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TribunaJosep Maria Aguiló

El sitio de mi recreo

De 'El sitio de mi recreo' se escribió y se afirmó muchas veces que quizás sea la mejor canción de la música pop española, y posiblemente sea verdad. Y de Antonio Vega se aseveró también muchas veces que era un «ángel» –«mensajero» en su etimología griega– que había sido enviado a la Tierra para cuidarnos y protegernos

De todas las grandes canciones que compuso Antonio Vega a lo largo de su vida, quizás sea El sitio de mi recreo la más bella y hermosa que creó, o así lo consideramos al menos muchos de sus numerosos y fieles admiradores.

«Es una obra que destila nostalgia y poesía, llevando al oyente a un viaje introspectivo y emotivo», escribió una persona anónima en la página web Letras de canciones. Esa misma persona añadía elogiosamente que la letra de El sitio de mi recreo evoca «un lugar idílico, un espacio personal de paz y creación, donde la imaginación y los recuerdos se entrelazan para formar un refugio espiritual». Asimismo, afirmaba que esta composición también podía interpretarse como «una reflexión sobre el paso del tiempo y la búsqueda de la esencia personal» o como «una oda a ese espacio sagrado dentro de cada uno donde se albergan los sueños y se cultiva la identidad personal».

La genialidad de esta canción reside igualmente en que, junto a la luz y la serenidad que irradia, habla implícitamente del dolor, de la pérdida o de la tristeza, pero lo hace de un modo tan sutil y elegante, que todos esos sentimientos pasarían tal vez desapercibidos si no conociéramos algunos de los profundos abismos personales por los que transitó Antonio Vega. A esas simas hacen referencia de uno u otro modo decenas de mensajes que podemos leer hoy en internet de personas que admiraban sin medida al cantautor madrileño, quien en ocasiones también ha sido equiparado musical y existencialmente con otro grande como él, el malogrado Enrique Urquijo.

«Hay gente que pasa de puntillas por la vida sin alcanzar la felicidad. No saben que cuando ya no están sus pies descalzos dejan un ruido que nunca acaba. Bendito seas Antonio», escribió Ana María Alonso Fuertes en una de las plataformas de Google. «Espero que donde esté tenga toda la felicidad que aquí no tuvo. Muy grande Antonio», comentó también allí Miri Martínez, mientras que un usuario llamado Rebel afirmó: «Era un ser especial, sensible y lleno de poesía, frágil y encantador». Del mismo modo, Caridad López subrayó en aquel canal específico: «Antonio, cuánta ternura desprenden tu voz, la letra y tu persona, gracias».

«Su magia vive, sus canciones nos hacen vivir. Su alma está presente, nos mantiene atados a la vida, a los demás. Llevo escuchando esta canción, quizás, 20 años y cada vez me cura más, en cada herida, cada vez que la necesito es, sin duda alguna, la mejor medicina que he encontrado nunca», resumió maravillosamente en la misma plataforma Gabriel Crespo, como también lo hizo Purificación García al decir: «Esta canción siempre está en mi vida y me siento como si hubiera sido escrita para mí. El sitio de mi recreo es mi interior, donde estoy conmigo misma en armonía».

Quienes tuvimos la suerte de poder seguir a Antonio Vega desde sus inicios, primero con Nacha Pop y luego ya en solitario, pudimos verle a menudo en directo y en otras ocasiones en televisión, bien presentando sus nuevos temas o bien recordando algunos de sus mayores éxitos. La mayoría de esas actuaciones pueden verse también en internet, pero ahora me gustaría destacar de manera especial dos apariciones televisivas ya históricas en que, precisamente, interpretó El sitio de mi recreo.

La primera fue en 1993, en el programa de Emilio Aragón Noche, noche, en Antena 3. En aquella ocasión, el propio Emilio Aragón –otro grande– acompañó al piano a Antonio Vega, mientras la fascinación, el respeto y un impresionante silencio sobrevolaban el plató ese día. «Si hay alguien que entiende este tipo de canciones es mi amigo Emilio», dijo Antonio con emoción y gratitud, dirigiéndose al público allí presente al acabar su interpretación.

La segunda actuación a la que quería referirme tuvo lugar en 2007, en el especial de Televisión Española Papito, 30 años de música, dedicado a la dilatada trayectoria profesional de Miguel Bosé. En dicho programa, este reconocido y hoy algo controvertido artista interpretó El sitio de mi recreo a dúo con un Antonio Vega ya bastante enfermo en aquellas fechas. Todos pudimos percibir entonces la extrema delicadeza con la que actuó un Miguel Bosé plenamente consciente de aquella circunstancia, por lo que tendrá nuestro agradecimiento y nuestro reconocimiento ya para siempre.

Antonio Vega moriría en Madrid el 12 de mayo de 2009, a los 51 años de edad. Desde entonces y hasta hoy, han sido numerosos los homenajes que ha recibido, incluido el de la dedicatoria de una pequeña plaza en su querida ciudad natal. De todos esos homenajes, hubo en 2020 uno inicialmente inesperado, bellísimo y doloroso a un tiempo, protagonizado por Pau Donés. Fue en el excelente y sobrecogedor documental de Jordi Évole Eso que tú me das.

Consciente de que le quedaba poco tiempo de vida, Pau Donés quiso despedirse de su amigo Jordi Évole y de todos nosotros con una última entrevista, que se realizó en su casa ilerdense del Vall d'Aran. El documental concluía con ambos amigos hablando frente a las preciosas montañas de ese valle.

«Dinos una música para poner los créditos de una vida», le pedía Évole, y Donés escogió entonces El sitio de mi recreo, de la que cantó este breve fragmento a capela: «Donde nos llevó la imaginación,/ donde con los ojos cerrados/ se divisan infinitos campos./ Donde se creó la primera luz,/ germinó la semilla del cielo azul./ Volveré a ese lugar donde nací./ De sol, espiga y deseo/ son sus manos en mi pelo./ De nieve, huracán y abismos./ El sitio de mi recreo./ Silencio, brisa y cordura/ dan aliento a mi locura./ Hay nieve, hay fuego, hay deseo/ ahí donde me recreo».

Pau Donés fallecería el 9 de junio de 2020, a los 53 años de edad, dos semanas después de esa entrevista, que en sus títulos de crédito reprodujo íntegramente la canción originaria de Antonio Vega que hoy quisimos recordar una vez más.

De El sitio de mi recreo se escribió y se afirmó muchas veces que quizás sea la mejor canción de la música pop española, y posiblemente sea verdad. Y de Antonio Vega se aseveró también muchas veces que era un «ángel» –«mensajero» en su etimología griega– que había sido enviado a la Tierra para cuidarnos y protegernos, y seguramente fuera también verdad. Ese ángel, ese mensajero, nos protege y nos cuida hoy con idéntico amor y mimo desde el cielo.

  • Josep Maria Aguiló es periodista
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