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El portavoz de Vox, José Antonio Fúster, durante una rueda de prensa

El portavoz de Vox, José Antonio Fúster, durante una rueda de prensaEuropa Press

La dirección nacional de Vox responde a los críticos y descarta un congreso

  • Desde el partido ven detrás una «estrategia de Génova» para tratar de «socavar» al partido: «Hay un interés»

  • Espinosa de los Monteros propone un congreso para «mejorar» y «abrir» el partido, que cree que «se está estrechando»

Después de la iniciativa impulsada por Iván Espinosa de los Monteros para celebrar un congreso de Vox y las críticas, y acusaciones, lanzadas por Juan García-Gallardo, desde la dirección nacional del partido han salido en tromba a responder a los críticos y han descartado esa propuesta.

«Claro que sí, y yo quiero tener un millón de amigos», ha ironizado el portavoz nacional, José Antonio Fúster, en una entrevista en RNE preguntado al respecto. «Que consigan un 20 % de eso y montamos no un congreso, dos, tres, cinco», ha añadido. Fúster ha señalado que es la de 2023 fue la segunda vez que Espinosa de los Monteros se fue del partido. Según ha explicado, lo hizo en 2016 cuando pensó que «Vox no iba a llegar a nada» y volvió; y en 2023 se fue tras las elecciones generales que dieron al partido 33 diputados al ver que no iba a tener futuro. «No voy a ser lo que mi aspiración o mi ego quiera ser y me voy (...), a ocuparme de mis negocios. Pues ocúpate de tus negocios y déjanos en paz, a ser posible», ha expresado el portavoz. Por otro lado, ha descartado que haya disidencia interna, señalando que no la habido cuando los críticos «estaban en el mando».

En una línea similar se ha pronunciado José María Figaredo, secretario general del grupo parlamentario, que a un tuit publicado por Espinosa de los Monteros en el que apuntaba que se estaba incitando a «atacar» a excompañeros y señalaba a los que tilda «los juniors» del partido –«creen que así se asciende más rápido o mejor», ha escrito–, ha escrito un mensaje en el que también señala que el exdiputado se fue de Vox en 2016 cuando el partido «parecía muerto», volvió en 2018 cuando este «pegó un subidón», se fue en 2023 tras el «bajón» de las generales y «finge volver» en 2026 cuando ha pegado un subidón de nuevo.

Figaredo le ha acusado de estar «ejecutando la estrategia del PP» y de intentar «socavar y boicotear» a Vox. «Lo importante no es de dónde vienes sino a dónde vas. Los nuevos o los junior, si quieren remar, son tan buenos como los senior o los viejos. Aquí no hay camisas viejas», ha dicho. «Cada vez más evidente quién está con Vox y quién con el PP», ha señalado en un mensaje en X que ha sido republicado por Santiago Abascal.

En declaraciones a los medios desde los pasillos del Congreso, Figaredo ha señalado que en Vox se vota cada cuatro años y es «un afiliado, un voto», y ha defendido que en el partido se vota directamente al Comité Ejecutivo Nacional. «A Santiago Abascal le han votado antes de ayer y ha salido elegido, y se le ha votado con unos estatutos que se aprobaron con el voto de todos los díscolos que estaban en el CEN», ha sostenido. Y ha incidido en que ve que hay «una estrategia de Génova» para «malmeter y socavar e intentar atacar la moral de los simpatizantes de Vox», y cree que hay un interés.

Por su parte, el portavoz de Vivienda y portavoz adjunto en el Congreso, Carlos Hernández Quero, ha manfiestado también en sus redes sociales que el partido que, a su juicio, quiere Iván Espinosa de los Monteros «en términos ideológicos es el partido que el PP sueña» que Vox sea, «por eso dispara con tanta munición», un partido «dócil, sumiso a los poderes de siempre».

Según el diputado, el exportavoz quiere «un partido que hable para el país de 1980, 1990 o 1995 porque no entiende qué es lo que ha pasado con las clases medias, con los barrios, con el mundo del trabajo, con los jóvenes o con las pequeñas ciudades y cabezas de comarca desde entonces», y «le aterra», a él y al PP que se hable de inmigración masiva, de protección de los productores nacionales, de los «excesos» de Bruselas, de identidad, del colapso de los servicios públicos, de soberanía energética o de «priorizar a las familias españolas ante fondos y compradores extranjeros».

También se ha pronunciado la portavoz parlamentaria, Pepa Millán, que cree que un congreso extraordinario no tiene «ningún sentido en un partido que está creciendo», que lo puede tener en un partido como el PP para que defina sus políticas o el liderazgo de Alberto Núñez Feijóo. Y ha negado rotundamente que el de Santiago Abascal esté cuestionado. «Es la persona que ha estado 10 año pisando la calle, escuchando a los españoles y ha levantado un partido de la nada y lo ha llevado a conseguir su mejor resultado», ha afirmado en declaraciones a la prensa desde el Congreso.

Espinosa de los Monteros anunció anoche en una entrevista en Trece que han lanzado un manifiesto en el que se propone un congreso para «mejorar y abrir un partido que se está estrechando, que está expulsando a gente». Señaló que con ello no se busca «cuestionar el liderazgo», sino de hablar de cómo se va a posicionar y cómo «redefinir los sistemas, los métodos, la manera en que nos relacionamos entre nosotros» para que en unas generales pueda ganar.

Graves acusaciones contra Vox

Esta mañana en una entrevista en El Mundo, el exdirigente autonómico Juan García-Gallardo hizo varias acusaciones de gravedad. Apuntó que Abascal se estaría «embolsando un tercer sueldo, a través de un proveedor del partido, en la cuenta corriente de su mujer, por unos presuntos servicios de consultoría en materia de redes sociales a una sociedad mercantil que está en pérdidas y en causa de disolución», y acusó a las familias Ariza y Méndez-Monasterio de haber creado una «galaxia de sociedades mercantiles que se alimentan, a través de servicios al partido, de unos muy cuantiosos recursos públicos» formando un «parapartido» que estaría, según dijo, «parasitando los recursos económicos de Vox».

Sobre estas acusaciones como tal el partido no se ha pronunciado por el momento, aunque sí ha respondido a su entrevista, por ejemplo, el diputado nacional y vicesecretario de Comunicación, Manuel Mariscal, que ha señalado en X que «este tipo de gente no debería tener cabida en Vox». «Fuera de Vox los desagradecidos, los desgraciados, los traidores que se dejan utilizar por el PP y los niñatos consentidos que solo aspiran a heredar el negocio de su padre», ha escrito.

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