El Gobierno de los sospechosos habituales
Mientras muchos guardias civiles patrullan a pie por la falta de vehículos, y los que tienen se caen de viejos, Interior ha regalado a Marruecos centenares de coches todoterreno de último modelo. Ha concedido la Gran Cruz de la Guardia Civil a un destacado espía, responsable de la seguridad de Marruecos
Pedro Sánchez, presidente: esposa imputada por tráfico de influencias, corrupción, apropiación indebida, intrusismo y malversación. Doña Begoña logró un imposible: obtener una cátedra sin ser licenciada. El padre de ella, y suegro del presidente, levantó una fortunita con saunas gais. El hermano del presidente también está imputado, por tráfico de influencias y prevaricación administrativa.
María Jesús Montero, vicepresidenta primera: siendo consejera andaluza, optó por no reclamar los casi 700 millones de euros robados por su partido a los parados. Como ministra de Hacienda, ha permanecido ciega ante los casos hidrocarburos, Air Europa, mascarillas y David Azagra (el hermano de Sánchez, músico y escapista).
Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda: es comunista, y eso debería bastar. Encubrió las prácticas pedófilas de un asesor. Luego se inventó que la cerdada la había denunciado ella. Antes había fundado En Marea con el pederasta Martiño Ramos, condenado a trece años por violación continuada a una menor. Ante las denuncias internas sobre las conductas de Errejón, guardó un silencio sepulcral.
Sara Aegesen, vicepresidenta tercera: la empresa de su hermano Harold ha obtenido contratos públicos bajo el sanchismo por valor de casi tres millones de euros. Su marido tiene una startup verde que también pilló mientras doña Sara era la número tres de la hoy vicepresidenta de la Comisión Europea Teresa Ribera. Cedex, que es quien contrató, depende funcionalmente del ministerio de Aegesen, responsable de publicar los documentos que podían destapar el conflicto de intereses con el nombre de Harold tapado.
José Manuel Albares, ministro de Exteriores: la empresa Openchips, que codirigía su pareja, recibió 22 millones de euros de fondos europeos por voluntad del gobierno al que él pertenece. Therese Jamaa ha sido vicepresidenta de Huawei España y de la Fundación Cruz Roja Española. Albares viene sirviendo objetivamente a los intereses de Marruecos por encima de los españoles desde que el país vecino se hiciera con el contenido de los móviles de Sánchez y Marlaska a través del software Pegasus en 2021.
Fernando Grande Marlasca (alias Fernando Grande-Marlaska), ministro del Interior: como en el caso de Albares, y con el agravante de haber sido él mismo espiado, ha hecho cuanto está en su mano para servir a Marruecos. Mientras muchos guardias civiles patrullan a pie por la falta de vehículos, y los que tienen se caen de viejos, Interior ha regalado a Marruecos centenares de coches todoterreno de último modelo. Ha concedido la Gran Cruz de la Guardia Civil a un destacado espía, responsable de la seguridad de Marruecos, acusado de torturas ¡y de montar la operación de espionaje con Pegasus! Marlasca desmanteló la unidad OCON Sur pese a su eficacia en la lucha contra el narco marroquí. O quizá debido a ella. Dos guardias civiles pagaron con su vida las subsiguientes carencias.
Es solo una muestra. Hay más ministros que merecerían glosa, claro. La de Sanidad, enemiga de la clase médica. El de Presidencia, pudridor de instituciones. La de Defensa, que tiene engañada a la derechona. Y tal.