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Benito Villamarín saluda desde el Palco Presidencial de la Grada de Preferencia

Benito Villamarín saluda desde el Palco Presidencial de la Grada de Preferencia

Grandes gestas españolas

La gesta de Benito Villamarín, el legado de un gallego en el Real Betis Balompié

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Estos días el mundo deportivo español, y sobre todo la sociedad sevillana, se hacían eco del derribo de la grada de preferencia del estadio Benito Villamarín. Los béticos sentían una profunda emoción porque aficiones en España hay muchas, pero tal vez junto al Atlético de Madrid, pocas hay que logren tanta implicación emocional entre sus miembros. Y es que se despedían de la parte más antigua de un estadio construido en 1929 en la Exposición Iberoamericana, su sede desde 1939 y en la que colgó el hermoso azulejo que recordaba su adquisición en propiedad en 1961 con el escudo en la cima y el nombre de quien lo había hecho posible.

Primitivo estadio de la Exposición Iberoamericana de 1929

Primitivo estadio de la Exposición Iberoamericana de 1929

Esta histórica grada de Preferencia sufrió en su historia- como el propio estadio- distintas remodelaciones. La ocuparon soldados italianos en la guerra civil y allí se resguadaron los pertrechos del club cuando llegó a la devastadora riada de 1948. Fue testigo de noches de victoria y de dolor y escenario de algunos de los partidos más importantes de la historia del Betis, de otros como el inolvidable 12-1 de España a Malta de 1983, y de los goles de la selección más estratosférica de la historia del balompié: la brasileña del Mundial de 1982.

Selección de Brasil en el Mundial 82

Selección de Brasil en el Mundial 82

La grada, considerada la tribuna noble del recinto, albergaba palcos y el palco presidencial. Allí vivieron jornadas deportivas grandes personalidades y todos sus presidentes hasta la fecha. Y casualmente, la demolición de esta grada finalizará el año en que se cumplen 110 años del nacimiento -y 60 de la muerte- de esa persona cuyo nombre lleva el estadio. Don Benito Villamarín, que tantas veces saludó desde allí a la volcada afición del Club que siempre lo ha recordado como el más querido. Sería él quien pondría las bases del Betis de hoy Y quien hizo posible la adquisición del Estadio que estos días comienza un rutilante camino hacia la modernidad.

Grada de preferencia del Stadium con la grada de preferencia al fondo.

Grada de preferencia del Stadium con la grada de preferencia al fondo.Real Betis Balompié

Benito Villamarín

Muy pocos saben que no era ni sevillano, ni siquiera andaluz, sino un gallego de una pequeña aldea de Orense que aterrizó en Sevilla casi de casualidad.

Benito Villamarín Prieto (Puga, Toén Orense, 1916-Sevilla, 1966) había nacido en Puga, una pequeña aldea próxima a la capital orensana conocida por su sanatorio mental y por ser cuna de artistas del famoso Circo Feijóo. Como tantos otros gallegos, Benito decidió buscarse un porvenir allende los mares y cruzar el charco donde uno de sus hermanos, que estaba afincado en Argentina, le ayudaría a abrirse camino.

Benito Villamarín saluda desde el Palco Presidencial de la Grada de Preferencia

Benito Villamarín saluda desde el Palco Presidencial de la Grada de Preferencia

El destino hizo que, mientras esperaba el vapor que saldría desde Cádiz hacia Buenos Aires, decidiera hacer escala en Sevilla y se alojó unos días en casa de su tío Andrés en Lora del Río. Pronto, trabó amistad con el Teniente Coronel del Ejército del Aire Diego Viguera Murube, miembro de las heroicas escuadrillas azules de la II Guerra Mundial.

Viguera le presentaría a una joven de la que se enamoraró perdidamente: Ángeles Guillén que desbarató todos sus planes. Benito se quedará definitivamente en Sevilla, se casará con ella, y cambiaría para siempre no solo su vida, sino también la historia del Real Betis Balompié.

