Venezuela, mucho más que petróleo
Trump ha usado los aranceles como una herramienta de transacción diplomática para dibujar un orden comercial internacional marcadamente basado en acuerdos bilaterales
Cuando el 2 a abril del año pasado Trump exhibió los nuevos aranceles que estaba dispuesto a imponer y en los días sucesivos en los que lo mismo declaraba una moratoria que subía al 135 % los aplicados a China, casi todos los analistas económicos suscribían que no había lógica alguna en semejante política errática. El tiempo ha desmentido tal conclusión y mostrado cómo Trump ha usado los aranceles como una herramienta de transacción diplomática para dibujar un orden comercial internacional marcadamente basado en acuerdos bilaterales.
Ahora nadie se atrevió a evaluar la invasión de Venezuela como una mera muestra de capacidad militar incontestable. Sobre el porvenir de este país hermano casi todo son incertidumbres pero desde Asia son muchos los que lo ven como un experimento de laboratorio que puede tener una rápida replicación.
El caso es que si EE.UU. puede saltarse el Derecho Internacional de la forma en la que lo ha hecho, nada impide a China tomarlo como precedente para invadir Taiwán, invocando una situación de inseguridad en el importantísimo tráfico comercial que cruza el estrecho del mismo nombre.
Indudablemente, el secuestro del presidente Maduro y su esposa y la determinación de EE.UU. a controlar la industria del petróleo venezolana ha salpicado a China. Lo ha hecho, al menos, en dos niveles de diferente magnitud.
En primer lugar, apoyándose en una particular actualización de la doctrina Monroe, Trump acaba de provocar un punto de inflexión en la expansión china y rusa en Sudamérica, hasta ahora sólo contestada cuando estuvo revisándose la concesión de la gestión del control de Panamá.
Los préstamos de China a Venezuela alcanzaron los 60.000 millones de dólares
En segundo lugar, y de manera directa, los préstamos de China a Venezuela habían llegado a alcanzar los 60.000 millones de dólares. A través de acuerdos de petróleo por préstamos, la empresa venezolana PDVSA es la encargada de pagar estos préstamos mediante envíos a largo plazo de crudo a la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC) a precios reducidos.
Tras la visita de Maduro a China en 2023, la potencia asiática amplió sus inversiones, por ejemplo, a través de la empresa China Concord Petroleum, que ha obtenido contratos a largo plazo con inversiones de miles de millones de dólares para impulsar la producción de petróleo crudo. Otro ejemplo fue la entrada de CNPC con un 40 % en el capital de Sinovensa, una empresa venezolana especializada en ofrecer soluciones globales de Ingeniería, Procura y Construcción para los sectores de Energía, petróleo, Gas e Infraestructura.
El petróleo venezolano solo supone el 4 % del total importado por China
Hasta un 80 % del petróleo extraído en Venezuela se exporta a China. Aunque visto desde la cartera global de suministradores, el venezolano es solo el 4 % del total importado por China. El bloqueo a Rusia tras la invasión de Ucrania hizo que aquel país redirigiera sus exportaciones a China con fuertes descuentos.
Pero Venezuela, desde el punto de vista de las materias primas, no es solo petróleo (aunque contenga los mayores reservas del mundo). En regiones como el Arco Minero del Orinoco (AMO), hay ricos yacimientos de oro, hierro, aluminio, bauxita y depósitos de minerales estratégicos. En este caso las inversiones siguen el modelo de «minerales por préstamos».
China domina las concesiones en 15 de los 34 bloques mineros del AMO. Sus empresas se focalizan en la extracción de oro, Coltán (columbita-tantalita), hierro, bauxita y diamantes. Las principales empresas que operan en la región son CITIC Metal, China Minmetals Corporation, Zijin Mining Group, Shandong Gold Group, China CAIXIN Energía y Chagan Group.
Parece que corresponderá a Marco Rubio gestionar la compensación a las empresas chinas por sus inversiones si ahora pasan a estar bajo control estadounidense. Si China no sale reparada, las miradas se volverán más aún sobre Taiwán. La tarea no es menor la que afronta este político norteamericano del que acabamos de saber que tuvo ancestros viviendo en la sevillana localidad de Paradas, donde acaban de intentar robar un cuadro del Greco que se custodiaba en el Museo Parroquial. Desde luego con menos pericia que los seals capturando a Maduro, ya que, en esta ocasión solo lograron llevarse una copia y no el original. Bien es cierto que los «extractores» no tenían el camino allanado como sí parece que lo tuvieron los soldados americanos.
- José Manuel Cansino es catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, profesor de San Telmo Business School y académico de la Universidad Autónoma de Chile / @jmcansino