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“La mujer cautiva en Poitiers”, según publicó Le Petit Journal el 16 de junio de 1901

«La mujer cautiva en Poitiers», según publicó Le Petit Journal el 16 de junio de 1901

Picotazos de historia

Blanche Monnier, la joven que pasó 25 años encerrada por enamorarse del hombre equivocado

El 23 de mayo de 1901 llegó a la Fiscalía General de Poitiers una carta anónima que denunciaba que «una joven ha estado confinada en casa de Madame Monnier, privada de comida, viviendo sobre un catre inmundo durante veinticinco años»

El inicio de ese nuevo siglo XX, tan rico en lo que la gente llamaba progreso, fue tumultuoso para Francia. La nación gala sufría unos graves problemas económicos y de confianza, a consecuencia de una serie de escándalos financieros que habían involucrado a personalidades públicas.

Por otro lado, la sociedad francesa se encontraba muy polarizada por el caso Dreyfus –un caso judicial en el que a un oficial francés de origen judío se le acusó y condenó por espionaje y alta traición. El oficial era inocente, pero fue la cabeza de turco para ocultar al verdadero culpable, quien fue protegido por el alto mando militar por considerarlo «uno de los suyos»–, que duraría hasta 1906.

La fractura social que provocó el caso Dreyfus en la opinión pública hacía que cualquier asunto –el que fuera– inmediatamente fuera juzgado y defendido como propio por uno de los dos bandos.

Uno de estos asuntos, que apasionaría al público francés, será el conocido como «la cautiva de Poitiers». Un terrible drama familiar y humano que despertaría la indignación de las gentes y que la prensa de la época redirigió para apoyar sus planteamientos en favor o en contra de Dreyfus, republicanos contra monárquicos, etc.

El 23 de mayo de 1901 llegó a la Fiscalía General de Poitiers una carta anónima que denunciaba que «una joven ha estado confinada en casa de Madame Monnier, privada de comida, viviendo sobre un catre inmundo durante veinticinco años». El fiscal consideró la información demasiado directa y detallada como para dejarlo pasar. Comprobarlo era fácil, solo había que enviar a un par de agentes de Policía para que registrasen la casa, por lo que dio instrucciones para que tal cosa se hiciera.

La Policía fue a la casa, que se encontraba en la Rue de la Visitación. Los Monnier eran una de las familias «bien» de la ciudad de Poitiers. El padre fue Charles Emile, ya difunto, antiguo decano de la Facultad de Letras de la universidad. La madre, Louise, es una mujer de carácter que tiene dominados a todos en la casa.

El hijo mayor es Marcel, quien es un conocido abogado local y que fue subprefecto (un gobernador de distrito) en el distrito de Puget-Théniers, en el Departamento de los Alpes Marítimos. La otra hija es Blanche (1849-1913) y las fotografías que se conservan de ella muestran a una joven muy bella.

Cuando la Policía inspecciona la casa por orden del fiscal general encuentra, en una pequeña habitación de la buhardilla, una escena terrible. Sobre un jergón repugnante que está sobre una vieja cama, dentro de una pequeña habitación sin apenas muebles y manchada de heces por todas partes, se encuentra una mujer desnuda, atada a la cama y en un estado de debilidad y desnutrición extrema.

"La mujer recluida de Poitiers. Fotografía de la señorita Blanche Monnier, tomada a su llegada al hospital", L'Illustration , 1 de junio de 1901

«La mujer recluida de Poitiers. Fotografía de la señorita Blanche Monnier, tomada a su llegada al hospital», L'Illustration , 1 de junio de 1901

Blanche Monnier, pues se trata de ella, está en esa situación porque hace veinticinco años se enfrentó a su madre.

Resulta que cuando la joven tenía veintidós años inició un romance con un conocido abogado: Victor Calmeil. El novio era un activo militante del Partido Republicano, mientras que la familia de Blanche pertenecía a la causa monárquica. Esto se juzgó como un pecado inaceptable por parte de la señora Monnier.

