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Irene Angelina con su segundo marido, Felipe de Suabia

Irene Ángelo con su segundo marido, Felipe de Suabia

Picotazos de historia

De Irene Ángelo a Alfonso X el Sabio: así llegó sangre imperial bizantina a la monarquía española

Isabel, cambiaría su nombre a Beatriz en amoroso recuerdo a su hermana mayor, fallecida en 1212 —el año de la batalla de las Navas de Tolosa—, y casaría con el rey Fernando III de Castilla y León

Nació en el año 1181, la llamaron Irene y su padre fue el emperador de Bizancio Isaac II, de la desastrosa dinastía de los Ángelo. Cuando la niña apenas contaba doce años de edad, su padre concertó su boda con el primogénito de Tancredo de Hauteville, quien se había proclamado rey de Sicilia a pesar de ser hijo bastardo del rey Roger II. El muchacho, nombrado co-rey de Sicilia con el nombre de Roger III, falleció la Nochebuena de ese mismo año. Irene Ángelo, como se la conocía, quedó viuda.

Tancredo tenía otro hijo, al que nombró co-rey con el nombre de Guillermo III, y tuvo tiempo para hacer poco más, ya que fallecería el 20 de febrero de 1194. Entretanto, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Enrique VI, hijo del temible Federico I Barbarroja, de la casa de Hohenstaufen, reclamó el reino de Sicilia en nombre de su esposa Constanza —futura Constanza I—, hija del rey Roger II.

La campaña fue victoriosa y el matrimonio gobernó hasta la muerte de Enrique en 1197. Constanza hizo coronar a su único hijo, el pequeño Federico, de tres años de edad. A este chiquillo la historia le conocería como el emperador Federico II, Stupor Mundi, «asombro del mundo».

Federico II, Stupor Mundi, «asombro del mundo»

Federico II, Stupor Mundi, «asombro del mundo»

Enrique VI tenía un hermano menor llamado Felipe, que había sido creado duque de Suabia. Ese mismo año, a Felipe lo habían casado con la viuda de Roger III, la pequeña Irene Ángelo, que había sido capturada durante la conquista de Sicilia.

Al principio, Felipe apoyó a su sobrino Federico como futuro emperador, pero su madre —Constanza I— dejó muy claro que prefería que el niño consolidara sus posesiones en Sicilia y en el sur de Italia, manteniéndose alejado de la peligrosa corona imperial. Así que Felipe empezó a ganarse apoyos entre los príncipes alemanes. Consiguió ser aclamado como rey de Alemania el 6 de marzo de 1198, en la ciudad de Ichtershausen, y fue coronado en Torgau el día 8 de marzo. Pero Felipe tenía un rival en la persona de Otón, de la casa de los Welf (guelfos), quien también había sido aclamado y se había hecho coronar en Aquisgrán.

Era un enfrentamiento entre los dos, y Felipe necesitaba ganar apoyos entre los grandes señores. Una de las grandes casas era la de los Wittelbach. Estos habían gobernado los territorios bávaros desde los tiempos de Carlomagno, o al menos tal cosa afirmaban.

Otón I de Wittelbach acababa de ser creado duque de Baviera. Su hermano gobernaba, con el nombre de Otón VIII, el condado palatino de Baviera y el castillo ancestral de la familia en Wittelbach. El otro hermano, Conrado, controlaba los arzobispados de Maguncia y Salzburgo. En definitiva: eran una familia que convenía tener de tu lado.

Felipe tenía cuatro hijas. Tuvo dos hijos más, que murieron niños, y otro póstumo que no sobrevivió: Beatriz (1198), Cunegunda (1200), María (1201) e Isabel (1205). Felipe ofreció la mano de Cunegunda a Otón VIII para ganarse el apoyo de los Wittelbach. El novio tenía cinco veces la edad de la novia.

A medida que pasaban los años, la posición de Felipe de Suabia se iba consolidando frente a su rival. También ha tenido tiempo para aquilatar mejor al conde de Baviera, y no le ha gustado nada el individuo.

Otón VIII tiene fama de irascible y despótico. Sus violentos ataques de rabia son temidos, ya que nada le importan las consecuencias de sus actos. Posiblemente sufriera de algún tipo de patología mental.

El 21 de junio de 1208, en el castillo de Bamberg, Felipe está asistiendo a la boda de Otón, duque de Andechs-Merania, con Beatriz, hija del duque Otón I de Baviera. Cuentan los Anales Stadenses que, mientras Felipe de Suabia estaba descansando en sus aposentos, el conde Otón VIII solicitó ser recibido.

Accedió Felipe y entró el conde, acompañado por gente de armas. Antes de que Felipe pudiera preguntar nada, Otón desenvainó su espada y le dio un tajo en el cuello, cortándole la arteria carótida.

Asesinato de Felipe de Suabia

Asesinato de Felipe de Suabia

Se pueden imaginar el follón que se organizó. Otón VIII consiguió huir durante el caos, pero sería atrapado y ejecutado en la población de Indershof. Su cuerpo fue arrojado al Danubio y la cabeza fue conservada dentro de un barril, donde se mantuvo hasta que los monjes de la abadía benedictina de la población la robaron para dar cristiana sepultura al despojo.

Como les mencioné antes, Felipe de Suabia tuvo cuatro hijas. Beatriz, la mayor, casaría con el rival de su padre, el futuro emperador Otón IV, pero no tendrían descendencia. Cunegunda, inocente motivo de la tragedia, se casó con el rey Wenceslao I de Bohemia, llamado el Tuerto. María fue esposa de Enrique II, duque de Brabante. La pequeña, de nombre Isabel, cambiaría su nombre a Beatriz en amoroso recuerdo a su hermana mayor, fallecida en 1212 —el año de la batalla de las Navas de Tolosa—, y casaría con el rey Fernando III de Castilla y León. Tuvo diez hijos, de los que solo tuvieron descendencia el mayor —Alfonso X el Sabio— y el menor, el infante don Manuel, padre de una de las cimas de la literatura medieval española: don Juan Manuel, autor del Conde Lucanor.

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