Tulsi Gabbard, exdiputada del Partido Demócrata
La deriva 'woke' agrieta las paredes de los demócratas del presidente Biden
Tulsi Gabbard, exdiputada por Hawai respaldada por Obama, ha abandonado la formación del actual mandatario estadounidense acusándole de belicista y de «wokista cobarde» que aviva el racismo y socava las libertades
En el nuevo mundo woke no todo es perfecto. Los altercados «internos» son profundos y constantes, como tradicionalmente lo han sido en la izquierda, la ideología que ha mutado. Lo woke es la nueva izquierda con pretensiones universales. Pero el woke primigenio, cambiante como su propio concepto, incluso se ha rebelado contra la misma sub(pre)cultura. El mismísimo Obama fue quien la llamó la «cultura de la cancelación», una tendencia radicalizada, sectarizada y ramificada hasta el delirio. En el mismo Partido Demócrata del expresidente y del actual mandatario estadounidense, Joe Biden, la diputada Tulsi Gabbard ha levantado la voz sobre esta dictadura que dirige los destinos de su ya expartido.
«Ya no puedo seguir en el actual Partido Demócrata, que está totalmente controlado por una camarilla elitista de belicistas alimentada por un ‘wokismo’ cobarde, que nos divide, racializando cada tema y avivando el racismo contra los blancos, trabajando activamente para socavar las libertades que Dios nos ha dado, es hostil a la fe y la espiritualidad de la gente, demoniza a la policía, protege a los criminales a costa de los ciudadanos respetuosos de la ley, apuesta por las fronteras abiertas, enfrenta a las instituciones de seguridad del Estado contra sus opositores y, sobre todo, nos arrastra hacia una guerra nuclear». Una declaración como una bomba de precisión que los aludidos han recibido con el silencio preceptivo.
Un gobierno y un partido que representa «solo a la élite», ha dicho. «Hago un llamamiento a mis compañeros demócratas independientes y con sentido común para que se unan a mí si ya no puede soportar la dirección que los llamados ideólogos del partido están tomando en nuestro país».
Gabbard, de 41 años, exveterana de Irak, culmina así una trayectoria de desacuerdos, mayormente ideológicos, con los demócratas a los que perteneció. Nacida en la Samoa Americana, se mudó al poco tiempo a Hawai con su familia. Su candidatura por este Estado la respaldó el mismo Obama, lo que no le impidió después alinearse con Trump en su idea de una política internacional no intervencionista. Por ello, Hillary Clinton la acusó de ser «un activo ruso» en una suerte de acusación neo-McCarthysta «woke". En contra del matrimonio gay, excandidata a liderar el partido junto a Kamala Harris, Bernie Sanders y el actual presidente, con ideas propias, ha dicho que se hizo demócrata por líderes como Martin Luther King y Robert Kennedy, a quienes contrapone a Biden y las demás cabezas visibles de la actual cúpula que dirige el destino del país y pretende de nuevo encabezar el viaje del mundo.