Una próspera carrera empresarial

El orensano empezó a trabajar en la empresa de su tío dedicada a la exportación de aceitunas. Y con el carácter emprendedor que marcó a tantos gallegos, pronto decidía establecerse por cuenta propia. Tuvo visión de futuro y trazó un plan para vender aceitunas andaluzas en Europa y expandir su producción en Estados Unidos. Su gestión fue tan exitosa que en poco tiempo consiguió una sólida posición económica. Se convirtió en uno de los industriales de más peso en una ciudad en la que siempre se encontró acogido, respetado y querido.

Benito Villamarín firma la compra del Estadio

Benito Villamarín firma la compra del Estadio

Sería su íntimo amigo el aviador Viguera, junto al Capitán General de la Segunda Región Militar, Eduardo Sáenz de Buruaga, el ex presidente del Betis Francisco de la Cerda Carmona, y el también exportador Ricardo de la Serna -entre otros- quienes pensarán en él como el hombre ideal para tomar las riendas del Real Betis Balompié. Hay bibliografía que considera que para la sociedad sevillana sus orígenes gallegos fueron un hándicap. No solo no fue así, sino que los profesionales liberales y cualificados, como ingenieros o juristas que llegaban desde otras regiones, solían hacerse béticos porque era un club muy abierto - recordaban Alfredo Montero y Ramón González de Echávarri-, hijos de registrador y notario norteños que llegaron por la misma época a Sevilla.

Benito Villmarín

Benito Villmarín

El gallego acepta el reto

Villamarín aceptaba el reto en mayo de 1955. El Betis vivía una penosa situación tras pasar los últimos siete años en la tercera división y uno en segunda. Fueron los años en los que se forjó el ‘manquepierda’ una expresión que reflejaría la fidelidad de los béticos en los peores momentos del equipo, el único en el fútbol español que ha sido campeón en Primera, Segunda y Tercera. Entonces, no había subvenciones y los presidentes y directivos debían avalar las inversiones con su fortuna personal. La posición económica cada vez más solvente de Benito Villamarín ilusionó a los aficionados. Cuentan que invirtió entonces un millón de pesetas de la época.

Renovación y tres objetivos

Villamarín exhibía un gran magnetismo personal y tenía una innata capacidad de liderazgo y una vez al frente del equipo, renovó toda la junta directiva. Valoró la meritocracia e incorporará a hombres leales e inteligentes, con pragmatismo rescató a los miembros antiguos cuya experiencia consideró positiva para la nueva etapa como Pascual Aparicio, Eduardo Benjumea, José María Domenech o Antonio Ruiz y con corazón, a personajes humildes que serían con el tiempo alma del club verdiblanco como el joven utillero Alberto Tenorio, fallecido este mismo verano, Tres fueron los objetivos que se propuso: ascenso a Primera División, Bodas de Oro y la compra del campo.

Alberto Tenorio acompaña a Mendita al vestuario escoltado por fuerzas del orden.

Alberto Tenorio acompaña a Mendita al vestuario escoltado por fuerzas del orden.

Su capacidad de gestión, aplicada a mundo deportivo y el apostar por fichajes estrella y por un entrenador de Primera División ( Antonio Barrios) otorgarían por fin al Real Betis, el ascenso en la temporada 1957/58 consolidándose en la máxima categoría. Benito Villamarín al timón, Antonio Barrios en el banquillo y el grandioso futbolista Luis del Sol en el campo se calificó entonces como «una terna para la Historia»

El fomento de la cantera y las peñas

Algo que el gallego cuidó especialmente fue el fomento de la cantera verdiblanca y los equipos filiales. El Juventud Balompié comenzará a surtir de jugadores al Betis y el Triana Balompié- que en 1964 asciende a Tercera División- durante toda una década nutrirá las filas béticas. Una tesitura que impulsará el auge del beticismo fundándose 13 peñas béticas y extendiendo su radio de influencia a Extremadura, Norte de Andalucía y Castilla la Mancha. Comienzan también las Peñas Béticas de Barcelona y Madrid. «Hay que ser béticos en las horas de gloria y en las horas de desgracia y formar con las peñas la vanguardia de la amistad»- dijo Villamarín en la inauguración de la Peña de Osuna.

