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HorizonteRamón Pérez-Maura

Por qué Julio Iglesias es culpable

La ministra de Igualdad ha recibido a la mujer que acusa a Adolfo Suárez de haber abusado de ella. Rápidamente, ha podido hacer un hueco en su agenda. Pero, oiga, no ha encontrado ni cinco minutos para recibir a ninguna de las víctimas de diferentes cargos del PSOE que han sido denunciados públicamente

El 29 de febrero de 1996 fue un día en que se dio un gran cambio en la política española. Nunca habíamos visto a un artista español de talla mundial aparecer en el mitin de un partido de derecha y pedir el voto para el candidato de esas ideas. Ese día, en una plaza de toros de Zaragoza abarrotada, lo hizo Julio Iglesias en apoyo a José María Aznar. Lo nunca visto.

Ya sabemos que la izquierda española se cree en posesión del monopolio de la cultura y el espectáculo. Son innumerables los artistas españoles que se alinearon con «la ceja» para dar su apoyo a José Luis Rodríguez Zapatero, el aliado de la narcodictadura venezolana. Pero sigue siendo casi imposible encontrar artistas que digan abiertamente que votan a Núñez Feijóo o a Abascal. Y tiene que haberlos. Pero no se atreven porque saben que ese respaldo puede tener consecuencias para ellos. Como yo creo que las ha habido para Julio Iglesias.

Diré una vez más que los abusos sexuales deben ser condenados siempre. Sin excepción. Pero también creo que es imprescindible proteger el nombre de quienes son acusados de esas prácticas hasta que son condenados. El buen nombre de Plácido Domingo o el de Julio Iglesias están ya manchados para siempre. Porque aquí sólo son condenados algunos. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha recibido a la mujer que acusa a Adolfo Suárez de haber abusado de ella. Rápidamente, ha podido hacer un hueco en su agenda. Pero, oiga, no ha encontrado ni cinco minutos para recibir a ninguna de las víctimas de diferentes cargos del PSOE que han sido denunciados públicamente. Y que están vivos y se pueden defender. No como el expresidente. Los agresores sexuales afines no tienen relevancia. Para este Gobierno sólo cuentan «los otros». Esos son los malos. Porque si nos ponemos a remover tumbas, ¿para cuándo la investigación de las prácticas sexuales de Pablo Picasso? ¡Ah, no! Ese está en el lado bueno de la historia. Sus perversiones deben seguir custodiadas bajo llave.

Si un tribunal acaba condenando a Julio Iglesias por supuesto que defenderé que se le pidan cuentas. Pero, sinceramente, me cuesta mucho creer que un hombre que, en 2020, con 77 años, necesitaba de la ayuda de dos personas para poder andar despacio sobre una superficie llana, pudiera al mismo tiempo acosar a mujeres que estaban en la década de los veinte años. La que dice que le tocaba los pezones, con solo dar un paso atrás hubiera estado fuera de su campo de acción. Y él necesitaba la ayuda de alguien para levantarse. Pero para los que han decidido ya la condena de Julio Iglesias, que él no pudiera valerse por sí mismo, es una fruslería. Él tiene que ser culpable porque hay que conseguir que se deje de hablar de toda la basura sexual de la izquierda y la extremaizquierda españolas. Los culpables sólo pueden estar del otro lado del muro. Antes de presentar ninguna prueba de esos actos abominables de los que se le acusa, Julio Iglesias ya es culpable.

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