Cartas al director
El apagón Pedro Sánchez
Hace justamente un año, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, entró en pánico y durante unos días se apagó. Abandonó sus funciones y se permitió el lujo de permanecer en un silencio sepulcral.
Ayer, ante un crisis energética sin precedentes, con un país sin electricidad, miles de españoles encerrados en trenes, ascensores y en vías de comunicación sin poder comunicarse con sus familiares, con Portugal y parte de Francia damnificadas por el tremendo error de gestión casi apocalíptica, el señor Sánchez se ausenta y se refugia en la Moncloa, durante 6 horas, ajeno a la cruda realidad de un país en estado de shock colectivo.
La pregunta sería la siguiente, ¿en una próxima crisis global, Pedro Sánchez tendrá la misma reacción? Que sería una «no»reacción, por cierto. Un nuevo abandono irresponsable de sus obligaciones como presidente del gobierno.
Los españoles no nos podemos permitir un presidente autista funcional, incapaz de hacer frente a las adversidades. Su incapacidad roza la discapacidad civil y debe ser sometido a un control político. No es una cuestión de derechas ni de izquierdas, es de pura y estricta responsabilidad. Que carece de ella, quiero decir. Si fuera un director o gerente de una gran corporación o empresa, su cese habría sido fulminante.