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La estatua de Moctezuma en el Palacio Real de Madrid

La estatua de Moctezuma en el Palacio Real de Madrid

Quién fue Moctezuma II, el gobernante mexica que tiene una estatua en el Palacio Real

¿Quién era, en realidad, este personaje que ocupa un lugar tan privilegiado en el mayor palacio real de Europa?

Si uno deambula por la plaza de la Armería y se acerca a la fachada sur del Palacio de Oriente, se encontrará, junto a las estatuas de Felipe V y Fernando VI, la de un monarca con una vestimenta muy distinta: con un poncho, que se asemeja más a una túnica romana, colgando de un hombro y dejando parte del torso al descubierto; una falda corta de plumas, las mismas que coronan la cabeza en forma de penacho, y cargando a la espalda un carcaj con flechas, tiene un semblante serio en un rostro europeizado. Aunque en realidad no es un rey, sino un huey tlatoani o el noveno sumo orador de los mexicas. ¿Pero quién era, en realidad, este personaje que ocupa un lugar tan privilegiado en el mayor palacio real de Europa?

Motēuczōmah Xōcoyōtzin (señor encolerizado, el joven), también conocido por la historiografía española como Moctezuma II, no fue el último de los Huey Tatloanis, como se afirma en ocasiones, ya que le sucedieron sus hermanos Cluitahuac y Cuauhtémoc, pero es el más célebre de todos los, mal denominados, emperadores aztecas, por ser el gobernante más poderoso del Anáhuac a la llegada de los españoles.

De todas formas, hay que aclarar, previamente, que es bastante incorrecto hablar de imperio azteca, pese a ser un recurso literario muy común. Lo que existía, en realidad, en ese periodo inmediatamente anterior a la llegada de los españoles era una triple alianza entre tres pueblos situados a orillas del lago Texcoco, que ni siquiera compartían, exactamente, la misma etnia. Situándolos de mayor a menor importancia en esa alianza, estaban, en primer lugar, con diferencia, los mexicas de Tenochtitlan, seguidos por los acolhuas de Texcoco y los tepanecas de Tlacopan.

Cuando nació Xocoyotzin, alrededor de 1466, gobernaba Tenochtitlan su bisabuelo Moctezuma Ilhuicamina y la triple alianza, liderada por los mexicas, se encontraba en fase de clara expansión. Su padre, Axayácatl, llegaría a ser también sumo orador, un cargo que reunía un liderazgo político y religioso, asistido en labores de gobierno más prácticas por una especie de «primer ministro» o cihuacóatl (literalmente, «mujer serpiente»), designado por el huey tlatoani.

Esta jefatura no era, sin embargo, hereditaria, sino que era nombrada por un consejo de nobles, para asegurarse de elegir al líder más capaz entre las familias principales. De hecho, al padre de Moctezuma le sucedería su tío Tízoc.

Ascendencia de Moctezuma II según un manuscrito de 1566

Ascendencia de Moctezuma II según un manuscrito de 1566

El joven Moctezuma asistió al Calmécac o escuela para hijos de nobles, en donde aprendió a leer códices, a adentrarse en los misterios de la cruenta cosmovisión espiritual mexica, los rituales religiosos, la interpretación de presagios, pero también la astronomía, la historia de los mexicas, sus leyes y formas de gobierno, así como estrategia y entrenamiento militar. Muy pronto despuntó como un gran guerrero y un buen conocedor de las esencias sagradas.

De hecho, debido a su valor en batalla, sería nombrado «Tlacaltecatl» o general por el sucesor de Tizoc, su también tío Ahuitzotl, octavo Huey Tlatoani. En 1502, cuando fallece este, el consejo de nobles escoge a Moctezuma como su sucesor, gracias al voto decisivo de su primo, el Tlatoani de Texcoco.

Los rituales de coronación constaban de dos partes. En el mismo día de la elección se le sentaba frente a un brasero, se le cortaba el pelo, se le colocaban aros de oro, un bezote en el labio inferior y la vestimenta y diadema regias. Luego, con un sahumador con incienso de copal, caminaba alrededor del brasero echándole humo e invocando a los dioses.

