Semana Santa «made in Pakistán»: una creciente amenaza para los artesanos españoles
El sector nacional tiene a su favor la confiabilidad de no estar sometido a incertidumbres geopolíticas que pueden dificultar la entrega
El arte sacro y la religiosidad popular van de la mano en países como el nuestro. Durante siglos y, especialmente desde el Concilio de Trento (1545 a 1563), las Hermandades y cofradías han financiado grandes obras de imaginería, pintura, orfebrería y bordados. Esta última rama del arte sacro, los bordados, ha acabado por poner un importante dilema encima de la mesa.
Mientras todas las demás manifestaciones del arte sacro han sido secularmente atendidas por artesanos y profesionales locales, el arte del bordado ha tenido siempre una gran reputación en Asia. Ahora, los talleres de bordados pakistaníes se están abriendo camino en el mercado español; un mercado hasta ahora muy copado por los artesanos y profesionales locales.
Pakistán es un enclave geopolítico y geoeconómico estratégico. Tradicional enemigo de la India, con quien mantiene una larga disputa por la soberanía de la región de Cachemira y por el acceso a los recursos de agua fluvial, Pakistán ha sido considerado por China como un socio estratégico. Tan es así que por su territorio debería desarrollarse el proyecto estrella de la iniciativa de la franja y la ruta china. Se trata de varios corredores terrestres, a través de vías férreas y de carreteras, que darían acceso a parte de las exportaciones chinas al mar de Arabia a través de los puertos de Gwadar y de Karachi.
El proyecto chino en Pakistán, sin embargo, no acaba de ejecutarse. Los dos últimos gobiernos lo llevan retrasando. Gobiernos que siguen teniendo a su disposición un arsenal nuclear de entre 140 y 190 cabezas nucleares.
Pakistán es un socio comercial arriesgado que, a cambio, ofrece –entre sus capacidades– sus talleres de bordado a menor coste que los españoles y con una calidad nada despreciable. Al precio hay que unir el reducido plazo de entrega. El pago se hace a través de una cuenta bancaria o de Western Union. Hacer negocios es, a la par, arriesgado y barato en términos relativos.
Los representantes del arte sacro nacional seguramente han viajado utilizando móviles fabricados en la India
Con este desafío competitivo encima de la mesa, una significada representación de artesanos ubicados principalmente en Sevilla, la ciudad que acoge a la mayor expresión de religiosidad popular en torno a su Semana Santa, se ha desplazado a Bruselas acompañada de una comisión de representantes políticos a promocionar su trabajo y a reivindicarlo frente a la competencia extranjera, particularmente la pakistaní.
Los representantes del arte sacro nacional seguramente han viajado utilizando móviles fabricados en la India –país donde se fabrican la mayor parte de los iPhone de Apple y donde se ubica la mayor planta de producción de Samsung–. Sus planes de viaje se habrán gestionado con ordenadores que tienen microprocesadores fabricados en Taiwán y puede que camino de ida y de vuelta al aeropuerto hayan usado un coche híbrido coreano. Este es el mundo en el que vivimos y este es el mundo que se ve amenazado por la competencia desleal asiática.
Acabo de dirigir en la Universidad de Sevilla, la interesante tesis de grado en Economía 'Distribución del gasto de las Hermandades de Penitencia de Sevilla según códigos de la Contabilidad Nacional' de Francisco de Asís Quesada. La tesis está levantada a partir de datos de más de 900 hermandades de la provincia de Sevilla, tratados de manera anonimizada. Del estudio se deriva que hasta el 12,9 % del presupuesto anual de estas corporaciones va destinado a nuevo patrimonio, entre el que se incluyen los bordados.
En definitiva, el sector nacional tiene a su favor la confiabilidad de no estar sometido a incertidumbres geopolíticas que pueden dificultar la entrega. También juega a su favor la posibilidad de que el cliente supervise in situ el desarrollo de los trabajos, algo que es particularmente valorado por las hermandades y cofradías. Tienen también el interés de hermandades y cofradías por mantener su perfil reputacional y es que no es lo mismo exhibir un buen estreno que exhibirlo además con el marchamo de una prestigiosa marca de fábrica. Frente a todo ello juega lo mismo que les hizo comprar a los propios artesanos un móvil fabricado en India, contratar un viaje con microchips taiwaneses o llegar al aeropuerto conduciendo un coche chino. Este es el dilema al que se enfrentan demandantes y oferentes en este mercado particular que van tan de la mano de la religión católica.
- José Manuel Cansino es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, profesor de San Telmo Business School y académico de la Universidad Autónoma de Chile / @jmcansino