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Una silla vacía en la basílica de San Pedro

Una silla vacía en la basílica de San PedroEFE

El español Ángel Fernández Artime

Un «papable» español hablará delante de todos los cardenales poco antes del cónclave

El purpurado español Ángel Fernández Artime celebrará el penúltimo funeral público por el alma de Francisco, antes de la elección del nuevo Papa

Continúan las congregaciones generales que el colegio cardenalicio celebra en Roma a la espera de la convocatoria del cónclave. Unas reuniones esenciales para el futuro de la Iglesia, pues conforme vayan avanzando los días, en ellas los purpurados se irán conociendo entre sí y, sobre todo, irán delineando el perfil que debe tener el futuro Papa y los retos a corto, medio y largo plazo que deberá encarar. Como es lógico, irán también sondeando quién puede ser el cardenal que mejor responda a ese «retrato robot» del Sucesor de Pedro número 267.

La composición del cónclave más internacional que se recuerda, y las escasísimas ocasiones que han tenido de entrar en contacto antes de estos días, provoca que muchos de los cardenales a penas conozcan qué piensan unos y otros sobre los temas neurálgicos que afectan a la acción evangelizadora de la Iglesia.

El recuerdo de la homilía de Ratzinger

Por ese motivo, cada una de las escasas oportunidades que tienen los purpurados de pronunciarse ante sus hermanos en el cardenalato puede decantar la balanza hacia uno u otro nombre en el momento de la elección.

Y no es una mera especulación. Es de sobra conocido que la homilía que el entonces decano del colegio cardenalicio Joseph Ratzinger pronunció, en 2005, durante las exequias de Juan Pablo II, y en la que denunció con especial elocuencia «la dictadura del relativismo», fue uno de los últimos empujones que necesitaron algunos cardenales para decidirse a inscribir su nombre en la papeleta que, horas después, depositarían en la Capilla Sixtina.

El cónclave no es una lucha de poder

Los cardenales tienen estrictamente prohibido postularse como candidatos a la Silla de Pedro, o hacer cualquier tipo de insinuación al respecto. Sí que es posible, y frecuente, que tanto en las congregaciones generales como dentro del cónclave haya cardenales descartados para ser el nuevo Papa, pero cuya voz de autoridad sea tenida muy en cuenta a la hora de apuntar hacia un nombre concreto.

Definitivamente, ni el cónclave ni las congregaciones son la lucha de poder que pintan ciertas películas y la mayoría de medios de comunicación. Pero sí es cierto que hay que aprovechar muy bien las ocasiones que permitan saber cómo vive su fe, y cómo ve el mundo, aquel en quien se va a depositar una de las mayores responsabilidades que una persona puede asumir: ser Vicario de Cristo en la Tierra.

Por esa razón, los nueve funerales que públicamente se celebrarán antes del entierro del Santo Padre, conocidos como los novendiales, brindarán una ocasión privilegiada al colegio cardenalicio para valorar la talla del pensamiento, el respeto litúrgico y el celo evangelizador de aquellos purpurados que los presidan.

Sólo nueve cardenales... y uno es español

Sólo nueve cardenales de un total de 252 –134 de ellos, electores–, tendrán esa oportunidad. Y uno de ellos será español: el cardenal Ángel Fernández Artime, ex rector mayor de los salesianos. Lo hará, además, en el octavo día de los novendiales, el sábado 3 de mayo, es decir, justo antes de que empiece el cónclave –que podría iniciarse el 5 o 6 de mayo–.

Esa octava misa funeral por la salvación del alma de Francisco se celebrará a las 17 horas de ese sábado, en la basílica de San Pedro. Y el cardenal Fernández Artime presidirá la celebración en su calidad de Proprefecto del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica –en rigor, ex Proprefecto, pues todos los cargos vaticanos cesan a la muerte del Papa–.

No se trata de un extraño privilegio personal, ni mucho menos de una maniobra para lograr una calculada exposición pública. El motivo de su presencia es que cada uno de los novendiales está organizado por una comunidad eclesial, y ese octavo día será organizado por los miembros de la Vida Consagrada.

Un cardenal que conoce bien el mundo

La figura del salesiano Ángel Fernández Artime es, además, mucho más popular que la de otros purpurados. Nacido en Luanco (Asturias) en 1960, no ha ejercido nunca como obispo en España. Sin embargo, es ampliamente conocida su labor al frente de la congregación de los hijos de san Juan Bosco, una de las familias religiosas más grandes del mundo y presente en los cinco continentes.

Este religioso de 64 años fue nombrado proprefecto por el Papa Francisco, con quien tuvo un trato muy cercano hace décadas, cuando ambos vivían en Buenos Aires. Su talante pastoral, sus capacidades de gobierno y su sencillez humana hicieron que el Santo Padre lo crease cardenal en 2023.

Hasta el momento, los cardenales llegados de todo el mundo saben que, por su labor al frente de los salesianos, Fernández Artime es uno de los que mejor conoce la enorme variedad de contextos culturales y sociales en los que se mueve la Iglesia universal. Y que, por ser religioso, su modo de entender el gobierno es muy próximo al de Francisco, que era jesuita.

Quién sabe si, después de su homilía en el funeral del sábado 3 de mayo, comenzarán a escuchar con mayor atención sus opiniones sobre quién puede ser el nuevo Papa... o si, incluso, piensan en él como en el nuevo Sucesor de Pedro.

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