IBM se ha desplomado más de un 24 % en Wall Street
Debacle histórica de IBM en Wall Street: qué ha fallado en su carrera por la IA
IBM se desploma más de un 24 % en Wall Street tras avisar de que sus resultados del segundo trimestre decepcionarán al mercado, con un castigo que muestra el nerviosismo de los inversores ante cualquier tropiezo en plena carrera por la inteligencia artificial
International Business Machines (IBM) se hundió ayer en Wall Street después de que su consejero delegado, Arvind Krishna, enviara una carta a los inversores adelantando que los resultados del segundo trimestre quedarán por debajo de las expectativas del mercado. En la negociación previa a la apertura, el desplome alcanzaba el 18 %, y apenas diez minutos después del inicio de la sesión la caída superaba el 24 %, camino de la peor jornada de la compañía desde el lunes negro de 1987.
La empresa ha comunicado unas cifras preliminares de 17.200 millones de dólares en ingresos, apenas un 1 % más que hace un año, frente a los 17.860 millones que preveían los analistas, y un beneficio por acción de 2,93 dólares, también por debajo del consenso. El aviso se ha llevado por delante decenas de miles de millones de dólares de capitalización en pocas horas y ha arrastrado al conjunto del sector de software, mostrando al sector hasta qué punto el mercado penaliza cualquier desviación en un gigante histórico como IBM.
El talón de Aquiles
El golpe llega por el mal comportamiento de la división de Infraestructura, donde se inscribe la familia de ordenadores centrales de alto rendimiento IBM Z. La compañía había lanzado la nueva generación de su mainframe (ordenador de alto rendimiento que utilizan grandes organizaciones para aplicaciones críticas), el z17, con lo que describe como «el inicio más sólido para un programa de mainframes en nuestra historia», y confiaba en que los ingresos de esta unidad se redujeran apenas un dígito bajo durante el año, empezando ya en este trimestre.
Sin embargo, la realidad ha sido «peor de lo que esperábamos», reconoce Krishna, por el menor rendimiento de la línea Z y del software asociado, especialmente en Procesamiento de Transacciones, un área crítica para bancos, aseguradoras y grandes corporaciones. En sus previsiones, IBM maneja ahora un aumento del 5 % en ingresos por software pero una caída del 7 % en infraestructuras, una combinación que rompe la previsión de crecimiento que la empresa llevaba meses defendiendo ante el mercado.
Chips y servidores
La propia IBM señala como principal causa del tropiezo un brusco cambio en los planes de gasto de capital de sus clientes en las últimas semanas de junio. Según Krishna, muchas grandes cuentas reorientaron su presupuesto trimestral hacia servidores, almacenamiento y memoria para asegurarse capacidad de computación en un entorno de fuertes tensiones de suministro y previsión de subidas de precios, impulsado por la demanda de infraestructura para inteligencia artificial.
Grandes cuentas reorientaron su presupuesto trimestral hacia servidores, almacenamiento y memoria
Ese desvío de gasto hacia hardware dejó en segundo plano las inversiones en software y en actualizaciones de infraestructuras como los mainframes, y provocó que «numerosos grandes contratos no se cerraran en los plazos previstos», concentrando la mayor parte del desfase de ingresos en muy pocos días. Esto ha provocado que, mientras los inversores buscan ganadores claros en software y servicios de datos, la urgencia por asegurar chips, servidores y almacenamiento estrangule temporalmente los presupuestos de otras áreas tecnológicas.
Transformación de IBM
La debacle bursátil llega en un momento delicado para IBM, que desde hace años intenta reinventarse como proveedor de soluciones de software, nube híbrida y servicios de IA, para reducir su dependencia de los mainframes y otros negocios de infraestructura más madura. El mercado había premiado esto con una recuperación del valor de la acción, apoyada en crecimientos de doble dígito en software en trimestres anteriores.
Los analistas hablan de «reseteo de valoración» donde la compañía sigue creciendo en ingresos, pero a un ritmo menor del esperado y con un mix de negocio menos favorable, en un entorno en el que los inversores comparan cada movimiento con el de otros pesos pesados de la IA y la nube. Que IBM encadene su peor sesión desde 1987 evidencia la escasa tolerancia del mercado a errores de cálculo en un momento de máxima exigencia para los viejos gigantes tecnológicos.
El futuro de IBM
IBM presentará sus resultados completos del segundo trimestre el próximo 22 de julio, una cita en la que deberá convencer al mercado de que la debilidad en infraestructuras y en la gama Z es transitoria y de que la compañía puede adaptarse al nuevo patrón de gasto de sus clientes. Krishna ha admitido que «estas condiciones requieren una ejecución perfecta, y este trimestre fallamos», un reconocimiento poco habitual en una multinacional de este tamaño que anticipa cambios internos en la forma de cerrar grandes acuerdos comerciales.
Estas condiciones requieren una ejecución perfecta, y este trimestre fallamosConsejero delegado de IBM
A partir de ahora, los focos se centrarán en tres cuestiones. Por un lado, si la demanda de mainframes se recupera una vez pase la urgencia por comprar hardware para IA; por otro, si el negocio de software mantiene el crecimiento de medio plazo pese a este bache; y, por último, si la compañía logra reforzar su oferta vinculada directamente a la nueva ola de inteligencia artificial para competir en igualdad de condiciones con otros grandes actores. Lo que ya ha quedado claro es que, para los inversores, la paciencia con IBM tiene límites y un trimestre peor de lo previsto puede desencadenar una auténtica tormenta en bolsa.