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Conventual de San Benito en Alcántara, sede de la orden militar del mismo nombre

Conventual de San Benito en Alcántara, sede de la orden militar del mismo nombre

Así nació la Orden de Alcántara, bastión cristiano en la frontera peninsular durante la Edad Media

Lo que comenzó siendo un proyecto espiritual, y dentro de ambiente bélico de la época y lugar, se transformó para comprender también la guerra: una orden militar

En Edad Media el complejo sistema de equilibrios de poder entre reyes, nobles e Iglesia determinaba la política interna y las relaciones entre reinos. Las decisiones importantes solo se tomaban tras largos periodos de negociaciones y cesiones. En el caso de los reinos ibéricos, la cosa se complicaba porque tenían, además, una lucha secular contra los invasores árabes. Esto producía otro complejo sistema de alianzas y traiciones que retrasó mucho la nueva cristianización.

A la larga, fue un factor de modernidad porque el poder real se hizo más fuerte, se privilegiaron las ciudades y se produjo un reparto territorial peculiar y distinto al sistema feudal europeo. En el oeste peninsular, las dificultades entre los distintos monarcas se saldaron a favor de Portugal, el primer reino que expulsó de su territorio a los árabes y el único que, a la postre, no se integraría en la Monarquía hispánica. Esto supuso una lucha añadida por la delimitación de fronteras y la adjudicación de comarcas.

En el siglo XIII las fronteras eran de aire, como escribe la profesora Paz Romero Portilla. Las disputas territoriales con Castilla, como ya ocurría con León, fueron constantes. En esa época de soberanía real, la diplomacia de los matrimonios trataba de solventar algunas disputas. La pujanza que iba cobrando Castilla llevó a los reyes, unas veces los leoneses y otras los castellanos, a pactar o contender con Portugal.

Esto resultó fácil cuando Sancho I era su rey, ya que su enfrentamiento con la Iglesia favorecía a los españoles. Alfonso II, casado con Urraca, la hija del rey castellano Alfonso VIII, tuvo que pedir asilo en Castilla por el enfrentamiento con sus hermanas, por lo que las disputas fronterizas se congelaron. Por otra parte, el imperio almohade perdía vigor y la unión de los reyes cristianos culminó con el triunfo en Las Navas de Tolosa en 1212.

Las cuestiones fronterizas entre Portugal y León siguieron paralizadas y ese mismo año se llegó al acuerdo de Coimbra. Alfonso II culminó la reconquista en Portugal al tomar Faro y el Algarve entero, a pesar de las reclamaciones de los castellanos que reclamaban que era parte de la taifa de Niebla que les pertenecía.

El rey portugués se casó con la hija de Alfonso X y ambos reyes se entrevistaron en Badajoz, llegando al acuerdo de que el río Guadiana fuera la frontera permanente entre ambos reinos. En 1279 accede al trono portugués Dionisio I, el gran Don Dinis. Una de sus prioridades era llevar buenas relaciones con los reyes peninsulares. En 1291 firmó en Ciudad Rodrigo un tratado que pusiera fin a disputas seculares. Algunos castillos y tierras castellanas pasaron a Portugal.

No solo quedó mermada en la zona la jurisdicción real sino también la eclesiástica, de manera que el obispado de Ciudad Rodrigo se redujo tanto que, siglos después, se decidió unirlo al de Salamanca.

En este ambiente hay que situar el nacimiento de la Orden de Alcántara. Los orígenes están relatados por Frey Alonso de Tapia en la Crónica de la Orden de Alcántara (1655), escrita a petición del Consejo de Órdenes y todavía una fuente principal para conocer los detalles. En una fecha imprecisa, entre 1168 y 1172, el caballero salamantino Suero Fernández Barrientos decide retirarse con sus primeros compañeros a orillas del río Coa, cerca de Ciudad Rodrigo, uno de esos lugares que estuvieron en disputa y que actualmente pertenece a Portugal.

El lugar elegido fue la ermita de San Julián del Pereiro, adonde llegaron conducidos por un extraño ermitaño que la habitaba. De ahí tomaron el nombre de Orden del Pereiro. Lo que comenzó siendo un proyecto espiritual, y dentro de ambiente bélico de la época y lugar, se transformó para comprender también la guerra: una orden militar. «Se pusieron estos caballeros como un muro del pueblo cristiano para cuchillo del sarraceno», escribía Tapia. Parece que seguían el ejemplo de los Templarios en la organización y que, en un primer momento, se constituyeron como orden sufragaría de la de Calatrava.

A partir de aquí es más fácil reconstruir los primeros momentos, ya que existen bulas papales de reconocimiento de la nueva orden. En esos momentos, para fundar una orden no se necesitaba reconocimiento del Papa, sino del obispo. Fue el de Salamanca el que la constituyó con caballeros seglares y algunos monjes, uno de los cuales sería abad. Se iba siguiendo el modelo del Císter, lo que los ponía bajo la autoridad del prior de la orden en Portugal.

En 1183 el Papa Lucio III cambió la naturaleza canónica de la Institución y dio el título de maestre, como en las otras órdenes (siguiendo la tradición de que el primer maestre fue el patriarca José en Egipto), al superior Gómez. Pasó a depender directamente del Sumo Pontífice y abrazaron la regla de San Benito que se acomodaba más a la vida militar que la de San Bernardo.

«… Para que así con mayor libertad y gusto trabajéis a todas vuestras fuerzas en la defensa del pueblo cristiano y en otros ministerios del servicio de Dios…», se lee en la bula. Los primeros éxitos en la lucha contra el invasor árabe habrían provocado esta distinción. La participación de los freiles en la conquista y poblamiento de Extremadura hizo que en algún momento tomaran el nombre de Orden de Trujillo, cuyo castillo obtuvieron del rey en compensación a su esfuerzo bélico.

Tenía la Orden de Calatrava la misión de defender la ciudad de Alcántara tras su conquista en 1213, encomendado la parte principal a los caballeros de Pereiro. Pero la ciudad estaba muy alejada del centro de los calatravos y, cuatro años después de la encomienda, cedieron el encargo a los caballeros de San Julián de Pereiro. La escritura de transmisión definitiva de la ciudad de una orden a otra es de 1256. Y, a partir de entonces, la orden pasa a ser de Alcántara, aunque sus maestres ya se titulaban así desde algunos años antes.

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