Afición Bética. Gol Sur

Afición Bética. Gol Sur

La compra del Estadio y reivindicación de un pasado glorioso

El Betis hasta entonces había jugado primero en el Barrio de El Porvenir, y en 1936 alquilaba el Stadium de la Exposición conocido como Estadio Municipal de Heliópolis. El siguiente objetivo, lo lograría: conseguir su propiedad y en 1961 cierra la compra al Ayuntamiento de Sevilla por 14 millones de pesetas que avala personal mente. Una asamblea de socios determina bautizarlo Benito Villamarín por “el unánime sentimiento de los béticos».

Villamarín se dirige al Cardenal, alcalde y afición el día de la adquisición

Villamarín se dirige al Cardenal, alcalde y afición el día de la adquisición

Radio Nacional transmitiría para toda España la gran gala de la adquisición, Como era propio entonces cuando se compraba algo importante o humilde como los hogares de posguerra, el evento incluyó una bendición. En este caso, del Cardenal Bueno Monreal quien, citando a San Pablo, trazó un paralelismo entre el sacrificio de los deportistas y el de los cristianos. Jalonaron el acto un amistoso entre el Betis contra la Fiorentina de Italia, vigente campeón de la Recopa de Europa y la interpretación de la Banda Municipal de los solemnes acordes de la Marcha Real, con un público enfervorizado puesto en pie.

Jugadores del Betis y la Fiorentina en el primer partido como propietarios del Estadio

Jugadores del Betis y la Fiorentina en el primer partido como propietarios del Estadio

El tercer objetivo de su mandato también lo cumpliría: celebró las Bodas de Oro en 1958, pero también reivindicó el pasado glorioso del Club. En 1957 conmemoraba el 25 aniversario del primer ascenso a la Primera División, homenajeó a Ignacio Sánchez Mejías, presidente y famoso torero de la elegía de García Lorca, y en 1960 festejaba el 25 aniversario del título de Liga de 1935 ganada bajo la dirección del mítico entrenador Patrick O Connell.

90 aniversario Liga del Betis 1935

90 aniversario Liga del Betis 1935

Generoso con el fútbol y la ciudad

Villamarín era muy generoso. De su bolsillo solía repartir tras las grandes victorias dinero extra entre jugadores, técnicos y empleados del club e instauró las primas por objetivos, como las pactadas si se lograba la victoria en el derbi sevillano. En la temporada 1958-1959 el Betis acaba de volver a Primera División y en la segunda jornada tenía que visitar a su eterno rival el Sevilla, que estrenaba estadio. El Sevilla apodado entonces el ‘Real Madrid del Sur’… quiso un nuevo estadio muy parecido al flamante Santiago Bernabéu y de hecho, encargó los planos al mismo arquitecto: Muñoz Monasterio.

Jugadores del Betis el día de la compra del Estadio

Jugadores del Betis el día de la compra del Estadio

Villamarín quiso motivar a sus jugadores y prometió pagar 28.000 pesetas de prima si conseguían ganar en el Sánchez Pizjuán, una cifra récord -para algunos jugadores más dinero que el de toda la temporada-. 40.000 espectadores a 30 grados de temperatura vieron cómo los verdiblancos pulverizaban 2-4 al Sevilla aquel 21 de septiembre de 1958. Dicen que fue uno de los días más felices del orensano. Ese mismo año participó en la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla y se hizo empresario de cine.