Louise, «Madame Monnier», era una personalidad autoritaria a la par que socialmente insegura; el concepto de «mantener las apariencias» era fundamental para ella. La gran tragedia que había que evitar a toda costa era el bajar de categoría. El señor Monnier, bastante cascado durante los últimos años de su vida, no era rival contra su esposa si esta consideraba que la razón estaba de su parte. En cuanto al pobre Marcel, persona enérgica fuera de la casa, era incapaz de enfrentarse a su madre, quien lo había sometido desde la infancia.

Madre e hija se enfrentaron por causa del señor Calmeil. Ya les he mencionado que la señora consideraba la relación inaceptable, así que castigó a su hija impidiendo que viera al abogado. El enfrentamiento tuvo como consecuencia que Blanche desarrollase desarreglos alimentarios, posiblemente de tipo anoréxico nervioso, que se agravaron cuando la madre decidió encerrarla en su habitación.

El encierro y los problemas de alimentación agravaron el estado de la joven, afectando a su equilibrio mental.

Para la señora Monnier, el hecho de tener tratos con psiquiatras o reconocer que algún familiar tiene o ha tenido problemas mentales era un baldón insufrible. De esas cosas no se hablaba, e incluso se negaba su existencia.

La verdad es que la señora también tenía sus rarezas: no se lavaba, se levantaba a partir de la una de la tarde, las cosas tenían que hacerse como ella decía, etc.; pero todo daba igual, ella sabía lo que había que hacer y lo haría. Encerró a la pobre Blanche en una pequeña habitación del ático después de decidir que la joven era «irrecuperable».

Blanche Monnier en el Hôtel-Dieu de Poitiers en 1901

Blanche Monnier en el Hôtel-Dieu de Poitiers en 1901

Ese día 23 de mayo de 1901, Louise Monnier fue detenida y conducida a prisión. Murió dos semanas después a consecuencia de la humillación y el horror de verse detenida y encerrada.

El juicio que se desarrolló posteriormente apasionó a la opinión pública, especialmente después de que una revista mostrara las espeluznantes fotografías de la pobre Blanche al poco de ser ingresada en la institución psiquiátrica de Poitiers, el día de su liberación. El principal acusado era Marcel Monnier, el hermano de Blanche.

Legalmente, el juicio probó ser un asunto complicado, ya que entonces no existía el moderno concepto de denegación de ayuda o asistencia. Fue condenado a quince meses por complicidad en actos violentos; la prueba que se esgrimió es que él pagaba una manutención mensual por su hermana y que el hecho de que la visitara mensualmente probaba que estaba al tanto de la situación.

Inmediatamente se impugnó la condena y se demostró que Marcel jamás intervino activamente en nada que perjudicara a su hermana; al contrario, las criadas testificaron que siempre se mostró muy cariñoso y protector con Blanche. Marcel, al final, sería absuelto por aceptarse la tesis de la autoridad de la madre y la no participación del hijo.

El confinamiento que sufrió Blanche, por orden de su madre, que la consideró «irrecuperable», fue devastador para su frágil mente. La privación social y sensitiva le debió de producir alucinaciones, desorientación, y afectó de manera definitiva tanto a su percepción de la realidad como a su capacidad de interacción con el entorno. Jamás pudo recuperarse y pasaría sus últimos años encerrada en centros psiquiátricos.

Tras años encerrada y soportando el hedor de sus propias heces, sobre las que dormía, Blanche disfrutaba en el jardín del psiquiátrico de Bon Dieu. Gustaba de rodearse de flores, cuyos aromas identificaba y le recordaban a su infancia. Ya ven ustedes, la ignorancia puede llegar a ser tremendamente cruel, especialmente cuando tiene el convencimiento de estar haciendo lo correcto y por el bien de otro.

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