El cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) y la nave espacial Orion
Ciencia
Quiénes forman el equipo de apoyo de Artemis II y por qué su rol es clave para volver a la Luna
Este equipo actúa como un grupo técnico de asistencia extrema
Más de medio siglo después de la última misión a la Luna, la NASA se encuentra a escasos meses de poner en marcha la primera misión tripulada del programa Artemis, que llevará a cuatro astronautas en un viaje de aproximadamente 10 días para orbitar la Luna y regresar a la Tierra.
En concreto, Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), y los astronautas estadounidenses Victor Glover, Reid Wiseman y Christina Koch, serán los grandes protagonistas de un hito histórico para la raza humana.
Es aquí donde entra un juego un equipo no tan reconocido, pero igual de vital para el éxito de la misión. Conocida como «tripulación de cierre», este grupo integrado por cinco expertos será el último en tener contacto con los astronautas antes del despegue. Su labor consiste en asegurar que cada paso previo al lanzamiento se complete con precisión.
Así, Taylor Hose, líder del equipo; Andre Douglas, astronauta encargado de apoyar a sus compañeros; Bill Owens, técnico en trajes espaciales del sistema de supervivencia de la tripulación; y los técnicos Christian Warriner y Ricky Ebaugh, serán quienes acompañen hasta el final a los astronautas de la NASA.
Este equipo actúa como un grupo técnico de asistencia extrema, semejante a un equipo de boxes en una competición automovilística, pero con una misión de magnitud histórica. Cuando llegue el día señalado, la tripulación de cierre se encontrará apostada en el Complejo de Lanzamiento 39B, en el Centro Espacial Kennedy, mucho antes de que los astronautas arriben al lugar. Allí comenzará su intervención directa.
El primer paso consiste en ayudar a los tripulantes a colocarse correctamente los guantes y cascos antes de ingresar a la cápsula Orión. Una vez dentro del módulo, Bill Owens y Andre Douglas colaborarán para asegurar a los astronautas en sus respectivos asientos. A diferencia de los automóviles convencionales, donde basta con un cinturón de seguridad, en Orión cada asiento incluye cinco correas diferentes, además de múltiples conexiones a los sistemas de soporte vital, comunicaciones y control ambiental.
Con los astronautas ya fijados en sus asientos, los técnicos encargados de la escotilla proceden al cierre del módulo. No se trata de una puerta sencilla: «La escotilla se acciona neumáticamente, por lo que tenemos que tener líneas de aire conectadas a ella y necesitamos la ayuda del sistema de soporte terrestre para cerrarla», explicó Taylor Hose.
Este proceso, de una meticulosidad extrema, puede durar hasta cuatro horas. La maniobra no solo contempla el cierre de la escotilla interior de Orión, sino también de la puerta externa correspondiente al sistema de aborto de lanzamiento. Durante esta fase, cualquier elemento extraño, incluso un solo cabello, puede interferir con el sellado hermético, por lo que se realiza con sumo cuidado.
Una vez completado este procedimiento, la escotilla del sistema de aborto se cierra, concluyendo así los preparativos finales. El equipo de cierre se retira entonces de la plataforma de lanzamiento, aunque permanece en las inmediaciones por si es necesario regresar ante cualquier imprevisto.