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tribunaJosé María Prieto

Mi querida España

Tenemos, como país, un problema y si no lo solucionamos nosotros, nadie vendrá a hacerlo. La clave, cada vez más aceptada por el ciudadano, es la absoluta mediocridad de que hace gala el equipo de gobierno, los asesores, los adláteres y todo tipo que vaya formando parte de esa «élite» que nos gobierna

Ha dicho el presidente Sánchez, hace unos días, que él reflexiona y reflexiona y su conclusión es que España necesita ocho años más de progresismo.

Pero, lo que él está haciendo ¿se puede llamar progresismo? Y todo esto lo dice sin despeinarse, pero, claro, la procesión va por dentro. Allá él.

En todo caso, ¿qué ocurre con el talento que atesora la derecha de nuestro país, que tan difícil le resulta moverse e ir respondiendo a cada mentira que el gobierno proclama? Me pregunto qué se pensará, de verdad, en Europa, cuando van conociendo las expresiones de nuestro presidente. En estos momentos somos el hazmerreír de Europa y el presidente, como si no fuera con él. Y digo, la oposición parece, digo parece, que está dormida.

Tenemos un gobierno que necesita que se le responda con las mismas armas que utiliza. Qué tiene que ocurrir más, para que este señor y sus borregos seguidores abandonen y se pueda ir a elecciones.

Qué deterioro debemos llegar a ver para que aquí se puedan celebrar elecciones que proporcionen nuevos políticos preparados y que se tomen en serio el hacer bien a los ciudadanos.

Tenemos, como país, un problema y, si no lo solucionamos nosotros, nadie vendrá a hacerlo. La clave, cada vez más aceptada por el ciudadano, es la absoluta mediocridad de que hace gala el equipo de gobierno, los asesores, los adláteres y todo tipo que vaya formando parte de esa «élite» que nos gobierna. Da vergüenza evaluar la preparación y disposición de esos hombres y mujeres de los que se ha rodeado el presidente. Pero ahora vemos los resultados. Las cosas, generalmente, no son por casualidad. Y si algo va mal, suele ser porque se hace mal.

Todo el tiempo y todo el gobierno, no apean de su boca la palabra democracia. ¿De verdad creemos que se están observando las normas de eso que tanto se manosea y tan poco se practica? No seamos inocentes. El pobre Rubalcaba proclamaba orgulloso que España no merecía un gobierno que le mintiera. No se puede decir más claro. Una vez más nos rendimos ante la credibilidad de los refranes (quien a hierro mata, a hierro muere). Decía también el presidente en alguna de sus intervenciones con los suyos que el tiempo, (que curioso), pondría las cosas en su sitio. ¿No es eso lo que está ocurriendo ahora?

Qué diferencia de aquella España llena de vida, de ilusión, de pasión por hacer las cosas bien y de gente preparada, con esta que actualmente sufrimos, que da bandazos continuos y que no es capaz de arreglar todo lo que con anterioridad ellos mismos han deteriorado y, lo que es peor, nunca aceptan su responsabilidad y echan la culpa a la oposición. Así nos va.

Nuestro país, nuestra nación, nuestra España no puede estar ni un minuto más en la situación actual. Cada decisión que toma el gobierno está encaminada a mantener el poder (lo último, dar entrada a 500.000 migrantes para legalizar su situación) y los sillones hasta el infinito si fuera posible. ¿Será posible?

Lo debemos arreglar nosotros mismos.

  • José María Prieto es periodista
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