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Un niño frente a un televisor

Un niño frente a un televisorGtres

Si tu hijo ve mucha televisión podría ser más propenso a fumar en el futuro

Así concluye un estudio realizado la Universidad de Otago, pero las pantallas no serían la causa, sino el hábito que predispone a un mayor riesgo de adicciones en el futuro

el uso excesivo de pantallas y su influencia en el desarrollo de los niños está cada vez más estudiado. Los dispositivos tecnológicos acaparan la mirada y, lo que es más importante, la atención de las personas en cada momento del día: en el colegio, en casa, en las tiendas, en los bares y restaurantes, e incluso se lleva en el bolsillo.

En el colegio, ordenadores y tabletas; y en casa, móviles y televisiones. La exposición excesiva a pantallas quita el sueño, literalmente, a los niños. Su luz azul provoca insomnio, y lo que empieza en no dormir o hacerlo peor degenera en una mayor probabilidad de trastornos emocionales y un peor desarrollo.

En concreto, un estudio publicado en 2019 que realizaba un seguimiento a 2.400 niños canadienses pudo concluir que la relación entre el tiempo que pasaban ante la televisión y su desarrollo era causal. Así, los pequeños que más tiempo estaban expuestos a pantallas terminaron teniendo un peor desarrollo de lo esperado para su edad. Entre los hitos más damnificados estaban el sueño (dormía peor), el habla (llegaba de manera tardía) y el desarrollo cognitivo –destaca de este último que el empeoramiento se dio más adelante en la vida de los niños, en torno a los 10 años–.

Más adelante, otra investigación realizada por la Universidad Internacional de Cataluña (UIC) vino a confirmar estos datos. Los niños de entre 4 y 14 años que pasan más de tres horas diarias frente a las pantallas en su tiempo de ocio tienen más posibilidades de presentar problemas emocionales y de comportamiento que los menores que lo hacen un máximo de una hora, se afirma en el estudio, publicado en The Journal of Pediatrics.

Pero va más allá de lo emocional. Otro grupo de científicos, esta vez del Centro de Investigación Biomédica Pennington, Estados Unidos, demostró que un elevado número de horas frente a la televisión está relacionado con un depósito específico de adiposidad y tejido cardiometabólico. Esto quiere decir que cuanto más tiempo pasa un niño frente al televisor mayor probabilidad tiene de padecer obesidad y sobrepeso por el sedentarismo que acompaña a esos ratos de ocio inactivo.

Un último estudio ha sumado a esta lista una nueva consecuencia más de abusar de las pantallas y es que ver demasiada televisión en la infancia puede conducir a un mayor riesgo de consumo de tabaco y trastornos del juego en la edad adulta. Así lo demuestra la investigación de la Universidad de Otago, elaborada a partir de los datos del Estudio multidisciplinario de salud y desarrollo de Dunedin.

«La gente a menudo habla de ver la televisión como una adicción. Esta investigación indica que, para algunas personas, ver televisión puede ser una expresión temprana de un trastorno adictivo o puede conducir a trastornos posteriores relacionados con sustancias y otros trastornos adictivos», afirma la doctora Helena McAnally, autora principal del estudio.

La evidencia ha apuntado que pasar tiempo viendo la televisión durante la infancia y la adolescencia está asociado con un mayor riesgo de trastornos relacionados con el alcohol, el tabaco, el cannabis y los trastornos del juego en la edad adulta. Para el tabaco y los juegos de azar, estas asociaciones fueron independientes de otras posibles influencias en estos resultados, como el sexo, el nivel socioeconómico y las medidas de autocontrol infantil, es decir, este mayor riesgo lo sufren tanto niños como niñas, pero lo que sí destacan los investigadores es la necesidad de orientar a los pequeños de la casa en salud y bienestar digital.

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