Un solo portavoz pero absténgase Simón
Así que un país serio solo debería tener un portavoz y solo él debería dar cuenta a la ciudadanía con transparencia de las novedades de la crisis sanitaria. A ser posible, absténganse de dotar de esa altísima responsabilidad a un supuesto científico que permitió el supercontagio del 8 de marzo de 2020
Ya estamos con el guirigay de siempre. Cualquier crisis, cualquier episodio delicado para nuestra seguridad, se salda en España con el enfrentamiento entre instituciones. Más bien, con el intento de sacar rédito de lo que pasa. Ocurrió con el 11-M, con Filomena, con el volcán de La Palma, con el coronavirus… Y ahora con el virus de la rata. En España se necesita un solo portavoz. Alguien que tenga autoridad para decir lo que de verdad importa respecto al crucero M.V. Hondius y sus consecuencias epidemiológicas: si ha de tranquilizar, que lo haga; si ha de alertar, que proceda. Todo menos este patio de vecindonas.
Los líos entre el Gobierno de España y el canario son un déjà vu. Ni la dana ni los incendios sirvieron para que hubiera lealtad institucional, cooperación y coordinación, porque Moncloa se ha acostumbrado a conectar el contador de réditos electorales cada vez que estamos asomándonos a una tragedia. Como si de una caja registradora se tratara, se activa un resorte que mide con precisión cómo apretarle las clavijas a la autonomía afectada, fundamentalmente si la gobierna un partido diferente al PSOE. Que el presidente canario, Fernando Clavijo, haya tenido que aguardar 48 horas para que la titular de Sanidad, Mónica García, le haya llamado para pactar qué hacer con el crucero afectado por el hantavirus dice a las claras que lo de la lealtad institucional es un oxímoron si hablamos de Pedro Sánchez. La cogobernanza, en la jerga sanchista, es endosar lo peor a los gobiernos regionales mientras el de la nación se convierte en Poncio Pilatos.
Pero es que en el propio Consejo de Ministros se han oído voces discordantes: la ministra de Defensa, Margarita Robles, apunta a que ha de ser voluntaria la cuarentena a la que tengan que someterse los catorce españoles que sean llevados el domingo desde Tenerife al hospital de la Defensa, el Gómez Ulla, mientras su colega de Sanidad sostiene que habrá herramientas para obligarles si no quieren. Así que cualquier españolito que escuche a las dos ministras solo puede sentirse todavía más desasosegado ante el desastre de comunicación incoherente de este Gobierno. Y ya para desempatar tenemos al doctor Simón, que inexplicablemente sigue, como el dinosaurio de Monterroso, como coordinador de Emergencias. Aunque tiene explicación: continúa porque Sánchez ordenó a Mónica García que no lo relevara para premiar que supeditara los criterios médicos a la ideología pedrista durante los terribles meses de la covid-19.
Con un cadáver dentro del barco y sin saber si la nave ha sido desinfectada o va a serlo en alta mar, hay confusión hasta para decidir si la persona fallecida será sacada del crucero. Para llegar al acuerdo de que el buque solo fondee en el puerto tinerfeño de Granadilla, un puerto en construcción más retirado, y no atraque, por el peligro de contagio para la población local, han tenido que pasar muchas horas, oír muchas tonterías por parte de Bolaños, y fomentar la inseguridad que ya sienten los ciudadanos frente a una infección de la que, en principio, se dijo que era casi imposible que se transmitiera entre humanos y que, con el paso de las horas, los expertos desvelan que no es tan difícil y que incluso en 2018 hubo un supercontagio en Argentina, de donde venía el crucero y la cepa más peligrosa.
Así que un país serio solo debería tener un portavoz y solo él debería dar cuenta a la ciudadanía con transparencia de las novedades de la crisis sanitaria. A ser posible, absténganse de dotar de esa altísima responsabilidad a un supuesto científico que permitió el supercontagio del 8 de marzo de 2020 y que no vio la peligrosidad de la pandemia hasta que nuestras morgues empezaron a llenarse. Pero con este Sánchez, que ningunea al presidente Clavijo, cualquier cosa es posible. Ah, y para terminar, conviene recordar a algunos que acoger a los catorce españoles afectados es también una prioridad nacional.