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Llegada del Cuatro Vientos a la ciudad de destino, entre los aplausos de la población

Llegada del Cuatro Vientos a la ciudad de destino, entre los aplausos de la población

El gran misterio de la aviación española: los pilotos que cruzaron el Atlántico y nunca regresaron

En 1933, Mariano Barberán y Joaquín Collar, en su avión Cuatro Vientos, lograron nuevos récords de vuelo sobre el mar en su raid Sevilla-Cuba

En 1933, Charles Lindbergh y su esposa, Anne Morrow, realizaron un histórico vuelo de inspección global de 46.800 km para Pan American Airways a bordo de un hidroavión Lockheed Sirius. Unos meses antes, el aviador civil Rein Loring voló por segunda vez del aeródromo de Cuatro Vientos a Manila.

El 22 y 23 de julio, los esposos Mollison, a bordo de un DH89 Dragón, en su intento de batir el récord mundial de distancia, al cubrir la primera etapa, la trasatlántica, dieron a la señora Mollison el honor de ser la primera mujer en volar de Europa a América sobre el océano en un raid. En este marco internacional deben ubicarse el raid de pilotos españoles que se dirigieron, en ese mismo año, a quienes habían sido territorios españoles de Ultramar.

El capitán Mariano Barberán, ingeniero, piloto y director de la Escuela de Observadores de Aviación Militar, en octubre de 1932, llegó a la conclusión de que un vuelo entre Sevilla, Cuba y Méjico era posible. Declaró en la prensa que su intención era testimoniar el fraternal cariño de España por los países americanos, llevando el saludo cordial del viejo solar hispano a México, única nación hispanoamericana que no había sido visitada todavía por aviadores españoles.

El vuelo del 'Cuatro Vientos' de Sevilla a Cuba, una hazaña de Mariano Barbarán y Joaquín Collar

El vuelo del 'Cuatro Vientos' de Sevilla a Cuba, una hazaña de Mariano Barbarán y Joaquín Collar

El avión elegido fue el Cuatro Vientos, un Breguet XIX Gran Raid Super-Bidón, sesquiplano, con motor Hispano-Suiza 12 Nb de 650 caballos y 12 cilindros en V, desarrollado a partir del Breguet Bre 19 TR Bidon.

La enorme distancia que había que recorrer aconsejó dividirla en dos grandes etapas. Una primera, de Sevilla a Cuba, de 8.095 km. Primero iría de las islas Madeira a San Juan de Puerto Rico, atravesando 5.170 km; y desde allí a Cuba, otros 1.173 km. La segunda etapa, desde La Habana a México, de 1.720 km, era un vuelo ordinario que podía efectuar el avión Cuatro Vientos con carga reducida.

Al aparato se le hicieron adaptaciones para el viaje, con el objetivo de poder llevar la gasolina necesaria para el vuelo transatlántico Tablada-Cuba.

El 10 de junio de 1933, los aviadores Mariano Barberán y Joaquín Collar Sierra despegaron a las cuatro y cuarenta y cinco de la madrugada desde Sevilla. El despegue fue muy emocionante por las dificultades que ofreció llevar la máxima carga. El día 11, desde Camagüey, en Cuba, se notificó por cable urgente que el avión había aterrizado felizmente en el aeródromo a las tres y cuarenta de la tarde.

Al día siguiente, los aviadores españoles llegaron a La Habana, donde permanecieron durante varias jornadas de agasajos oficiales, lo cual aprovecharon para descansar y reparar el avión. El 20 de junio, a las cinco y cincuenta de la mañana, Barberán y Collar partieron con dirección a México. A las nueve de la mañana atravesaron la región de Yucatán; dos horas más tarde estaban sobre la ciudad de Carmen, en Campeche. A las 11.35 horas estaban sobre Villahermosa, en Tabasco, perdiéndose la comunicación con el aparato más tarde.

El 'Cuatro Vientos'

El 'Cuatro Vientos'

Ya no se supo más, pues no volvieron a aparecer. Nunca más se les vio, suponiéndose un accidente mortal en el tramo más fácil. Aunque el Cuatro Vientos logró la hazaña de atravesar el Atlántico, sus pilotos no vivieron para contarlo.

Las autoridades mexicanas y guatemaltecas organizaron varias operaciones de búsqueda pero, a pesar de los esfuerzos realizados, no pudo localizarse el lugar de caída del avión, un misterio que originó, hasta el día de hoy, numerosas teorías y especulaciones, creando una leyenda acerca de cuál fue el fin del Cuatro Vientos y sus pilotos.

En un principio, se pensó que un fuerte temporal obligó a la tripulación a realizar un aterrizaje forzoso en la sierra Mazateca, en el estado de Oaxaca. Al realizarlo, Barberán, en la posición delantera de piloto, habría quedado seguramente malherido, mientras que Collar, en su posición más protegida, pudo estar en condiciones de salir a buscar ayuda.

Pudo encontrarse con campesinos que les habrían retenido secuestrados varios días, creyendo que podrían robarles objetos de valor. Posteriormente, quizá por frustración o por temor a mayores consecuencias por sus actos delictivos, los secuestradores habrían asesinado a los pilotos españoles.

Pero ¿y los restos del avión? Se pensó que este habría sido desguazado y enterrado junto con los cadáveres en algún lugar de la sierra. Si las autoridades mexicanas llegaron a conocer estos hechos, jamás se atrevieron a reconocerlos ante el Gobierno español por las implicaciones diplomáticas y la imagen internacional negativa que se proyectaría. Debe tenerse en cuenta que México, con sus revoluciones y la guerra de los cristeros, no tenía precisamente buena fama.

Tras haber transcurrido casi un mes desde la desaparición del avión español, un trabajador de una finca cercana a la playa de Chiltepec encontró una cámara de neumático, que fue enviada a la Embajada española en México.

Las autoridades españolas confirmaron que la cámara pertenecía al Cuatro Vientos, pues servía como salvavidas en caso de caída al mar. La prensa publicó la noticia, confirmando que el aparato se habría perdido en el mar, lo cual provocó más preguntas sobre el misterioso fin del aparato y sus tripulantes.

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