05 de febrero de 2023

Ciudadanos del Reich

Policías alemanes durante la operación antiterrorista contra el grupo neonazi Ciudadanos del ReichAFP

La prensa alemana cree que el supuesto golpe de Estado fue una manipulación del Gobierno con «unos ancianos desorientados»

Las autoridades alemanas informaron con días de antelación a la prensa de que se iba a producir la operación antiterrorista

Los planes golpistas del grupo neonazi Reichsbürger (Ciudadanos del Reich), aunque avanzados, resultaban tan surrealistas y su éxito tan improbable que la prensa alemana comienza a plantearse preguntas sobre la extraña operación policial.
Hasta 3.000 policías se movilizaron en Alemania para asaltar el pabellón de caza Waidmannsheil, propiedad del cabecilla de los conspiradores, el Príncipe Heinrich XIII Reuss, y detener a 25 personas.
Los planes golpistas, según la Fiscalía Federal, pasaban por derrocar el actual gobierno alemán y sustituir la República Federal Alemana por un nuevo régimen encabezado por el Príncipe Heinrich XIII Reuss, un aristócrata heredero de una dinastía que llegó a gobernar varias franjas territoriales de la actual Alemania.
Heinrich XIII Reuss, a quien la prensa alemana ha puesto el sobrenombre de «el golpista en traje de tweed», pretendería nombrarse rey de una Alemania que debería volver a las fronteras anteriores a la Segunda Guerra Mundial.
Los miembros del grupo golpista, entre los que había antiguos soldados y policías, y una antigua parlamentaria, planeaban un asalto al parlamento alemán y no descartaban ejecuciones en el proceso de derrocamiento del Estado democrático.
Los integrantes de Reichsbürger, además, tenían vínculos con representantes de la Federación Rusa, planeaban secuestrar al ministro de Salud, Karl Lauterbach, y desencadenar una situación cercana a la guerra civil.
Además de en los domicilios de los arrestados, los investigadores se están centrando en el pabellón de caza Waidmannsheil, donde se realizaban desde 2021 encuentros de los cabecillas de la red conspiradora para preparar el golpe.
Sin embargo, a medida que pasan las horas, y el shock inicial se va disipando, la prensa alemana empieza a plantearse preguntas sobre una operación policial que presenta muchas aristas.
Lo que más se preguntan los columnistas y editorialistas alemanes es ¿cómo es posible que periodistas y políticos conocieran datos sobre la operación desde hacía días y que no se filtrara ninguna información a los golpistas?
La adjunta al redactor jefe de política del diario Frankfurter Allgemeine, Mona Jaeger, reveló que «muchas redacciones sabían desde hacía días que se iban a producir los allanamientos clasificados como secretos».
Incluso señaló que las autoridades transmitieron a los periodistas los nombres de las personas a las que se iba a detener, sus direcciones y el horario de la operación policial.
El periódico berlinés pone de relieve que las autoridades alemanas hablen de la «operación antiterrorista más grande en la historia de la República Federal Alemana» cuando sólo se detuvo a «25 ancianos desorientados».
Al igual que el Frankfurter Allgemeine, el Berliner Zeitung mostró su sorpresa por la publicidad previa que se dio a la operación antiterrorista.
«Normalmente, cuando sucede algo muy peligroso en el país, las autoridades trabajan con una discreción especial» y evitar así que se destruyan pruebas.
Sin embargo, en este caso se informó ampliamente a los medios de que se iban a producir las detenciones, lo que permitió una gran cobertura mediática.
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