23 de mayo de 2022

Georges Louis de Leclerc de Buffon

Georges Louis de Leclerc de Buffon

Picotazos de historia

La teoría de la degeneración de los americanos

Georges Louis de Leclerc de Buffon fue la gran autoridad científica e intelectual de su tiempo, pero algunas de sus ideas generaron controversia. La más famosa fue la llamada Teoría de la Degeneración

Georges Louis de Leclerc de Buffon (1704-1788) fue una de las grandes luminarias de la Ilustración. Biólogo, botánico, naturalista... escribió prácticamente de todo y fue la gran autoridad científica e intelectual de su tiempo. Su obra más conocida Historia natural, general y particular (36 tomos con 8 más publicados tras su muerte) era parte integrante de la biblioteca de toda persona que se considerase culta y avanzada. Pero escribió con las limitaciones de su tiempo y algunas de sus ideas generaron controversia. La más famosa fue la llamada Teoría de la Degeneración.
Buffon afirmó que el continente americano, abundante en aguas estancadas y pantanos, daba lugar a animales más pequeños y menos vigorosos. Un ambiente tan insano propició que los naturales de tales tierras «carecieran de barba, vello corporal y de pasión por las hembras, motivo por el cual sus órganos reproductores eran más pequeños y débiles». Estas ideas las recogieron y aumentaron otros, como el filósofo holandés Cornelius de Pauw («los europeos que pasan a América degeneran lo mismo que los animales... Los criollos jamás han producido una sola obra literaria que merezca la pena... La gente de la que hablamos nunca se alzará de su abyecta condición») o el abate Raynal, quien llegó a afirmar que los varones americanos lactaban como las mujeres. Curiosamente estas teorías llegaron hasta la mitad del siglo XIX.
Como se pueden imaginar, tales ideas sentaron como un tiro a los americanos, especialmente a los norteamericanos. Thomas Jefferson fue el más furibundo de los activistas frente a tal teoría. Escribió enardecidos artículos y tratados rebatiendo las injuriosas afirmaciones. Convenció al gobernador de New Hampshire, el general John Sullivan, para que organizará una expedición para cazar un alce gigante de Alaska (Alces Alces Gigas) para presentárselo al ilustre científico como prueba del error de sus afirmaciones.
La expedición tuvo éxito y trajeron un bicho enorme, pero que carecía de cuerna. Daba igual. Convencidos de que Buffon no había visto un alce de Alaska en su vida, dieron orden al taxidermista de que incorporase una enorme cuerna de venado al alce y, tras reunir fondos y voluntarios, lo enviaron a Francia.
Tras un largo y complicado viaje la comisión llegó a París y se presentó en casa del Buffon, con el alce como prueba de que sus afirmaciones estaban erradas. Pero el pobre Buffon se encontraba muy enfermo y no les pudo recibir. Indignados por no poder cumplir con la misión de reivindicación nacional, porfiaron en su empeño. Una y otra vez se presentaron en la casa con el bicho a cuestas y todas las veces les impidieron ver a Buffon. La comisión estaba convencida de que se trataba de un intento infantil de negarse a reconocer la evidencia que presentaban, hasta que, en un postrero intento de ver al gran naturalista, les dijeron que no insistieran: Buffon acababa de fallecer.
Es por este motivo que, en los ocho volúmenes que se publicaron póstumamente de la Historia Natural, jamás se escribió rectificación, para gran disgusto de los norteamericanos que sufrieron los efectos de estas ideas, y el recochineo consiguiente, durante bastante tiempo.
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