Celebraciones de la coronación de Moctezuma, según el Códice Durán.

Celebraciones de la coronación de Moctezuma, según el Códice Durán.

En una segunda fase y tras hacerse con cinco mil prisioneros después de arrasar las ciudades rebeldes de Nopallan e Icpactépec, hubo fiestas durante cuatro días con danzas y banquetes. En el último día se sacrificaron los prisioneros en honor a Huitzilopochtli, dios del sol y la guerra.

Moctezuma también ordenó matar a gran parte de los sirvientes del gobernante anterior, introdujo un protocolo mucho más rígido y reforzó el papel principal de Tenochtitlan en la triple alianza y el del huey tlatoani con relación al resto de la nobleza.

Xocoyotzin obtendría victorias en Oaxaca y la costa maya, y llevó a la triple alianza a su punto de máxima expansión. Alrededor de un cuarto del territorio del actual México. Pero solicitar mayores tributos y vidas para la interminable rueda de sacrificios humanos generó un creciente malestar y constantes rebeliones. Fue el excelente terreno abonado que encontró Cortés.

Bernal dirá de él que era delgado, de estatura mediana, de tez morena clara, pelinegro y de porte solemne y principesco; López de Gómara definió un rostro bien formado, serio, majestuoso y de ojos penetrantes, y Cortés recalca sus modales refinados. Sin duda, la pompa y magnificencia desplegadas en el célebre encuentro, el 8 de noviembre de 1519, entre el capitán español y el sumo orador mexica debieron de impresionar al primero, así como el estricto protocolo que le rodeaba y que rompería Cortés.

Existen diferentes versiones del Moctezuma más íntimo, aunque la mayoría coincide en que se tomaba muy en serio su papel de líder espiritual de los mexicas. Se sabe que era muy supersticioso y buscaba una razón religiosa para cada evento o situación.

La caída de un rayo, una inundación, el retraso de la estación seca, un incendio… Solía estar reunido con los sacerdotes para interpretar el descontento de los dioses y buscar la manera de satisfacerlos, lo que a menudo se solventaba aumentando el número de sacrificios. También aseguraba tener sueños premonitorios, como el de la llegada de extranjeros montando unos extraños venados.

Las victorias militares de Moctezuma listadas en el Códice Mendoza

Las victorias militares de Moctezuma listadas en el Códice Mendoza

Sin embargo, existen discrepancias sobre cómo Moctezuma recibió la noticia, finalmente, de la llegada efectiva de aquellos individuos de su sueño. Algunos piensan que el sumo orador sí creyó que Cortés representaba al dios Quetzalcóatl de la leyenda. Ese dios de piel blanca y pelo amarillo (aunque el más rubio de los capitanes era Alvarado), que habría de regresar por el este.

Esteban Mira recuerda que, de hecho, los recibió como a dioses: «Sed bienvenido, nuestro señor, de retorno a vuestro país… para sentaros sobre el trono del que yo he sido su poseedor durante algún tiempo en vuestro nombre».

Aunque, según el historiador andaluz, el casco de los españoles, curiosamente idéntico al de las representaciones de Huitzilopochtli, los convertiría más bien en emisarios de este último. Otros autores, sin embargo, rechazan esa aparente ingenuidad de Moctezuma.

En cualquier caso, Cortés y Moctezuma mantendrían numerosos encuentros a partir de entonces, mediante los cuales intentaron comprender sus dos civilizaciones, tan diferentes.

La llegada de Pánfilo de Narváez, la salida de Cortés para combatirlo y la matanza del Templo Mayor por parte de Alvarado (el capitán a cargo) precipitarían los acontecimientos que desembocarían en la indigna lapidación y muerte del más célebre de los huey tlatoanis de los mexicas. En su lecho de muerte, según algunas crónicas posteriores, las últimas palabras que le dirigió a Cortés habrían sido: «Cuida de mi familia».

Existen numerosos descendientes de Moctezuma tanto en México como en España y, dada la costumbre española de ennoblecer a las élites indígenas y permitir matrimonios con nobles españoles, hoy en día muchos de ellos son aristócratas.

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