueron ellos quienes enviaban anualmente informes a la editorial Perthes sobre bodas, bautizos, muertes, cambios dinásticos y noticias sobre las familias de la realeza y alta nobleza. En este sentido, cabe recordar el interés de Alfonso XIII de España por que el Gotha reflejara los cambios que habían ocurrido en su familia durante los años 30. Su primogénito Alfonso había renunciado a sus derechos al trono, así como su hermano sordomudo Jaime, de tal manera que era su tercer hijo, Juan de Borbón, quien debía ser citado como príncipe de Asturias y legítimo sucesor a la Corona de España.
Durante las dos Guerra Mundiales se siguió editando el Almanaque hasta que, en 1944, el ejército soviético ocupó Gotha, confiscando la editorial Perthes. Los comunistas quemaron la factoría donde se encontraba las planchas de edición como símbolo de su «victoria sobre la aristocracia europea». Y así desaparecieron interesantes archivos históricos, geográficos y genealógicos, salvo 1.000 mapas y 80.000 libros que fueron robados y ocultados. En la Europa libre, el sustituto más importante del Gotha fue el británico Burke´s Royal Families of the World, publicado por la editorial Debrett`s.
Gotha
Tras la caída del Estado comunista alemán del Este en 1990, se produjo una devolución de las propiedades y derechos confiscados durante su régimen totalitario. La compañía inglesa Almanach Gotha Limited adquirió los derechos de edición y se creó un la Sociedad de Amigos del Gotha donde su comité de honor fue presidido por el rey Juan Carlos I de España. El 16 de marzo de 1998 se presentó la nueva edición en una cena de gala en el hotel Claridge´s de la capital británica.
El francés fue sustituido por el inglés, convertido en el idioma internacional del mundo, manteniendo su portada tradicional y su misma estructura. Los cambios territoriales y la caída de las monarquías como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial se reflejaron tardíamente. En algunos casos de tronos vacantes, los editores decidieron o pronunciarse ante las disputas dinásticas por la jefatura de alguna casa. De esa manera, se recuperó un símbolo de prestigio social, una fuente de información genealógica y política todavía útil para el conocimiento de la historia más actual.