03 de diciembre de 2022

La luz azul de los móviles y las tabletas podría tener un efecto en el desarrollo de los niños

La luz azul de los móviles y las tabletas podría tener un efecto en el desarrollo de los niñosUnsplash

Salud digital

¿Por qué enganchan tanto las redes sociales a los jóvenes?

Instagram, TikTok, Twitch... las plataformas digitales tienen un efecto directo en el cerebro

Desde el año 2019, el uso de dispositivos entre los niños de entre 8 y 18 años ha crecido más de un 17 %. Y la mayoría de ellos, los utilizan para pasar el rato conectados, ya sea viendo los vídeos de sus amigos o las fotos de su influencer favorito.
Empiezan y no pueden parar. Se les van las horas de la tarde frente a la pantalla arrastrando el índice en busca de algo nuevo, que les estimule más, que les haga más gracia o un juego más complicado. No en balde, la OMS afirma que el uso excesivo de las tecnologías o de internet tiene las mismas consecuencias que una droga, y lo ha incluido oficialmente en su catálogo de adicciones.
Pero, ¿esto por qué ocurre? ¿Qué ocurre en el cerebro de los niños mientras deslizan sus dedos y su mirada por las redes? El doctor Augusto Zafra, responsable de la unidad de desintoxicación del Hospital Vithas Aguas Vivas, afirma que «los estímulos de alto impacto generados por vídeos cortos y virales en un cerebro en desarrollo de niños y adolescentes pueden generar un tejido neuronal tendente a la hiperestimulación, la inmediatez y la pérdida de foco atencional», de manera similar a lo que ocurre en personas que sufren trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Zafra alude a lo que investigadores del Bernstein Research han denominado «prisa sensorial», que no es más que poner a mil por hora la función natural del cerebro que anticipa el placer «mediante el ansia sustentada por la famosa sustancia dopamina». Este neurotransmisor genera la necesidad de continuar con estos impactos fácilmente accesibles y placer inmediato, «que genere pulsos opioides endógenos y cascadas endorfínicas a golpe de deslizamiento», destaca Zafra.
Esta prisa sensorial se vuelve «compulsiva» y termina en una repetición que escapa del autocontrol, «a lo racional y a la percepción temporal». Las plataformas lo saben, y lo aprovechan. Así, el doctor ahonda más: «Nos proporcionan la mejor píldora sensorial de forma inmediata y de pulso rápido capaz de sacudir todas nuestras áreas cerebrales sensoriales y emocionales».
«Parece que los ritmos que imperan en otras redes como Facebook se hubieran quedado lentos y descafeinados», destaca Zafra. Por ello, los jóvenes han emigrado a TikTok, la plataforma más popular hoy, donde los cortos vídeos provocan «una desconexión de la realidad, nos proporcionan un placer instantáneo difícil de describir y nos sacude las emociones dormidas».
Lo fácil que es hacerse viral, el rápido ascenso de la popularidad y el impacto mediático de la red social, unido a que la plataforma muestra a cada usuario solo lo que le interesa, hace que cada vez sea más adictiva. Y cada vez lo serán más porque, según indica el doctor Zafra, «el futuro diseño de las redes está enfocado al perfeccionamiento de algoritmos cada vez más afinados», cuya consecuencia sobre el cerebro se traduce en que anestesian la voluntad consciente y «disminuye la sensación de sufrimiento humano».
El mundo digital es un lugar donde refugiarse, evadirse de la realidad, pero que cuando invita a tener una vida paralela, como el Metaverso, se convertirá en «una revolución de nuestra sociabilización y de la forma que tiene el ser humano de relacionarse consigo mismo», explica Zafra.
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