Sánchez, Zapatero y Lanzarote
Cada vez está más claro que el círculo se estrecha sobre Sánchez y Zapatero. A estos efectos son pareja de hecho. Y no hemos visto públicamente la más mínima discrepancia entre ello. Como las que se producen en cualquier pareja
Parece que se anuncian unas largas vacaciones de Navidad en Lanzarote para la familia Sánchez. No hay mejor manera de mandar la señal de que le importa un bledo todo lo que está ocurriendo. Que el torrente de escándalos que estamos viviendo no va con él. Pero no es menos cierto que cada vez está más encerrado, crecientemente aislado. Presenta el lunes un balance del último año en el que habla durante casi una hora y apenas acepta cuatro preguntas bien escogidas. Por supuesto que Ana Martín no pudo preguntar por la exclusiva de El Debate de Zapatero y Julio Martínez de la mano.
Es evidente que la concomitancia de Sánchez y Zapatero es absoluta. No parece probable que Zapatero pudiera alcanzar el patrimonio que ha acumulado en los últimos años sin los parabienes de la Moncloa. Yo siempre me hago la misma pregunta. ¿Ha sufrido Zapatero alguna inspección fiscal? La mayoría de los españoles, por mucho menos de lo que él ha acumulado, tiene una inspección fiscal en la que te analizan hasta tus deposiciones. Pero algunos están a salvo. Al menos con este gobierno. Veremos lo que viene después del cambio si es que alguna vez llega.
Ese progresivo aislamiento del presidente del Gobierno –Lanzarote es un sitio muy adecuado para ello y allí tiene también una residencia Zapatero– se traduce también en la desaparición de la escena pública de Begoña Gómez. Hemos pasado de exhibirla en cumbres internacionales y en mítines del partido a que no se le vea fuera de la Moncloa. Estamos en plena campaña electoral en Extremadura y, a diferencia de lo ocurrido en otros comicios, no la hemos visto acompañar a Sánchez. Supongo que el factor familia tiene suficiente gravedad en Extremadura como para complementarlo con la aparición de la otra investigada del núcleo duro familiar del presidente.
Yo supongo que el apoyo de Sánchez a Zapatero tiene un elemento de interés personal. No es solidaridad. Sánchez necesita que Zapatero le abra puertas internacionales para poder hacer negocios en el futuro. Él probablemente creyó en algún momento que podía aspirar a alguna institución internacional. Eso hoy se ha evaporado por el lodazal de corrupción y por sus posiciones contra el gasto en la OTAN. Y con el auge de las fuerzas del centro y la derecha en casi toda Europa, su futuro en la política de la Unión es casi ninguno.
La imagen publicada por El Debate de cómo un funcionario público acude a abrir la verja del monte de El Pardo es extremadamente reveladora. No porque Zapatero y Martínez escogieran reunirse en un lugar sin cobertura telefónica. Es decir, en un sitio donde es absolutamente imposible escucharlos ni pinchando sus teléfonos con la más alta tecnología. Nadie se va a reunir a un sitio así para una cuestión de trámite. Y menos en invierno. Todavía en primavera…
Pero lo que a mí me parece todavía más escandaloso es que se ponga a un funcionario a hacer de portero para entrar en un parque público en el que el acceso está extremadamente limitado. Si usted, querido lector o yo, o Mariano Rajoy o José María Aznar, se presentan en esa cancela con su coche y dicen que quieren entrar, apuesto a que el funcionario nos manda por donde vinimos. Alguien desde muy arriba dio la orden de permitir el acceso.
Cada vez está más claro que el círculo se estrecha sobre Sánchez y Zapatero. A estos efectos son pareja de hecho. Y no hemos visto públicamente la más mínima discrepancia entre ellos. Como las que se producen en cualquier pareja.