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16 de julio de 2024

“Nené” Barral (1943-2023)

EFE

«Nené» Barral (1943-2023)

Alcalde y presunto contrabandista de tabaco

Nunca fue juzgado por el caso de las 400.000 cajetillas del Puerto de Vigo, aunque tuvo que pagar, en paralelo, una elevada multa a Hacienda para evitar una condena por fraude fiscal

nene barral
Nació a finales diciembre de 1943, en Ribadumia (Pontevedra), donde falleció el 23 de noviembre de 2023

José Ramón Barral Martínez

Toda su vida estuvo vinculada a su localidad natal, de la que fue alcalde entre 1983 y 2001, año en el que se vio abocado a la dimisión.

«Nené» Barral fue aparentemente, y durante 18 años, un valor seguro del Partido Popular de Galicia, en su condición de alcalde del concello pontevedrés de Ribadumia: fue elegido por primera vez en 1983 y reelegido consecutivamente en otras cuatro ocasiones. Siempre con cómodas mayorías absolutas. Era un regidor cercano a sus gobernados, siempre a la escucha, y con unos logros típicos de la época, como el rápido crecimiento urbanístico de la localidad o la construcción de un polígono industrial.

Podría haberse eternizado en el cargo si no hubiera sido por su espectacular detención acaecida el 14 de mayo de 2001, debido a su implicación en el caso de un contrabando de unas 400.000 cajetillas de tabaco halladas en unos contenedores del Puerto de Vigo. Dimitió de inmediato y, acto seguido, el PP de G le expulsó de sus filas.

Mas nunca fue condenado: la instrucción del caso se alargó durante más de veinte años, sin llegarse a celebrar nunca el juicio oral. Un tira y afloja procesal que la justicia intentó resolver por diversos medios, incluido el archivo temporal del sumario, para así poder relanzarlo en un momento más oportuno.

El último intento, impulsado por la Audiencia de Pontevedra, se produjo en septiembre; pero Barral, incapaz de comparecer por un estado de salud bastante deteriorado, solicitó un nuevo aplazamiento. La Fiscalía pedía para el antiguo alcalde una pena de 10 años y seis meses de cárcel, y una multa de 15 millones de euros. En cambio, en 2016, sí que pagó 300.000 euros a Hacienda, a modo de pacto para evitar una condena por fraude fiscal que también se extendía a sus hijas.

Esta cargada agenda judicial no fue óbice para que Barral intentase recuperar la alcaldía de Ribadumia en las dos elecciones municipales celebradas después de su imputación. Estuvo a punto de alcanzar su objetivo en las de 2003 cuando, a la cabeza de una candidatura alternativa a la del PP de G, perdió por dos votos de diferencia, prueba de que para sus administrados prevalecían los logros sobre la virtud cívica. En 2007, su derrota fue más abultada, por lo que decidió abandonar la política para siempre.

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