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El cardenal Christoph Schönborn

El cardenal Schönborn: «Quien quiera ser Papa no está sano de espíritu ni de mente»

El cardenal austriaco pronunció una homilía en la fiesta de santa Catalina de Siena, en la que alentó a los fieles a redescubrir en la santidad del pueblo de Dios la fuerza verdadera de la Iglesia

En la iglesia de Santa Maria sopra Minerva, donde reposan los restos de santa Catalina de Siena –doctora de la Iglesia y patrona de Europa–, el cardenal Christoph Schönborn presidió este 29 de abril la misa con motivo de su fiesta litúrgica.

Durante la homilía, el arzobispo de Viena evocó algunas escenas de la vida de Catalina y las vinculó con el momento que atraviesa la Iglesia: la inminencia de un nuevo cónclave. Así trazó paralelismos entre la firmeza de la santa, que se dirigía sin temor a papas y cardenales, y los desafíos que hoy enfrenta el Colegio Cardenalicio.

Recordó a esta mujer laica, de profunda oración y sorprendente lucidez, que en el siglo XIV no dudó en escribir al Papa —entonces instalado en Aviñón— para rogarle que regresara a Roma. Catalina hablaba con cardenales, enviaba cartas a príncipes y figuras influyentes, y no temía intervenir en los asuntos más delicados de su tiempo.

«Uno puede escandalizarse cuando escucha que hay tensiones, divisiones… unos quieren más tradición, otros más cambios...», afirmó el cardenal haciendo referencia al Colegio de Cardenales, pero señaló que esta realidad no es nueva. «Si leemos la vida de santa Catalina, vemos que no era distinto en su tiempo: las luchas también existían».

En tono de broma el cardenal añadió que las divisiones internas, «a veces parecen un poco ridículas… pero existen», reconociendo con sencillez que tampoco hoy la Iglesia está exenta de tensiones.

«Muéstranos a quien tú has escogido»

En uno de los momentos de su homilía, el cardenal se refirió al tema de las ambiciones dentro de la Iglesia con una mezcla de humor y franqueza: «Quien desea ser Papa no está sano de espíritu ni de mente», dijo, provocando algunas sonrisas entre los presentes. Añadió que este ministerio «exige cosas muy estrictas».

Recordando el cónclave de 2005, citó al padre Raniero Cantalamessa, entonces predicador de la Casa Pontificia, quien les dijo a los cardenales en una de sus meditaciones: «Dios ya tiene la respuesta, pero vosotros tenéis que encontrarla».

A partir de esta reflexión, Schönborn subrayó cuál debe ser la oración de la Iglesia en este tiempo de discernimiento: «Muéstranos a quien tú has escogido. Dios ya lo sabe. Lo que pedimos es que nos lo enseñe».

Más allá de discusiones internas o enfoques distintos dentro de la Iglesia, el purpurado subrayó que la verdadera clave para su futuro está en la vida santa de sus fieles.

La importancia de la santidad

«La santidad es más importante que todo el clero. Presbíteros, obispos, sacerdotes… todos son queridos por Dios, pero es la santidad del pueblo de Dios lo que hace fecunda a la Iglesia», afirmó con fuerza.

Al evocar la figura de santa Catalina, Schönborn aseguró que ella vivió una «verdadera Pasión por los problemas eclesiásticos» y que fue capaz de «despertar a los pastores».

«Podemos estar atentos o preocupados por el cónclave… pero lo más importante es que el pueblo de Dios viva la santidad», concluyó. «Puedo testimoniar que tanto Francisco como Benedicto tenían esto muy claro».

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