El secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), monseñor César García Magán, esta mañana
«El síndrome posaborto existe», tercia el secretario general de los obispos
Monseñor García Magán asegura que «las iniciativas de la Iglesia de apoyo a la mujer lo confirman» y aboga por «ayudar a las mujeres que se encuentran en una situación delicada, difícil, en soledad», pero rehúsa valorar el caso del sacerdote Custodio Ballester
Al término de la 271ª reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), celebrada los días 30 de septiembre y 1 de octubre en Madrid, su secretario general, monseñor Francisco César García Magán, se ha referido a la «noticia sorprendente e inesperada del fallecimiento de monseñor José Antonio Álvarez», el obispo auxiliar de Madrid que falleció ayer miércoles a los 50 años.
Aunque no figuraba entre los temas tratados en la Comisión Permanente, el secretario general ha respondido a las preguntas de los periodistas sobre la polémica generada en los últimos días en torno a la existencia o no del síndrome posaborto. «La postura de la Iglesia está clara, diáfana y explícita en contra del aborto y a favor de la vida», ha recordado monseñor García Magán. «Las iniciativas de la Iglesia de apoyo a la mujer confirman que existe el síndrome posaborto», ha añadido. «Personalmente tengo la experiencia por un caso cercano, de una madre que lo pasó muy mal. Toda mujer que ha tenido un embarazo tiene conciencia de que ahí hay alguien, no un algo», ha subrayado el secretario general.
«Hay que ayudar a esas mujeres que se ven en una situación, pues a veces, delicada, difícil, en soledad y sin apoyo. Y que la única salida que se les dé sea esa, pues no es lógico ni adecuado para que se pueda hacer una opción con toda libertad. Entonces hay que ayudar también a las personas que no quieren abortar», ha agregado, para sentenciar: «Evidentemente, el aborto es atentar contra una vida humana».
Sobre Custodio Ballester
«No podemos hablar de todos los temas que aparecen en la plaza pública», ha respondido el secretario general al ser preguntado por el caso del sacerdote Custodio Ballester, que ayer declaró en el juicio por el que piden tres años de cárcel para él. «Al ser un sacerdote de la diócesis de Barcelona, corresponde a su arzobispo» referirse al tema, porque, ha recordado, «la Conferencia Episcopal no es una superestructura sobre las diócesis; no somos superiores o jefes sobre las diócesis».
Pero, al hilo de este asunto, ha querido señalar que «la libertad de expresión es un derecho fundamental para todos». «Por ser sacerdote u obispo uno no queda sin ese derecho, dentro de la ley, evidentemente», ha puntualizado, a la vez que ha abogado porque «sean los jueces los que determinen si ha sobrepasado o no la libertad de expresión, pero a un sacerdote o a cualquier ciudadano que se expresa libremente».
Respecto a los hechos acaecidos la pasada semana en la archidiócesis de Toledo, de la que García Magán es obispo auxiliar, cuando un sacerdote fue detenido por posesión de cocaína rosa, el prelado ha señalado que se trata de «hechos aislados, pero que nos preocupan mucho». «A título personal, ha sido un hecho muy lamentable que nos ha afectado a todos: al arzobispo, a mí, a los laicos, y me remito al comunicado publicado por el arzobispado, y encomendamos a Dios. a este sacerdote», ha concluido.