El humo negro de la primera fumata no se vio hasta las 21 horas
Las tres hipótesis sobre el retraso en la primera fumata del Cónclave
Aunque estaba prevista, en un principio, en torno a las 19h, el humo procedente de la Capilla Sixtina se ha demorado por más de dos horas, ante la enorme tensión de fieles, medios y curiosos
Millones de personas de todo el mundo tenían los ojos clavados en la pequeña chimenea que comunica la Capilla Sixtina con el exterior. Más de 30.000 de ellos lo hacían directamente desde la Plaza de San Pedro. Bajo el oscuro techo que protege la magna obra pintada por Miguel Ángel, los 133 cardenales electores debían elegir al nuevo Papa.
Pero aunque la fumata debía producirse a las 19 horas, el humo –negro finalmente, como era de esperar– no ha salido hasta las 21 horas. En punto.
Las especulaciones no se han hecho esperar: ¿Cuál ha sido el motivo del retraso? Aunque no podrá saberse a ciencia cierta al menos hasta que no concluya el cónclave (y sólo si se da alguna «filtración» como las que han ocurrido tras los dos último cónclaves), algunas hipótesis parecen apuntar a tres probables motivos.
1. Error de cálculo
La primera posibilidad es que los plazos que se habían previsto se han calculado mal. Los cónclaves anteriores contaron con menos cardenales electores: 115 en 2005 y 117 en 2013. Este es, sin embargo, el colegio cardenalicio más numeroso, con 133 purpurados.
Las votaciones se habrían prolongado por más tiempo porque, como tienen que llevarse a cabo de uno en uno, esos casi 20 electores de más habrían tardado más de 5 minutos cada uno en levantarse, pronunciar su juramento, acudir a la mesa a votar, sentarse, y dar paso al siguiente, tal y como rigen las normas del cónclave.
Además, se prevé que uno de los electores vote desde la casa de Santa Marta, lo que podría implicar un retraso extra.
2. Retraso en la meditación
La segunda posibilidad es que la predicación previa al inicio de las votaciones se habría prolongado más de la cuenta. Y que, además, ya había empezado algo más tarde de lo que se imaginaba.
Algo que, en rigor, no parece demasiado factible, teniendo en cuenta que quien la ha llevado a cabo es un hombre de sobrada preparación: el cardenal no elector Rainiero Cantalamessa, de 90 años, que ya dirigió las meditaciones de los dos cónclaves anteriores.
3. Leve retraso... deliberado
El tercer escenario es que, tras un retraso más o menos breve producido por cualquiera de los otros motivos, los cardenales hubiesen retrasado de forma deliberada un poco más la fumata –tal vez, 5 o 10 minutos–, hasta las 21 horas exactas. Un modo de facilitar que las conexiones de los medios de comunicación internacionales (y, singularmente, los europeos) pudiesen abrir en directo los informativos de la noche con la imagen. De esa forma, priorizarían la comunicación con el exterior, conscientes de la gran expectación que hay en el pueblo de Dios.
Improbable repetición
Habría otra posibilidad, pero es tan improbable que casi habría que descartarla: que se haya repetido la votación, duplicando los tiempos. Sólo hay un escenario que la Universi Dominici Gregis prevé: que haya más papeletas que cardenales electores, porque uno hubiese introducido dos. Sólo en ese caso se declara nulo el escrutinio y se vuelve a empezar.
Dados los controles que los propios cardenales ejercen antes de introducir el voto parece muy poco probable que haya ocurrido así.
Sea como fuere, lo único seguro es que habrá que seguir aguardando, con la mirada puesta en el cielo romano, a que los cardenales elijan al sucesor de Pedro número 267.