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24 de junio de 2024

Vidas ejemplaresLuis Ventoso

Los de izquierdas están más avinagrados

Varios estudios revelan que los conservadores son más felices que los autodenominados «progresistas», no resulta nada raro...

Actualizada 09:45

La gente de izquierdas está más triste, es más pesimista y se encuentra más propensa a la depresión que los conservadores. No lo digo yo. Lo prueban varios estudios al respecto que se han llevado a cabo en el mundo anglosajón.

Entre 2005 y 2018 se realizó una amplia investigación en Estados Unidos entre adolescentes de trece años, comparando su ideología con su estado de ánimo. Los resultados fueron contundentes. Los chichos de izquierdas tenían menor autoestima y se sentían más solos que los de derechas. Durante el periodo de la investigación, el colectivo de las adolescentes de izquierdas fue el que registró un mayor aumento de su malestar personal.

En 2022, el American Enterprise Institute, un respetado centro de pensamiento y estudios de Washington, con 85 años de historia, encargó una «Encuesta de la familia americana» a la importante firma demoscópica YouGov. Entrevistaron a miles de adultos de 18 a 55 años. Resultó de nuevo que los conservadores se sentían mejor que los «progresistas» en todos los parámetros. En lo referente a la salud mental personal, solo un 15 % de las mujeres de izquierdas estaban satisfechas con la suya, frente a un 36 % de las de derechas. En satisfacción con la vida familiar, la de las mujeres conservadoras era del 61 %, mientras que la de las «progresistas» caía al 36 % (en hombres: 49 % de satisfechos en la derecha, once puntos más que en la izquierda).

Todos los estudios reflejan tozudamente lo mismo: las personas de ideología de izquierda están más avinagradas que las conservadoras. Pensándolo un poco, la noticia no resulta muy sorprendente. Imagínese que por un raro prodigio usted se convierte por un rato en la ya mítica Pam (y disculpen la tortura del ejemplo elegido). ¿Es posible mantener un estado de ánimo normal si crees que el mundo es un lugar donde existen 37 géneros y 10 orientaciones sexuales? ¿Es posible sentirte feliz si consideras que todos los hombres son violadores en potencia, si crees que una peligrosísima «ultraderecha» te acecha con sus garras peludas y si ves a los empresarios como una panda de desalmados que te quieren chupar el tuétano? ¿Es posible sentirte optimista si estás convencido de que el mundo está más caliente que los fogones del infierno y vivimos a las puertas de un apocalipsis climático? ¿Es posible ser feliz si vives entregado al victimismo y estás poseído por el rencor? ¿Es posible mantener la esperanza si niegas a Dios para abrazar dos ídolos vacíos: el yo egotista del «progresismo» y el Estado socialista?

Con semejante guiso en la cabeza no puedes estar muy contento. El pesimismo, el victimismo, la queja por la queja, la escasa confianza en las propias capacidades, el miedo a la libertad y la envidia despectiva hacia el que prospera son las señas distintivas del «progresismo» regresista. Y así no se construye nada de valor, por muy turras que se pongan y por mucha brasa propagandística que nos endilguen.

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