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En libertadJano García

Lesbianas nazis

Conviene recordar que el partido lo lidera una mujer lesbiana casada con una esrilanquesa. La formación política defiende la existencia del Estado de Israel, no propone expulsar a los ciudadanos con pasaporte alemán de origen extranjero y son contrarios al islamismo

El pasado domingo se celebraron las elecciones estatales de la región de Sajonia-Anhalt. El resultado fue una aplastante victoria de Alternativa por Alemania que se quedó a 3 diputados de obtener la mayoría absoluta. La AfD venció de forma apabullante en todas las franjas de edad y obtuvo el 44 % de los votos, seguida de la CDU (el PP alemán con el 17 %) y el SPD (el PSOE de allí, pero sin ser una mafia) con el 9,30 % de los votos.

Acto seguido, los grandes medios de comunicación comenzaron a publicar titulares tales como: «La primera gran victoria de la ultraderecha después de Hitler». «La ultraderecha vuelve al poder en Alemania». Vamos, poco menos que Hitler estaba de vuelta con las SA campando por las calles alemanas en busca de judíos. Nada más lejos de la realidad. Cualquiera que se haya tomado la molestia de seguir mínimamente AfD sabe que, en realidad, es un partido que defiende lo que defiende el partido socialdemócrata danés o sueco.

Conviene recordar que el partido lo lidera una mujer lesbiana casada con una esrilanquesa. La formación política defiende la existencia del Estado de Israel, no propone expulsar a los ciudadanos con pasaporte alemán de origen extranjero, son contrarios al islamismo y se oponen a que los gazatíes puedan llegar a Alemania como refugiados. Vamos, todo lo contrario al nazismo. ¡Qué diría Amin al-Husseini —el gran muftí de Jerusalén— que estuvo reclutando voluntarios para Hitler durante años!

¿De dónde sale pues que son nazis? Sus puntos «radicales» son: devolver a los refugiados que han entrado en Alemania una vez sus países de origen vuelvan a la normalidad, controlar las fronteras, expulsar a los que entraron ilegalmente y retirar la nacionalidad a aquellos ciudadanos que la obtuvieron de forma fraudulenta. ¡Locura! ¡Qué propuestas tan inhumanas! ¡Hasta Goebbels estaría aterrorizado! ¡Las lesbianas nazis van a montar campos de concentración! Lo cierto es que la AfD ha conseguido ese número de votos precisamente porque, afortunadamente, no hay ningún partido nazi en Alemania. De haberlo, no sería descartable contemplar como un buen puñado de votos se irían a ese partido.

Los alemanes, como la mayoría de Occidente a estas alturas, votan pensando en cuestiones básicas. Ser contrario a la inmigración masiva y no querer ser extranjero en tu propio país ha dejado de lado la ideología, pues la seguridad de llegar a tu casa sin que te roben o violen a tu hija está por encima de cualquier otra consideración. Los proinmigración lo son con el vecino, es decir, el moro en la puerta de tu casa no en la suya; la multiculturalidad para tu barrio no para el suyo y las clases de educación árabe para el colegio de tus hijos que ellos ya los mandan al privado.

Por mucho que se esfuercen los grandes medios en tachar de nazi, fascista y ultra no sé qué a los partidos como AfD no van a tener éxito. Es cuestión de tiempo que este tipo de formaciones políticas obtengan el poder en los países europeos y, de no resolver el problema, surgirán otros todavía mucho más contundentes con la inmigración. Y es que ser proinmigración en 2026 sólo se lo puede permitir un idiota o un canalla.

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