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19 de julio de 2024

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Las sartenes antiadherentes pueden suponer un riesgo para la saludFreepik

Estos productos contienen sustancias que aumentan el riesgo de padecer cáncer u obesidad: desde lacas hasta sartenes

La mayoría son sustancias químicas derivadas del plástico que están presentes en multitud de objetos y productos que utilizamos a diario

Los utilizamos en nuestro día a día. Para cocinar, para acicalarnos o para trabajar. Están por todos lados, como en los supermercados, las peluquerías y, por supuesto, en nuestras casas. Los médicos y científicos llevan años advirtiendo de que una gran diversidad de materiales y sustancias químicas derivadas del plástico tienen un impacto en la salud como consecuencia de habernos expuesto a ellos.

Este mes, de hecho, más de 70 profesionales del ámbito de la investigación y la salud han suscrito la declaración Futuro sin tóxicos que reclama a la industria y los gobiernos, acciones urgentes ante la alarmante exposición a sustancias tóxicas en la vida cotidiana derivadas del plástico. Unos elementos que además tienen un «impacto intergeneracional» en la salud, es decir, que debido a esa exposición continuada genera enfermedades que pasan de padres a hijos.

La toxicidad de la que alertan es lenta, pero resistente, y es perjudicial tanto para la salud humana como para el medio ambiente. Según certifican varios estudios, prácticamente toda la población cuenta ya con la presencia de tóxicos en el organismo.

Principales contaminantes

Estos se encuentran presentes en productos de consumo tan comunes como alimentos, envases, enseres de cocina, textiles, plásticos o artículos de limpieza e higiene, entre otros. Los principales contaminantes son el bisfenol A, los perfluorados y los ftalatos. Si hablamos del bisfenol A, es el que se encuentra en la mayoría de plásticos, cuya presencia se detectó en latas de conserva en España en el año 1995, y contribuye al cáncer hormonodependiente. Muchos alimentos vienen en envases realizados con este material, como es el caso del agua mineral, lo que puede causar también el adelanto de la menstruación en niñas debido a que es un disruptor endocrino.

En el caso de los perfluorados, se encuentran en sartenes antiadherentes y ropa antimanchas, pero también en el agua del grifo de las siete ciudades más pobladas a lo largo del Ebro (Barcelona, Tortosa, Lérida, Logroño, Miranda, Zaragoza y Pamplona). Asimismo, se utilizan para fabricar papeles para envolver alimentos, abrillantadores de suelos, lubricantes, pesticidas o productos para la limpieza de alfombras.

Por su parte, los ftalatos se encuentran en perfumes o productos flexibles de PVC, como pueden ser cortinas de baño, mangueras de jardín, pañales, películas plásticas para envolver alimentos, bolsas para sangre, catéteres, guantes y otros utensilios médicos como tubos para fluidos, etc. Igualmente, forman parte de adhesivos, alfombras, cepillos de dientes o fijadores de pelo, como lacas y gominas.

Pero la lista de objetos que contienen este material es larga, es que incluye también desodorantes, esmaltes de uñas, insecticidas, gomas de borrar, tintas, baldosas, recubrimiento de vinilo para suelos o colas. No obstante, muchos de estos ftalatos están prohibidos en la Unión Europea para el uso de cosméticos o de juguetes y artículos para el cuidado de los niños.

Enfermedades asociadas

Estos químicos podrían ejercer de disruptores endocrinos, es decir, como sustancia exógena o mezcla que altera la función del sistema endocrino, los cuales se ha demostrado que están asociados a problemas reproductivos, del neurodesarrollo o de diabetes.

Asimismo, desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertan de que este tipo de elementos podrían llegar a causar varios tipos de cáncer, como el de ovario y el de páncreas, así como problemas con el tiroides, obesidad o déficits de atención.

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