Interesantes investigaciones sobre el hombre-máquina
¿Dónde se sitúa la frontera más allá de la cual una persona pasa a ser más máquina que ser humano?
Oyendo la semana pasada en París al presidente del Foro Económico Mundial, Peter Brabeck-Letmathe, a quien presentó Antonio García de Castro, se planteó como cuestión deontológica que ocupa a muchos científicos y pensadores, dónde se sitúa la frontera más allá de la cual una persona pasa a ser más máquina que ser humano y, como corolario, una vez cruzado ese Rubicón, si serían de aplicación las leyes que regulan la vida humana o las que lo hacen del uso de las máquinas.
Los pensadores convocados por el Foro Económico Mundial opinan que una persona «se vuelve más máquina que ser humano» cuando se cumplen algunas de estas condiciones:
Muchas de las tareas que realiza en su día a día laboral y personal son delegadas a máquinas (Inteligencia Artificial -IA-, robots o algoritmos, por ejemplo).
Su «valor» en el sistema productivo depende más de su capacidad para trabajar con la IA que de habilidades puramente humanas.
Hay una fusión real en sus operaciones cognitivas, esto es, usa la IA para pensar, decidir y crear, no solo como herramienta externa, sino como parte activa de su proceso mental.
Finalmente, pierde parte de su autonomía porque la IA no solo le vuelve más productivo, sino que toma decisiones clave o influye fuertemente en sus elecciones.
Las cuatro características anteriores están muy orientadas a trazar la frontera persona/máquina en el entorno laboral, pero podemos ampliarla a algunos otros ámbitos de los que nos ocupamos recientemente. Especialmente, su salud.
Por ejemplo, existen terapias biológicas inducidas que consisten en generar microorganismos o células modificadas que producen fármacos dentro del organismo. No es el sistema inmunológico natural quien actúa, sino uno ortopédico que sustituye al original deteriorado. Esencialmente es lo que realizan los fármacos, salvo que menos sofisticadamente.
Sumemos que los sensores bioquímicos autónomos implantados en pacientes detectan continuamente marcadores de salud o ambientales sin intervención humana. Lo hacen mediante sistemas inalámbricos y autoalimentados. Estos avances en bioingeniería y nanotecnología ofrecen monitorización en tiempo real para aplicaciones como el control de la glucosa o la detección de contaminación. La industria de la sensórica resulta clave en este ámbito.
En línea con lo anterior, en el mes de abril, los responsables de la Universidad de Tsinghua, en China, presentaron el Hospital con Agente de IA. El objetivo final del 'AI Agent Hospital' es crear un ecosistema de circuito cerrado de 'IA + asistencia sanitaria + educación + investigación', mejorando el uso eficiente y la distribución equitativa de recursos médicos de alta calidad. El resultado último sería proporcionar a más personas servicios médicos asequibles, sostenibles y de calidad.
Como precedente de esta iniciativa en noviembre de 2024, la misma Universidad de Tsinghua lanzó la versión de prueba interna del 'Zijing AI Doctor', un sistema basado en un mundo virtual médico de «circuito cerrado» que acelera la evolución de los médicos virtuales basados en la IA buscando la aplicación de agentes inteligentes en la asistencia sanitaria.
El doctor Poyato Galán, que además de especialista de referencia en su área, es un intelectual riguroso en extremo, me argumenta que en esa frontera entre la máquina y la persona, o la persona intensivamente asistida por la IA, hay que buscar la capacidad de pensamiento propio, de sentimiento, de imaginación, de capacidad de abstracción y de Fe. La cuestión es, si estas capacidades están anuladas por patologías, ¿quién garantiza la acción subsidiaria que mantenga al desvalido en el lado humano? ¿El algoritmo con autoaprendizaje o el cuerpo legal heredado del humanismo con mecanismos legales suficientes para aplicarlo eficazmente y alejado de un sistema monitorizado? Un sistema monitorizado con criterio de retirar el soporte vital cuando los umbrales de coste ponderados por la probabilidad de supervivencia superen a los estimados para el siguiente en la lista de espera.
Naturalmente hay otros debates de los que ocuparse, como si el alumbrado de Navidad requiere aumentar en número de vatios. Siempre es una cuestión de prioridades.
José Manuel Cansino es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, profesor de San Telmo Business School y académico de la Universidad Autónoma de Chile / @jmcansino