Benito y su esposa Ángela Guillén, eran católicos practicantes y contribuían a menudo en obras de beneficencia de forma particular, y entre otras acciones béticas impulsó una gran cuestación para ayudar a O, Connell que llegó a vivír en condiciones precarias y murió en Londres en la indigencia.

Los Béticos muestran su adhesión a Quini cuando fue secuestrado.

Los Béticos muestran su adhesión a Quini cuando fue secuestrado.Betis Vintage

Una muerte temprana

A comienzos de los 60 Benito empezó a sufrir graves contratiempos de salud y se le diagnosticó un cáncer de pulmón. Fue pionero en buscar en Estados Unidos un tratamiento y sus ausencias comenzaban a ralentizar la vida del Club, pero pudo disfrutar en 1964, de la conquista del Trofeo Carranza, entonces una celebración deportiva de primera magnitud. Y cuando sintió la muerte cerca supo que tenía que dimitir “Heme forzado a alejarme en momentos en que la nave del Betis necesita más que nunca de las energías y esperanzas de un buen timonel - dirá en su carta de dimisión de 1965. Un año en el que, aunque el Betis descendía, sorprendentemente eliminaba de la Copa del Generalísimo al Español de Di Stéfano y al Real Madrid flamante hexacampeón de la Copa de Europa en el estadio Heysel de Bruselas.

Villamarín, Vigueras y amigos celebrando el Trofeo Carranza, moriría meses después

Villamarín, Vigueras y amigos celebrando el Trofeo Carranza, moriría meses después

Villamarín luchó hasta el final con ejemplar entereza, pero no consiguió sobrevivir y moriría en Sevilla en 1966. No había cumplido los 50 años. Había estado una década al frente del Real Betis Balompié “de mi afecto y devoción incondicionales".

Benito Villamarín, poco antes de morir

Benito Villamarín, poco antes de morir

Un gran legado

Con su muerte llegaría la inestabilidad al Club con ascensos y descensos y se culpó a Villamarín de haber exhibido de un excesivo paternalismo, pero ello no fue óbice para que siempre la afición le recordara con un cariño inmenso y su memoria haya permaneció incólume hasta hoy. Es cierto que en el año 2000, el Presidente Ruiz de Lopera afirmó que «siendo gallego no podía ser bético de verdad» y cambió el nombre del estadio para imponer el suyo. Pero apenas diez años después, miles de socios votaban para recuperar el nombre del “presidente de los presidentes«. No sería bético »de verdad", pero para ellos su gesta sería eterna: haberlo llevado a Primera, sanear sus arcas, renovar su estructura, desarrollar la cantera, trabajar el sentimiento identitario de un club que es más que un club, quien le hizo ser quien es hoy y quien le dio el patrimonio que lleva su nombre: el estadio Benito Villamarín.

Emoción y modernización para una gran afición

Su actual presidente, Federico Martínez Feria, estos días hablaba con emoción de la demolición de la grada: «Se pone fin a un siglo de historia para dar la bienvenida a una modernización que transformará por completo el coliseo verdiblanco». Una frase que coincidía con el pistoletazo de salida de la Europa League en la que el Betis y el Celta de Vigo serán los dos equipos españoles que participen. Clubes de Galicia y Sevilla, patrias de nacimiento y corazón de un Benito Villamarín que hubiera suscrito a pies juntillas la canción que cantarán los béticos antes de los partidos de la que es la segunda competición europea. «Si me das a elegir, entre tú y la riqueza, con esa grandeza que lleva consigo… ay, amor, me quedo contigo. Si me das a elegir, entre tú y la gloria, para que hable la historia de mí por los siglos… ay, amor, me quedo contigo» Y es que las letras que escribió Benito Villamarín en su postrer momento, siguen plenamente vigentes: “El beticismo es una bandera inenarrable de sevillanismo y de entusiasmo". Toda una declaración de principios y de amor a la más extraordinaria y fiel afición.

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