La liberación de Arsínoe, obra de Tintoretto
Quién fue Arsínoe IV, la desconocida hermana de Cleopatra que murió asesinada por Marco Antonio
La historia de Arsínoe actúa como hilo conductor de las luchas fratricidas ente los hijos de Ptolomeo XII, que concluyen con el sometimiento de Egipto al nuevo y consolidado poder de Roma
La historia de Egipto en el siglo I a. C. resulta ser, si atendemos a la historiografía, un periodo tan fascinante como convulso, en el que lo faraónico y lo romano se mezclan, dando lugar a una realidad única en la historia.
Frecuentemente, este cóctel de elementos ha sido encarnado en la misteriosa figura de Cleopatra, conocida por sus amoríos con Julio César y Marco Antonio, pero también por su ambiciosa escalada hasta alcanzar el trono ptolemaico.
En la guerra civil que la llevaría a convertirse en faraona acostumbra a destacar el enfrentamiento con su hermano Ptolomeo XIII, aunque existe una tercera figura que convertiría esta lucha en un conflicto fratricida que redefiniría el futuro conjunto de Roma y Egipto.
Nos referimos a Arsínoe, la cuarta hija de Ptolomeo XII y, por tanto, media hermana tanto de Cleopatra como de los Ptolomeos XIII y XIV, cuyo trágico destino estuvo definido desde un primer momento por el ansia de poder que acabó destruyendo a su familia.
Tradicionalmente, Arsínoe es definida como mayor que sus hermanos, pero más joven que sus hermanas, puesto que su fecha de nacimiento no se conoce de forma exacta. Se considera que su madre podría haber sido una mujer anónima o una de las múltiples concubinas a disposición de su padre.
Su infancia es prácticamente desconocida, puesto que originalmente no se la asociaba con la línea sucesoria directa, y sus primeras menciones en fuentes de la época la sitúan acompañando a su hermana en su exilio a Siria.
Estas circunstancias son fruto de la muerte de Ptolomeo XII y el ascenso al trono como corregentes de la propia Cleopatra y su otro hermano, Ptolomeo XIII. Fruto de desacuerdos con los hombres de confianza de su hermano, así como de influencias sobre este, las dos jóvenes fueron expulsadas de Egipto e iniciaron su odisea para conformar un ejército que devolviera al trono a la heredera.
Julio César conociendo a Cleopatra, obra de Giandomenico Tiepolo
Así, en el año 48 a. C. se produce la llegada de Julio César a suelo egipcio y su consecuente apoyo a Cleopatra, lo cual inicia la guerra de Alejandría entre ambos hermanos. Con el arbitrio de César y el acuerdo de un armisticio, Arsínoe es capaz de regresar al palacio real, aunque permanece prisionera en él bajo una estrecha vigilancia.
La intromisión romana genera enormes disturbios entre la población y surge un Ejército egipcio, comandado por el general Aquilas, que busca expulsar a Roma de su territorio.
Es en este contexto cuando Arsínoe logra escapar del palacio y ponerse al frente de estas fuerzas rebeldes, que por extensión ansían la destitución de Cleopatra, al considerarla aliada con un enemigo extranjero. La presencia de Arsínoe como descendiente directa de Ptolomeo XII le otorga la legitimidad necesaria para hacerse con el control de esta resistencia, que la proclama legítima gobernante del país.
Réplica de mármol del busto de la reina egipcia Arsínoe IV
Hasta marzo del año 47 a. C. se produjeron frecuentes enfrentamientos entre ambos bandos, llegando César a encontrarse acorralado por las fuerzas de la joven, que en ese momento contaba con unos veinte años. Desafortunadamente, y a raíz de desacuerdos y conspiraciones internas, el gobernante romano logró recibir apoyo de la Legión XXXVII, procedente de Asia Menor, y derrotó de forma definitiva a los egipcios.
Como resultado se produjo la muerte de Ptolomeo XIII y la captura de Arsínoe, quien fue trasladada a Roma como prisionera. Fue obligada a participar, encadenada, en el desfile triunfal de César en la capital, y finalmente se le permitió servir como sacerdotisa en el templo de Artemisa en Éfeso.
Tras el asesinato de Julio César en el 44 a. C., Cleopatra se posicionó del lado de sus sucesores –entre los que se encontraba Marco Antonio– y se inmiscuyó en la consecuente guerra civil romana. Supuestamente motivada por su deseo de mantener el poder, así como de proteger a su hijo Cesarión –tradicionalmente considerado hijo de César–, Cleopatra percibía a su hermana como una amenaza a su posición política.
Finalmente, en el año 41 a. C., logró convencer a Marco Antonio, quien ordenó su ejecución. Esta última se produjo en las mismas escaleras del templo en el que servía, lo cual fue considerado una violación de la sacralidad de este espacio y una ofensa directa a los dioses.
Como resultado de este sangriento enfrentamiento entre hermanos, Cleopatra se alzó con el poder definitivo sobre el trono ptolemaico hasta el año 30 a. C., en el que ella y su amante fueron derrotados en la batalla de Accio a manos de Octavio. Así, la soberana decidió suicidarse para escapar de una posible captura y el territorio pasó a manos romanas, convirtiéndose en una más de sus provincias.
Esto concluye tanto la dinastía como la historia de los tres hermanos, cuyo enfrentamiento hundió Egipto en la más profunda de las luchas internas y terminó con su sometimiento al nuevo poder emergente de la época: el Imperio de Roma.