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Una de las últimas fotos captadas de 3I/ATLAS tras alcanzar su perihelio

Una de las últimas fotos captadas de 3I/ATLAS tras alcanzar su perihelioQicheng Zhang/Lowell Observatory

Ciencia

La misión que estudiará los secretos de 3I/ATLAS: «Hemos decidido aprovechar esta oportunidad»

Aunque la sonda Juice no llegará a Júpiter hasta 2031, podría ser clave para arrojar nuevos detalles sobre el tercer cometa interestelar registrado tras 'Oumuamua (2017) y 2I/Borisov (2019)

Es el cometa que ha monopolizado la atención de la ciencia: 3I/ATLAS. Este objeto interestelar –el tercero procedente de fuera del sistema solar tras 'Oumuamua y 2I/Borisov– se ha convertido en la gran obsesión de la comunidad científica debido a sus curiosas peculiaridades. Su forma, velocidad, unido a los distintos cambios en cuanto al brillo ha provocado que distintas organizaciones hayan puesto en marcha sus sistemas de monitorización.

Una vez superado el perihelio el pasado 29 de octubre –situándose a unos 210 millones de kilómetros del Sol–, 3I/ATLAS continúa su camino por nuestro sistema, acercándose poco a poco a la Tierra. Uno de los momentos más esperados tendrá lugar el 19 de diciembre de 2025, cuando el cometa alcance su máximo punto de acercamiento a la Tierra, situándose a unas 1,8 unidades astronómicas, es decir, unos 270 millones de kilómetros de distancia.

De hecho, a pesar de que no podremos realizar observaciones de mayor calibre hasta principios de diciembre de 2025 –una vez que salga del otro lado de nuestra estrella y sea visible para los telescopios terrestres nuevamente–, distintas misiones de la Agencia Espacial Europea (ESA) serán clave para arrojar nuevos detalles sobre el objeto celeste. Si ya las sondas Mars Express y ExoMars Trace Gas Orbiter pudieron observar al cometa a inicios de octubre, está previsto que a lo largo del próximo mes la misión Jupiter Icy Moons Explorer (Juice por sus siglas) observe a 3I/ATLAS a lo largo de este mes de noviembre.

«Lo único que hicimos fue modificar ligeramente la orientación de la sonda para medir con nuestras cámaras y espectrómetros al cometa, sin cambiar la trayectoria», detalla a El Debate Nicolas Altobelli, jefe científico de la misión Juice.

Ilustración de la sonda JUICE explorando Júpiter y su luna, Ganimedes

Ilustración de la sonda Juice explorando Júpiter y su luna, GanimedesESA

Esta misión, lanzada en el año 2023 –y actualmente en dirección a Júpiter–, explorará al gigante gaseoso y a tres de sus lunas heladas: Europa, Ganímedes y Calisto. Su principal objetivo es investigar si estos mundos helados, que podrían tener océanos de agua líquida bajo sus superficies, son potencialmente habitables y cómo se forman los mundos habitables alrededor de los gigantes gaseosos.

Un cometa «atípico»

Sin embargo, la entrada de 3I/ATLAS en nuestro sistema se ha convertido en una oportunidad única de estudio. Para ello, la agencia utilizará el espectrómetro y las cámaras de la sonda Juice para obtener imágenes de rango visible. Asimismo, está previsto que el equipo mida al cometa con el instrumento llamado SWI «para conocer mejor la composición química».

Independientemente de las teorías y rumores que ha generado este objeto celeste, en palabras del Mission Manager, 3I/ATLAS es solamente un cometa «atípico»: «Tiene características que no son familiares en nuestro sistema solar porque procede de otro. Es interesante ver cómo se forman los cometas en otros sistemas planetarios».

A pesar de que las próximas semanas serán claves para conocer más detalles del cometa, la realidad es que habrá que esperar hasta febrero de 2026, mes en el que la sonda enviará los resultados de sus observaciones, cuando haya más capacidad de comunicación.

«El problema es que ahora no tenemos la telemetría suficiente para recuperar los datos. Juice está muy lejos y debemos orientar la antena principal hacia el Sol para mantener la temperatura. Por eso usamos solo una antena de baja ganancia, con una telemetría muy limitada», destaca el experto.

Aun así, la gran ventaja de esta misión es que la sonda se encuentra actualmente al otro lado del Sol, por lo que se puede observar el cometa más fácilmente.

«Hemos decidido aprovechar esta oportunidad porque el cometa está en su punto máximo de actividad y es un buen momento para hacer mediciones. Aunque es un cometa diferente a los que conocemos en el sistema solar, eso es normal: define un entorno distinto», sentencia Altobelli.

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