Julito sale del armario
La defensa de la aeronáutica hispano-venezolana también ha tirado de la manta en otra misiva al juez Calama, en la que se compromete a aclarar dónde fue el dinero público, toda vez que tiene directivos imputados y todo apunta a que la propia empresa pueda ser investigada como persona jurídica
Julio Martínez Martínez, Julito para los que le usaban de testaferro, empieza a salir del armario. Tanto empeño de Zapatero por que los españoles salieran del ropero y ha terminado él encerrando bajo siete llaves a todos sus fantasmas. O en una caja fuerte, que tanto da. Hasta donde sabemos, las alhajas del expresidente no hablan. Por no tener no tienen ni carné de identidad: no saben dónde han nacido, quién se las entregó al que fuera líder socialista y por qué no pasaron por la ventanilla de Hacienda. En esto último se parecen a Martínez Martínez, que no pagó sus impuestos y en la Agencia Tributaria no saltaron las alarmas. Pero él sí tiene cuerdas vocales. El efecto Aldama y el mal negocio de Ábalos no cooperando con Anticorrupción le han enseñado algo: colaborar con la Justicia tiene premio. Para el bien general porque el bel canto de los implicados es imprescindible para cazar a los malos. Para el bien del delator, porque el Ministerio Público suele pedir la aminoración de su condena. Siempre que contribuyan con información fiable y novedosa. Julito la tiene: ayer reconoció ante el juez que su empresa sirvió como tapadera para canalizar los pagos del «faro moral». O sea que el enlace entre Plus Ultra y el Gobierno socialista era el susodicho contador de nubes. El instructor Calama definió su papel, durante el interrogatorio de ayer que duró cuatro horas, como «correveidile». Julito ha contado que el exmandatario socialista ordenó canalizar los fondos a través de otras empresas ante el revuelo mediático por la apertura de la investigación del rescate. Estaba en todo nuestro Gandhi particular.
Así que desde ayer el confidente ha empezado a hacer gárgaras para aclarar la voz. El lunes, mientras celebrábamos la consecución de la Copa del Mundo, conocíamos que el amigo de ZP había enviado un escrito de seis páginas a la Audiencia Nacional en el que, de la mano del despacho del exmagistrado Gómez de Liaño, cuenta que dos amigos del amigo de Delcy, Javier de Paz y Sergio Sánchez -ambos ya bajo sospecha- le animaron a constituir la mercantil Análisis Relevante, epicentro de los cobros que pudo recibir el exjefe socialista a cambio de trabajos de los que no hay constancia. Todos los clientes que tuvo esa compañía se los proporcionó Zapatero. La primera, Plus Ultra, la compañía que en pandemia rescató la SEPI de María Jesús Montero por 53 millones de euros. El hoy imputado se ofreció para conseguirles ayudas del fondo especial que creó el Ejecutivo de Sánchez para inyectar capital público en las empresas en dificultades por la COVID. Cuando las recibió Plus Ultra se comprometió a abonar el 1 por ciento -que pudo ir al bolsillo de Zapatero- de la subvención obtenida a otra mercantil de Julito. Hasta que la UDEF lo frustró.
Por si esto fuera poco, la defensa de la aeronáutica hispano-venezolana también ha tirado de la manta en otra misiva al juez Calama, en la que se compromete a aclarar dónde fue el dinero público, toda vez que tiene directivos imputados y todo apunta a que la propia empresa pueda ser investigada como persona jurídica. El presidente de Plus Ultra, otro Julio Martínez (pero este Sola de segundo apellido), alerta de que su empresa acordó pagar una mordida al entorno de Zapatero para conseguir la financiación del Gobierno. Este extremo compromete al Consejo de Ministros que preside Sánchez, cuya decisión estuvo claramente condicionada por las presiones. La portavoz del Gobierno, Elma Sáiz, volvió a defender ayer la operación, pero la Justicia y la UDEF no opinan lo mismo.
Al final, y bajo el eufemismo de «elaborar informes», el pago del ya famoso 1 por ciento del rescate, 530.000 euros, se hizo a través de transferencias bancarias. Parte de ese dinero se abonó con pagos en especie valorados en 69.000 euros, consistentes en billetes de clase business de Plus Ultra. Por eso, ZP vivía prácticamente en ese avión. Ya sabemos que Zapatero solo ha hecho que mentir al Senado y a los españoles. Pero cada vez está más claro que a Pedro no. Uno y otro siguen cavando su tumba.