La psicóloga Diana Jiménez alerta de los cuatro síntomas de desgaste en un matrimonio
Diana Jiménez, autora de 'Pareja en positivo'
Estos son «los cuatro jinetes del apocalipsis» para un matrimonio, según una psicóloga experta en pareja
La psicóloga Diana Jiménez acaba de publicar Pareja en positivo (Ed. Sentir) en el que explica «cómo cuidar la relación después de la llegada de los hijos»
Con más de veinte años de experiencia de terapia a sus espaldas, la psicóloga adleriana Diana Jiménez sabe bien de lo que habla cuando apunta en su último libro que, para muchas parejas, la llegada de los hijos supone algo parecido al «fin del amor».
Los datos sobre divorcios y matrimonios en España le dan la razón, pues la mayor parte de las rupturas matrimoniales se dan entre los 5 y los 9 primeros años de casados, es decir, después de haber tenido hijos y haber pasado «el rubicón» de la primera crianza.
Por ese motivo, Jiménez, que es experta en terapia de pareja y en disciplina positiva para niños y adolescentes, acaba de publicar Pareja en positivo (Ed. Sentir) para recordar que «mantener viva la pareja en la crianza no se trata de volver a ser los de antes, sino de aprender a quererse de otra manera, más madura, más consciente y más real».
Para lograrlo, la terapeuta da numerosas pautas, entre las que destaca también la importancia de detectar a «los enemigos del amor». Y, usando un símil del famoso investigador John Gottman, se detiene en «los cuatro jinetes del Apocalipsis para un matrimonio».
Como señala Jiménez, se trata de «cuatro comportamientos muy dañinos que, si se instalan de manera frecuente en la relación, predicen con alta probabilidad una ruptura». Eso sí, «la buena noticia es que a cada jinete le corresponde un antídoto que puede transformar la interacción y fortalecer la relación», matiza.
1. La crítica
«Se da cuando atacamos la personalidad o el carácter de la pareja, en lugar de hablar de una conducta concreta», explica. Por ejemplo, cuando se utilizan frases como «Siempre haces lo mismo, eres un egoísta», etc. «Son frases de la cultura popular, nos salen solas, sin pensar. Quizá, y esto es importante, son heredadas de nuestros propios padres», explica la autora.
Para este «jinete», el mejor antídoto «es hacer un planteamiento suave, una queja suave. Hablar de lo que sentimos y necesitamos, sin culpar ni etiquetar. Y en lugar de esas frases estándar de 'tú siempre, tú nunca...' recurrir a una forma más suave de quejarnos: 'Cuando llegas tarde sin avisar, me siento sola y me gustaría que me avisaras la próxima vez'», aconseja.
2. El desprecio
«Uno de los jinetes más destructivos», alerta Diana Jiménez. «Se va instalando poco a poco, casi sin darnos cuenta y no le damos el valor que se merece. Este jinete incluye el sarcasmo, la burla, los comentarios hirientes... pero también esas malas caras o gestos que hacemos casi sin pensar y que, si nos viéramos reflejados en un espejo, nos provocarían el desprecio de nosotros mismos. Vienen a mostrar el descontento con la situación y en cierta forma, ese sentimiento de estar por encima», señala.
Para este «jinete», el mejor antídoto es «el aprecio y la gratitud» frecuentes. Es decir, acostumbrarse a «expresar reconocimiento y admiración de manera habitual. Usar palabras de gracias y por favor. Por ejemplo: 'Gracias por encargarte hoy de la cena, valoro mucho que pienses en mí'».
Y aunque la propia Diana Jiménez –que está casada y es madre de tres varones adolescentes– reconoce que «suena bien y cuesta tan poco», si un cónyuge considera que este simple ejercicio es difícil, «probablemente hay más jinetes que se han colado en su relación».
3. Actitud defensiva
Este daño al matrimonio «aparece habitualmente en prácticamente todas las relaciones de pareja que no han analizado u observado su relación», explica la autora. Y aclara que «se refiere a cuando en lugar de escuchar, respondemos con ataques, excusas, contraataques, o victimizaciones: inicialmente parece que nos estamos protegiendo de algo, de sentirnos atacados por la otra persona, pero lo que genera finalmente es distancia».
Para este jinete, el antídoto para empezar a combatirlo y erradicarlo es «la responsabilidad: hacernos cargo de lo que tiene que ver con nosotros esa pequeña parte nuestra que contribuye al conflicto. Por ejemplo, empleando la frase 'tiene razón, se me fue, me olvidé que ya lo habíamos acordado, me pongo la alarma para que no se me pase otra vez'», aconseja.
4. La evasión
Por último, Diana Jiménez apunta «uno de los más duros» enemigos del matrimonio: «La evasión o 'el muro de piedra', porque a veces sentimos que hemos llegado al final y no hay nada que hacer».
Este jinete «se identifica fácilmente en las relaciones en las que habitualmente uno o los dos miembros de la pareja 'pasa' del otro, con frases del tipo 'ya me da igual', o 'no me importa', 'me parece todo bien'... que esconden una profunda decepción y un sentimiento de fin, de que hemos llegado a un punto de no retorno».
Por su experiencia en consulta, Diana Jiménez matiza que «en el día a día, sucede que uno de los dos se desconecta de la conversación, deja de responder, se encierra en el silencio, cambia de tema o se va. Y normalmente, esto ocurre por una saturación emocional, un sentimiento de no poder más».
Aunque en Pareja en positivo se detiene mucho más en este punto, también da el antídoto para este «jinete del Apocalipsis del amor»: «Aunque cuesta remontarlo, el mejor antídoto es el autocuidado y las pausas, reconocer que estamos sobrepasados, pedir un tiempo y volver a la conversación después».
Porque «venimos de la idea errónea de arreglar las cosas ya, en el momento, con urgencia, porque si no, se nos va a olvidar». Sin embargo, como indica Jiménez atendiendo a diversos estudios sobre neurociencia, en ese estado de sentirse sobrepasado, «no hay razonamiento ni búsqueda de soluciones». Por eso, «salirnos de la situación, callarnos, tomar distancia, y decirle a la otra persona lo que estamos sintiendo en ese momento, es lo más honesto que podemos hacer: 'Me estoy sintiendo muy alterado, necesito dar un paseo y retomamos la conversación en 20 minutos'».
No es fácil, pero merece la pena
Cuando uno o varios de estos jinetes se han asentado en el matrimonio, bajar el nivel de hostilidad y lograr que reaparezca el sentimiento de equipo «no es fácil, no ocurre de la noche al día», reconoce la autora.
Sin embargo, «recuperar la conexión y la mirada cálida en el otro es lo que hace que merezca la pena crecer y vivir la vida con alguien al lado de uno», concluye Diana Jiménez.