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Nuevo Círculo Romerista: El señor Romero Robledo, el general Borrero y varios amigos la noche de la inauguración. Fotografía de Manuel Compañy

Nuevo Círculo Romerista: El señor Romero Robledo, el general Borrero y varios amigos la noche de la inauguración. Fotografía de Manuel Compañy

Prevaricación y mordidas: por qué el escándalo de Ábalos es un eco histórico del siglo XIX

El caso Ábalos tiene precedentes, los cuatro grandes escándalos de corrupción que marcaron la España del siglo XIX

«Crearon un círculo perfecto de corrupción […] Mientras esa España real luchaba cada día, ustedes hacían ostentación en bodas y celebraciones imperiales que quedan para la historia», dijo el exministro José Luis Ábalos durante su intervención en la moción de censura contra el Partido Popular en mayo de 2018. Una cita que seguro quedará para la historia, porque los delitos de organización criminal, malversación, prevaricación, cohecho y tráfico de influencias por los que ha sido condenado el socialista Ábalos no son algo nuevo en la historia de España.

Ya en el siglo XIX hubo personajes públicos y políticos que se beneficiaron de su poder para enriquecerse a costa del dinero de todos los españoles. Es una constante histórica que recordamos a través de los cuatro «jinetes» de la corrupción decimonónica, de los muchos casos que ha habido en los últimos dos siglos y medio.

El ministro de Hacienda que casi provoca la quiebra

Si hay una figura que describa la corrupción política existente en el siglo XIX, esa es José de Salamanca y Mayol, marqués de Salamanca. En 1847, siendo ministro de Hacienda, Salamanca empleó su poder político y fondos públicos para manipular la Bolsa de Madrid. Su objetivo era sostener la cotización de sus negocios ferroviarios y de deuda pública. Utilizó su posición e información reservada para que el Banco de San Fernando (antecesor del actual Banco de España) le concediera préstamos millonarios sin garantías financieras sólidas.

Retrato de José de Salamanca durante su juventud

Retrato de José de Salamanca durante su juventud

Sin meternos en términos jurídicos concretos, el ministro manipuló el mercado. Todo ello, en un contexto de pánico financiero nacional e internacional complejo. Es más, el ministro forzó la fusión del Banco de Isabel II, que él mismo había fundado, con el Banco de San Fernando para evitar la bancarrota de su entidad.

Cesó del cargo de ministro en octubre de ese mismo año y un año después se exilió en París. Salamanca nunca fue juzgado y, a pesar de aprovechar su posición e información privilegiada para enriquecerse a nivel personal, volvió a ocupar cargos políticos a lo largo de su vida.

Concesión ilegal de obras públicas del ferrocarril

En el siglo XIX llegaron nuevas tecnologías como el ferrocarril o el telégrafo. Todos esos cambios iban respaldados por una legislación que debía buscar el beneficio de todos los españoles. Durante la Década Moderada, Luis José Sartorius, presidente del Consejo de Ministros, aprobó un real decreto en el que se otorgaban concesiones ferroviarias a dedo, sin contar con la aprobación de las Cortes.

Las empresas beneficiadas estaban vinculadas con familiares y aliados políticos, lo que representa uno de los ejemplos más claros de amiguismo, prevaricación y concesión ilegal de obras públicas del siglo. Tal fue el escándalo que está considerado como uno de los detonantes de la Revolución de 1854, la Vicalvarada, que acabó con su gobierno, entre otras tantas razones.

Las mordidas de Francisco de Asís

La corrupción no solo afectó a la nobleza y la clase política española, sino que era una epidemia de Estado que también afectó a la monarquía reinante. En concreto, el rey consorte, esposo de Isabel II, Francisco de Asís, lideró una red de tráfico de influencias desde el propio Palacio Real. Todo parecido con ciertos casos actuales se debe a la perspicacia de cada lector.

Isabel II y Francisco de Asís

Isabel II y Francisco de Asís

La camarilla actuaba como un gobierno en la sombra. Todo inversor extranjero que quisiera obtener licencias para construir ferrocarriles o explotar minas debía pasar por el despacho del rey consorte. A cambio de una comisión (mordida), Francisco facilitaba la adjudicación. Este alto nivel de corrupción afectó mucho a Isabel II y desprestigió su legitimidad para reinar.

Fraude electoral y caciquismo

Uno de los temas que marcaron la vida política del siglo XIX y comienzos del XX fueron las irregularidades en elecciones y la compra del voto. Durante el gobierno de Cánovas del Castillo, su ministro de Gobernación promovió el sistema caciquil en toda España. Conocido como el «Gran Elector», Romero Robledo utilizó fondos públicos del Estado, diputaciones y ayuntamientos para comprar voluntades y votos en favor del Partido Conservador (y posteriormente del Liberal).

A través de los caciques locales, compraba votos y acosaba económicamente a los contrarios, por lo que encaja en el perfil delictivo de fraude electoral y malversación para fines partidistas.

Son solo cuatro ejemplos resumidos de actividades delictivas realizadas por la clase política, reinante y gobernante de la España del siglo XIX. Pero quedan otros tantos que se produjeron durante este siglo de guerras y transformaciones sociales, políticas y tecnológicas. Ya en la primera mitad del siglo XX, la dictadura de Primo de Rivera y el período de la Segunda República están repletos de casos de corrupción y delincuencia política como el escándalo del estraperlo durante el gobierno de Lerroux, que bien merecen más de un artículo.

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