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TribunaOndina Vélez*

Familias después de Halloween: resistir o claudicar

Es una noche «fea», y más para estar de guardia en Urgencias, ya que suele haber más de lo habitual; sobre todo se atienden más adolescentes de lo normal y por desgracia en un estado deplorable y con más alcohol del que ellos querían consumir antes de salir de casa

La semana pasada andaba con la cabeza llena de ocupaciones y preocupaciones, como de costumbre, como cualquier madre de familia. Además de las ocupaciones habituales, tenía una preocupación extra: el viernes era 31 de octubre, y a varios de mis hijos les habían invitado a planes de Halloween; además, me había tocado estar de guardia en mi trabajo habitual de Urgencias Médicas. Cuando me di cuenta de que era la guardia de la noche de Halloween, ya era tarde para intentar cambiarla, así que me tocaba organizarme. Y conseguir que mis hijos fuesen a los mejores lugares posibles…

Esta fiesta importada de Halloween, que pretende ocupar cada vez más un espacio en nuestra cultura y en nuestras familias, se ha convertido en una noche de terror en la que las calles se llenan de niños y adolescentes disfrazados de demonios y brujas.

Es una noche «fea», y más para estar de guardia, ya que suele haber más urgencias de lo habitual, sobre todo se atienden más adolescentes de lo normal y por desgracia en un estado deplorable y con más alcohol del que ellos querían consumir antes de salir de casa.

Es una noche fea… todos los que estábamos de guardia coincidíamos.

Sin embargo, entre los distintos que trabajábamos esa noche había dos posturas acerca de qué hacer con nuestros hijos y estas fiestas. Como decía monseñor Munilla, en el programa Sexto Continente de Radio María, hay dos tipos de familias: resistentes o claudicantes.

Ante los adolescentes hasta arriba de alcohol, alguna de mis compañeras comentaba que «todos tienen que pasar por esto…». Y la verdad es que no lo creo.

A todos nos puede ocurrir, claro que sí, todos podemos meter la pata, y nuestros hijos son del mismo barro que el de los demás… Sin embargo, no hay por qué aceptar la derrota antes de empezar, ni normalizar lo feo y lo malo. La actitud ante lo que sabemos que puede ser peligroso debe ser creativa, y buscar planes y alternativas.

Agradezco infinito a todas las personas que esa noche montaron planes alternativos, y gracias a ellos, muchos adolescentes y niños tuvieron fiestas de Holywins, vigilias de adoración y planes de peli y pizza.

Gracias a Dios, que Él se ocupa de todo, mientras estaba de guardia, para mi numerosa prole surgieron diversos planes, incluida alguna vigilia de Holywins.

A la mañana siguiente, un celador, de un pueblo del sur de Madrid, llegó todo contento hablando de sus curas que se habían currado en la casa parroquial una gran fiesta familiar de Todos los Santos. Una de las enfermeras, tras la noche de jóvenes hasta arriba de alcohol, susurró: «Lo católico viene pisando fuerte».

Ondina Vélez Fraga es madre de 9 hijos, médico, profesora de la Universidad CEU San Pablo y colaboradora del Instituto CEU de Estudios de la Familia
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