20 de enero de 2022

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Claude Taittinger (1927-2022)

Un señor del champán

Fue el artífice de la expansión de la famosa marca de espumosos, si bien tuvo que ceder su control en 2006
nació el 2 de octubre de 1927 en París
falleció el 3 de enero de 2022 en París

Claude Taittinger

Trabajó de forma casi ininterrumpida desde 1949 hasta 2006 en la marca de champanes que creó su padre en 1932, presidiéndola a partir de 1969. De su matrimonio con Catherine de Suarez d'Aulan nacieron tres hijos.

Claude Taittinger hizo gala de caballerosidad en 2007 al escribir una carta a su sobrino Pierre-Emmanuel tras haber recuperado el mando de la famosa marca de espumosos que había permanecido siempre bajo el control de la familia desde su fundación allá por 1932. El empresario se había visto obligado en 2006 antes de dejarlo en manos fondo norteamericano Starwood. No tanto por una mala situación económica o financiera como por el descontento de algunos de los cuarenta herederos en relación con la insuficiente cantidad de los dividendos que se venían repartiendo. Nadie puso en duda el buen hacer de Claude Taittinger, pero era la única solución viable en aquel momento. Hasta el arrebato de «patriotismo familiar», que fue posible gracias a la generosidad de Crédit Agricole, que había mostrado cierto interés en adquirir Taittinger. De hecho, ya disponía de un buen paquete accionarial para gestionar un grupo que también abarca a una cadena hotelera con carismáticos establecimientos como el Crillon de París o el Martínez de Cannes, así como la cristalería Baccarat o los perfumes Annick Goutal.
Una diversificación que se debe en gran parte, y de forma algo inesperada a Claude, pues era el menor de los hijos varones del patriarca fundador Pierre Taittinger (1887-1965). Esa posición de cola en la dinastía le auguraba, en el mejor de los casos, una carrera de posiciones secundarias en la empresa familiar. Probablemente lo imaginaba cuando se incorporó en febrero de 1949, sin haber cumplido 22 años y recién terminados sus estudios de Derecho y Ciencias Políticas. Tal vez por eso se cogió dos excedencias a mediados de los cincuenta, una como corresponsal de guerra en Indochina –enviado por L'Union de Reims– y otra para servir como oficial del ejército en la Guerra de Argelia. Sin embargo, la trágica muerte de sus hermano François –el que dio para siempre el nombre de Taittinger a la marca de champán– en 1960 le propulsó inmediatamente a la dirección general.
Entre otras razones porque otros dos hermanos mayores suyos ya se dedicaban en cuerpo y alma a la política: Jean fue durante años alcalde de Reims –ejerció de anfitrión de De Gaulle y Adenauer, presentes en la urbe para sellar la reconciliación franco-alemana– antes de asumir sucesivamente las carteras de Presupuestos y Justicia bajo la presidencia de Georges Pompidou; Pierre-Christian, por su parte fue senador durante 27 años y secretario de Estado en tiempos de Valéry Giscard D'Estaing. Otro hermano, Guy, también trabajó en la empresa, en funciones más discretas. Pero todos apoyaron la acción de Claude, coronada de éxito –aumentó, por ejemplo, la extensión de los viñedos hasta las 288 hectáreas y adquirió otros en Estados Unidos–, y sus iniciativas para potenciar la marca. Las dos más llamativas fueron la creación del premio culinario Pierre-Taittinger y la colaboración con artistas conocidos para que decorasen las etiquetas de las botellas. Claude compaginaba el realismo empresarial con su vocación esteticista.

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