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Protestas multitudinarias en Irán contra el régimen de los ayatolás

Protestas multitudinarias en Irán contra el régimen de los ayatolásRRSS

La publicación de radiografías demuestra cómo acribillaba Irán a los manifestantes en sus órganos vitales

El periódico británico The Guardian ha tenido acceso a varias pruebas de hospitales que muestran un patrón sistemático de las fuerzas de la República Islámica contra los civiles

Varias radiografías y tomografías realizadas a decenas de heridos durante las protestas recientes en Irán apuntan a un patrón sistemático de disparos contra órganos vitales del cuerpo, según una investigación publicada este martes por el periódico británico The Guardian. El análisis de más de 75 imágenes médicas procedentes de un hospital muestra lesiones graves en cara, pecho y genitales causadas por perdigones metálicos y munición de alto calibre.

Las imágenes describen daños catastróficos: proyectiles incrustados en el cerebro, balas alojadas junto a la columna vertebral o en el cuello, y tórax perforados con acumulaciones de sangre y gas que los expertos consideran potencialmente mortales incluso con cirugía inmediata. Un especialista en trauma citado en la investigación sostiene que disparar con ese tipo de armas contra personas implica una intención letal.

El estudio independiente de médicos, radiólogos y expertos balísticos concluye que el número y la gravedad de los casos resultan «extremadamente inusuales». Además, las radiografías representan tan solo un pequeño porcentaje de aquellos manifestantes que pudieron recibir algún tipo de atención hospitalaria, lo que sugiere una cifra real de víctimas aún mayor durante la represión.

Uno de los patrones más llamativos es la repetición de impactos en la cara, con decenas de pacientes que recibieron disparos de perdigones en esa zona. Otros casos documentan heridas en la pelvis y los genitales que podrían provocar incontinencia, esterilidad o impotencia a largo plazo. En varios pacientes también se identificaron balas metálicas compatibles con fusiles de asalto utilizados por las fuerzas de seguridad iraníes.

Médicos dentro del país describen una secuencia recurrente de lesiones oculares devastadoras, incluidas en menores. Un cirujano relató que una adolescente perdió un ojo tras recibir un disparo directo durante una manifestación. Según testimonios clínicos recogidos en la investigación, la concentración de impactos en ojos, corazón y zona genital sugiere una intención de causar discapacidad permanente, difícil de explicar como fuego indiscriminado en situaciones caóticas.

La acumulación de pruebas médicas refuerza así las denuncias sobre el uso de munición real y armamento militar contra manifestantes. Para los expertos consultados, las lesiones observadas se asemejan más a las de un escenario de guerra que a operaciones de control de multitudes, lo que abre nuevas interrogantes sobre la magnitud de la violencia ejercida durante la represión. El régimen iraní reconoce unos 3.000 muertos, mientras que organizaciones de derechos humanos elevan ese número a más de 6.000 e, incluso, llegan a hablar de que podrían ser hasta 30.000.

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