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José Manuel Cansino

¿Cumplirá la UE con las compras de combustible a Estados Unidos?

La última factura pagada, correspondiente a 2024 ascendió a 375.900 millones de euros

El Ministro de energía de los EE.UU., Chris Wright, acaba de girar visita a la Unión Europea (UE). Ha remarcado que en el acuerdo de establecer un arancel básico del 15 % a los productos europeos se incluye el compromiso de que la UE compre anualmente por un valor de 250.000 millones de dólares petróleo y gas natural licuado (GNL) americano. En buena medida ambos recursos se obtienen en EE.UU. mediante la técnica del fracking o fracturación hidráulica; una técnica prohibida en la UE por su impacto ambiental negativo. Wright aprovechó su visita para recomendar a la UE que levante esa prohibición y aplique esta misma técnica; la que permitió a EE.UU. pasar de ser importador neto a exportador de estos recursos.

Sin embargo, la exigencia de compra de los 750.000 millones de dólares (unos 633.375 millones de euros) en los próximos tres años parece rocambolesca. Lo parece no sólo por su magnitud sino también porque quienes compran petróleo y GNL no son los países miembros de la UE. Quienes lo compran mayoritariamente son las compañías privadas energéticas que se dedican al refino de petróleo y a la comercialización del GNL. Esto es cierto, pero admite muy importantes matices. Vayamos a los números y comparemos datos y relatos.

La UE es importadora neta de recursos energéticos de origen fósil. La última factura pagada, correspondiente a 2024 ascendió a 375.900 millones de euros. Ojo con esto porque la agencia de estadística europea, Eurostat, se empeña en dar el dato usando el billón americano (10 elevado a la 9) sin hacer advertencia alguna. Este es otro ejemplo de la debilidad diplomática española. Así, lo que para Eurostat es una factura energética de 375,9 billones de euros, en la métrica española son los citados 375.900 millones. Para el mundo hispano, el billón es 10 a la 12.

De la factura energética total que paga la UE, las tres rúbricas determinantes son, por este orden, el petróleo (261.900 millones en 2024), el gas natural gaseoso importado por gasoductos (59.900 millones) y el GNL (41.400 millones). Entre 2021 y 2024, la factura energética total de la UE ha aumentado un 20,1 %, principalmente debido –y esto es muy importante– al aumento de la factura del GNL (+62,3 %) y del petróleo (+35,3 %). La factura del gas natural gaseoso se redujo en un 25 % pero sin lograr compensar el encarecimiento del GNL y del petróleo.

La UE pagó el año pasado a las empresas rusas 7.245 millones por su GNL

¿Quién es el proveedor principal de la UE de los dos recursos energéticos que se han encarecido? Efectivamente, EE.UU. Para 2024 y en euros, EE.UU. aportó el 16,1 % del total del petróleo importado seguidos de Noruega (13,5 %) y Kazajistán (11,5 %). El ranking y las cifras de 2023 fueron muy parecidas. EE.UU. es también el principal proveedor de GNL pero con mucho más músculo; 45,3 % en 2024 seguido a larga distancia de Rusia (17,5 %), Argelia (10,7 %) y Qatar (10,4 %). Vemos que, salvo que los datos de Eurostat sean erróneos (y están muy supervisados), la UE pagó el año pasado a las empresas rusas 7.245 millones por su GNL.

Visto desde España, el petróleo importado de EE.UU. entre agosto del año pasado y agosto de este año representó el 14,4 % del total importado medido en toneladas; levemente por detrás de Brasil que fue el primer proveedor (15,6 %). EE.UU. sí fue nuestro principal proveedor de gas natural, con una cuota del 23,6% en el total importado en los últimos 12 meses medido en gigavatios hora. El gas importado de EE.UU. es GNL y la factura pagada fue de unos 2.751 millones tomando como referencia un precio de 33,9 euros por megavatio. Por cierto que aún España importa gas natural de Rusia (el 16,9 %) por un valor de casi 1.975 millones.

La exigencia obligaría a la UE pagar a EE.UU. casi el 70 % del valor total de las compras de petróleo y GNL

Volviendo a la perspectiva europea, ¿cuánto supondría para la UE satisfacer la exigencia del gobierno norteamericano de comprar petróleo y GNL por valor de 633.375 millones en los próximos tres años? A precios de 2024 para el petróleo y el GNL, cumplir el requisito de los EE.UU. supondría para la UE aumentar sus compras en unos 450.614,7 millones en el próximo trienio. Es la cifra que resulta de comparar el valor de lo que la UE compró a EE.UU. en 2024 (60.920 millones), suponer que se mantendría constante en los próximos tres años, y compararlo con la exigencia que acompaña al acuerdo arancelario del 15 %. En definitiva, la UE tendría que aumentar sus compras de petróleo y GNL en más de un 246,5 % para el conjunto del trienio si comparamos lo que hasta ahora viene comprando con lo establecido en el acuerdo arancelario.

La exigencia es ciertamente extraordinaria ya que obligaría a la UE pagar a EE.UU. casi el 70 % del valor total de las compras de petróleo y GNL de los próximos tres años de mantenerse las cifras de 2024.

Incluso a pesar de la magnitud de la exigencia norteamericana, si la UE finalmente cumple con lo acordado, ¿quiénes saldrían perdiendo? En el caso del petróleo, detrás de EE.UU. y Noruega, el tercer proveedor de la UE es Kazajistán que suministró el año pasado el 13,5 % del total del petróleo comprado. Kazajistán vería ciertamente amenazada su cuota de mercado. No obstante, la diversificación de proveedores de petróleo a la UE hace que hasta el 34,8 % del petróleo comprado provenga de «otros países» diferentes de los tres citados. También verían peligrar su cuota.

En el caso del GNL la situación es distinta. Desde luego EE.UU. reivindicaría la cuota que ahora tiene Rusia (el 17,5 %) pero no parece ser suficiente y aquí la cartera de «otros países» es mínima, de manera que el siguiente en verse amenazado sería Qatar, aliado tradicional de EE.UU. en Oriente Medio.

Las compañías que refinan petróleo y las que comercializan el GNL una vez regasificado, son pocas, grandes y operan en un sector estratégico y muy regulado

Pero, recordemos que quienes compran estos combustibles no son lo países sino las compañías privadas ¿Puede la UE exigirles esto? La respuesta corta sería, no, la respuesta larga sería diferente. Las compañías que refinan petróleo y las que comercializan el GNL una vez regasificado, son pocas, grandes y operan en un sector estratégico y muy regulado. Su relación con las administraciones públicas es, en todos los países, estrecha aunque no necesariamente pacífica. En la presentación del anuario estadístico de una de estas grandes corporaciones, el ponente, en una presentación amena y rigurosa decía, nos dicen que compremos petróleo a los americanos, ¡comprad petróleo a los americanos! Aún quedaban meses para el acuerdo arancelario, pero «el mensaje» que se transmitía a las compañías operadoras era claro.

José Manuel Cansino es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, profesor de San Telmo Business School y académico de la Universidad Autónoma de Chile / @jmcansino

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