Miles de personas esperan ver la primera fumata
La esperada primera fumata congrega 30.000 personas en San Pedro
El foco de todas las miradas, sin excepción, es la discreta chimenea gris que asoma sobre el tejado de la Sixtina y que anunciará al mundo si hay nuevo Papa
A las 17:45 se ha pronunciado el esperado extra omnes, la fórmula que marca el momento en que todos los ajenos a la elección del Sucesor de Pedro deben abandonar la Capilla Sixtina. Desde ese instante, los 133 cardenales electores han quedado a solas con su decisión, su papeleta y una meditación a puerta cerrada. La ha dirigido el padre Raniero Cantalamessa, capuchino y durante casi 25 años predicador de la Casa Pontificia. Ni cámaras ni notas de prensa: sólo ellos saben lo que se ha dicho allí dentro.
Mientras tanto, en el exterior, la plaza de San Pedro ha empezado a llenarse con un ritmo constante, casi mecánico. Turistas que pasaban por allí se han detenido por curiosidad, y peregrinos llegados con banderas han buscado un hueco con vistas. Algunos fieles rezan mientras esperan el resultado de las votaciones. Lo que sí ha sido evidente desde el principio es el despliegue de medios: periodistas de todo el mundo retransmiten en directo, en varios idiomas, para captar el ambiente de la plaza y no dejar al espectador sin un solo minuto de información.
El foco de todas las miradas, sin excepción, es la chimenea gris que asoma sobre el tejado de la Sixtina. Pequeña, sobria, casi discreta, pero ahora el centro de atención. En las pantallas instaladas en la plaza y en la Vía de la Conciliazione su imagen aparece ampliada, como si fuera una estrella de televisión. De ahí saldrá la señal: blanca o negra.
En el ambiente hay una mezcla difícil de definir: algo de solemnidad y también ese murmullo nervioso que se instala cuando hay mucha gente esperando lo mismo sin saber muy bien cuándo ocurrirá. En un momento, un aplauso espontáneo recorrió la Plaza: varios fieles pensaron que podía salir el humo, pero no pasó nada. Todos miran hacia arriba, aunque nadie se atreve a decirlo: lo más probable es que hoy no haya fumata blanca. Pero por si acaso, nadie se mueve.