Oreja a la firmeza y claridad de ideas del aragonés Aarón Palacio
Casi veinte mil espectadores en la primera novillada de la Feria de San Isidro
Aarón Palacio, durante la lidia del novillo al que cortó una oreja
Mucho público acude a Las Ventas para presenciar la presentación en Madrid de tres jóvenes novilleros: los tres, rondan los veinte años. Los novillos de Alcurrucén (la ganadería que acaba de triunfar en la Feria de Abril), bien presentados, encastados, pero varios, justos de fuerzas. Destaca el noble quinto, al que Aarón Palacio corta el único trofeo de la tarde.
Sergio Sánchez tiene 21 años, es pacense; no tiene nada que ver con el matador navarro del mismo nombre y apellido. Fue alumno de la Escuela de Badajoz, que tan buenos frutos lleva dando desde hace años. (Como premio, supongo, las autoridades políticas extremeñas acaban de dar el cese a su director, Luis Reina, que ha hecho una gran labor). La temporada pasada, Sergio toreó ocho tardes y triunfó en la Liga Nacional de Novilladas. Su referente es su paisano Alejandro Talavante.
El primero, un bonito salpicado (con manchas blancas), sale abanto, protesta en el caballo, no humilla; se cierne en las chicuelinas de Aarón, a las que replica Sergio por saltilleras. Los estatuarios iniciales indican entrega pero no ahorman las embestidas, algo bruscas. Aguanta con firmeza Sánchez en los muletazos por los dos lados. Arriesga en las bernadinas finales, sin que el novillo esté dominado. Recibe un pitonazo en el muslo izquierdo, al entrar a matar, y la espada queda en mal sitio.
Sergio Sánchez, con el primero de la tarde, un novillo salpicado
El cuarto, bizco, también flaquea un poco, a la salida del caballo. Brinda a su apoderado, Jacinto Ortiz. Dándole distancia, Sergio Sánchez intenta alargar las irregulares embestidas, muy voluntarioso, pero la faena no cuaja y no mata bien.
Por su estilo clásico, sobrio, me sorprendió muy gratamente en la Feria de Bilbao el aragonés Aarón Palacio, nacido en un pueblo de la comarca de Cinco Villas (la que dio apodo al matador Miguel Peropadre). Lo apodera El Tato. La pasada temporada, ganó el Zapato de Oro de Arnedo y fue declarado novillero triunfador en Sevilla.
Devuelto por flaquear el segundo, recibe Aarón con gran firmeza al sobrero, casi un toro, que acude pronto al caballo las dos veces, embiste con casta. Aarón lo ve muy claro, corre la mano con una seguridad mayor de la esperable por su experiencia pero el novillo acaba rajándose. A la segunda, agarra la estocada.
Acude a porta gayola en el quinto. Este Burlón no es temible (como el de la estupenda comedia cinematográfica de Burt Lancaster) sino noble. Comienza Aarón Palacio de rodillas, por alto, y liga muletazos vibrantes por los dos lados. De nuevo muestra su claridad de ideas y la firmeza con la que torea. Entra a matar muy recto pero la espada queda tendida, suena un aviso y necesita tres descabellos: oreja.
Pocos toreros proceden de una familia tan taurina como el sevillano Javier Zulueta: hijo del alguacilillo y hermano de la primera alguacililla de la Plaza de Sevilla; nieto del puntillero Lebrija; sobrino del ganadero Gabriel Rojas. Causó sensación por su temple la tarde de su debut, en Olivenza. Es, ahora mismo, la nueva esperanza de muchos sevillanos. En 2024, toreó mucho, treinta y cinco tardes; lo apodera Ramón Valencia. Le dará la alternativa Morante, su ídolo, en la Feria de San Miguel.
También devuelven por flojo al tercero. El segundo sobrero, de Montealto (encaste Domecq), se da una vuelta de campana, empuja en el caballo, saca del estribo al picador, a punto de derribarlo, pero flaquea de los cuartos traseros y levanta protestas. Muestra sus buenas maneras el joven sevillano; sobre todo, en naturales suaves y en los remates por bajo pero la falta de fuerza del novillo impide el éxito. Mata mal pero pronto.
Javier Zulueta, con el último de la tarde
Al sexto, suelto, lo pican muy trasero. Lidia muy bien, como siempre, Curro Javier. Brinda Zulueta a Luis de Pauloba, su maestro. El novillo es noble pero paradito, soso. Muestra Javier su buen estilo en muletazos suaves, pero uno a uno, con más estética que emoción, hasta que el novillo se para. Mata con decisión.
El resumen es sencillo. Sea o no por las lluvias, a los novillos de Alcurrucén, serios y encastados, les ha faltado fuerza. El extremeño Sergio Sánchez solamente ha podido mostrar voluntad. El sevillano Javier Zulueta tiene clase, torea con gusto; falta ver si es capaz de redondear faenas completas y de imponerse a reses con dificultades. Me confirma el aragonés Aarón Palacio la buena impresión que me causó, la primera vez que lo vi: ante todo, lo ve claro, le funciona la cabeza (eso, se tiene o no se tiene). Además, transmite una sensación de firmeza, de rotundidad. Sabe lo que quiere y sabe hacerlo. Con él, Aragón vuelve a tener una firme promesa de buen torero.
POSTDATA. En mi primera crónica de San Isidro, tengo que felicitar con fuerza a Telemadrid, que televisa en directo y en abierto toda la Feria, permitiendo que la vean muchas personas que no pueden acudir a la Plaza. ¡Así se apoya la Fiesta! Los aficionados madrileños tienen aquí un motivo más para aplaudir la gestión de Isabel Díaz Ayuso.