Fundado en 1910
A vuelta de páginaFrancisco Rosell

Estar en misa con el Papa y 'repicando' el Valle de los Caídos

Parafraseando los versos de Rafael Sánchez Ferlosio, después de años malos que nos hicieron más ciegos y de años más ciegos que nos hicieron más malos, se ha desembocado en estos años tristes que nos han hecho más tristes, más fríos, más secos y más torvos

Act. 10 jun. 2026 - 17:25

En un capítulo de House of cards, esa descarnada anatomía cinematográfica sobre el ejercicio sin escrúpulos del poder, el cínico Frank Underwood, un infecto presidente con estómago de acero que pervierte las instituciones para llegar y aferrarse al Despacho Oval, se regodea que, en su localidad natal de Carolina del Sur, «nos dábamos la mano con la derecha y guardábamos un piedra en la izquierda». Inevitablemente esa doblez ejemplifica el fingimiento de 'Noverdad' Sánchez con León XIV. Así, atendiendo al viejo refrán español, el presidente asiste a la Santa Misa que el Pontífice oficia en Barcelona con motivo de la inauguración de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia en el centenario del fallecimiento de Gaudí, al tiempo que 'repica' no las campanas del Valle de los Caídos, sino el rugido de las máquinas para desacralizar –«resignificación» lo denominan orwellianamente– su Abadía y circunscribir las zonas de culto al altar excluyendo el atrio, el vestíbulo, la nave y la cúpula.

Sánchez lo ha hecho con premeditación y alevosía a la hora y en el día en que él lo recibía en la Nunciatura aquel cardenal Robert Prevost que, como prior general de los agustinos, honró al centenar de mártires de la congregación asesinados en Paracuellos durante la Guerra Civil –muchos de ellos sacerdotes del Real Centro Universitario María Cristina, donde estudiaron Azaña y Sánchez– tras aprobar Benedicto XVI su beatificación. Tal amputación obedece a la malhadada y divisiva ley de Memoria Democrática escrita con tinta de sangre con la pluma que asió el brazo político de ETA y por la que Sánchez persigue ser Caudillo en lugar del Caudillo. Por la senda del imputado Zapatero, reniega de la Transición y busca perpetuar las «dos Españas» en el «país de los muertos», según Kant, pese a las reiteradas apelaciones en contrario de León XIV en su peregrinaje español.

Con respecto al Valle de los Caídos, el inquilino de la Moncloa ha maniobrado con el Vicario de Cristo como el rey espartano Cleómenes I con los argivos para adueñarse de la cuna de aquellos héroes de la Guerra de Troya. Esgrimiendo que no había apalabrado nada de las noches al firmar el armisticio de siete días, el pérfido monarca aplastó con nocturnidad (y vileza) la mítica Argos, si bien los dioses acabarían vengándose de aquel para el que «valor o engaño, si es con el enemigo, todo es uno».

Aun así, una Cabeza de la Iglesia tan bien amueblada como la de León XIV, quien ha acreditado conocer la historia de España mejor que muchos oriundos y que trata de suplantar su clase gobernante con una cainita «memoria histórica» tan alejada de la concordia predicada por el pastor universal, ha conjurado el peligro de su instrumentalización por un presidente que teme su extremaunción política debido a una corrupción sistémica. De ahí la importancia capital de la alocución papal ante las Cortes en favor de la libertad apoyada en El Quijote, de la «justa delimitación del poder público» y contraria a «la descalificación permanente del adversario» sostenida en la Escuela de Salamanca, del derecho a la vida y de la integridad de las personas con la hondura espiritual de santa Teresa de Ávila, pero también con la inquietud metafísica de Unamuno.

Diríase, en suma, sin apartarse del gran libro de la lengua española, si bien dándole un giro al sentido de las palabras del ingenioso hidalgo de la Mancha, Sánchez ha dado con León XIII en su intento de valerse del periplo papal para ataviarse de pontifical como cuando el duque de Lerma compró el capelo para que quedaran impunes sus latrocinios como valido de Felipe III. Pero, si así obra con el padre santo, qué no perpetrará contra los españoles quien no está dispuesto a dejar el machito pudriendo las instituciones a medida que él se corrompe como el avieso Underwood.

Así, después de que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil registrara en octubre de 2024 el despacho del luego inhabilitado fiscal general, Álvaro García Ortiz, por revelación de secretos contra el novio de la presidenta madrileña Ayuso, ahora el magistrado Santiago Pedraz ha ordenado esclarecer las reuniones que pudieron producirse en su sede entre abril de 2024 y junio de 2025 con las cloacas del PSOE comandadas por Santos Cerdán con Leire Díez como fontanera.

Tal gatuperio ahonda en la hipótesis de que, desde la designación de la exministra Dolores Delgado hasta su actual titular Teresa Peramato (alias «Porpedromato»), pasando por el delincuente Ortiz, la Fiscalía General se ha convertido en una extensión del delito como Letraduría del Gobierno en detrimento de su rango de Ministerio Público. Todo ello en un proceso de degradación por el que su cúpula está más cerca del Gobierno que de la Justicia tras copar sus puestos cumbreros la asociación afín al PSOE –la Unión Progresista– con sólo 200 afiliados de los 2.800 miembros de la carrera.

Si a ello se añade la reciente entrada de la UCO en la Dirección General de la Guardia Civil por las sospechas del juez sobre las complicidades con la trama por parte de determinados jefes del Cuerpo, con su director operativo, el general Manuel Llamas, instando a la UCO «ponerse de perfil» con la corrupción sanchista, es difícil calibrar hasta dónde puede llegar la riada que depura una pléyade togada a la que la Moncloa y Ferraz hacen la guerra sucia con células que, funcionando de antiguo, han sido espoleadas por el One Sánchez a raíz de ser encausada su mujer por el 'Begoñagate'. El P.S de las agendas de Leire Díez le ha visto las orejas a ese lobo usado por él para captar el voto del miedo.

En los mensajes incautados por la UCO, el exfiscal general Ortiz semeja ser un amanuense de la pocera hasta hacer, como blasona ésta ante su pareja sentimental, Vicente Fernández, el expresidente de la SEPI inculpado por la Audiencia Nacional, que «el presidente directamente me adore». Es la plaga de los tiempos que corren desde aquel temprano –noviembre de 2019– «¿La Fiscalía de quién depende? Depende del Gobierno. Pues ya está», lo que le ha permitido a Sánchez usufructuarla pro domo sua. Nada que ver con el artículo 124 de la Carta Magna que estipula como misión de la misma promover «la defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público», amén de «velar por la independencia de los Tribunales».

Parafraseando los versos de Rafael Sánchez Ferlosio, después de años malos que nos hicieron más ciegos y de años más ciegos que nos hicieron más malos, se ha desembocado en estos años tristes que nos han hecho más tristes, más fríos, más secos y más torvos. Empero, al haber hecho Sánchez del vicio su naturaleza, la visita papal está resultando agua de mayo en este junio eucarístico con cuyo fulgor el presidente acariciaba tapar sus desmanes alargando esa tregua con el Mundial y con las vacaciones estivales. En esa fuga de la realidad, pretendió regalarle a León XIV un caballo para que lo ensillara en su itinerario español sin mirarle el diente, pero el diablo no siempre se sale con la suya aunque vista de Prada.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas